Un estudio analiza la relación de los hábitos de vida con las enfermedades – Solidaridad Intergeneracional
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Un estudio analiza la relación de los hábitos de vida con las enfermedades

Un estudio analiza la relación de los hábitos de vida con las enfermedades

Participan pacientes de Avilés y Castrillón y es la continuación de otro realizado en los años noventa sobre nutrición y cáncer.

YOLANDA DE LUIS – AVILÉS (ASTURIAS)

Asturias participó en el Estudio Prospectivo Europeo sobre Nutrición, Cáncer y Salud en el año 1992 junto a otras comunidades españolas y nueve países más europeos, en total se realizaron mediciones, entrevistas y pruebas a más de medio millón de personas, en Asturias fueron 8.544. Ahora, 26 años más tarde, el exconsejero de Sanidad, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, y actualmente jefe de sección de Información Sanitaria del Principado, José Ramón Quirós, ha formado un equipo para actualizar aquellos datos y revisar cómo ha evolucionado esa población, algo que también se está haciendo en Granada, Murcia, Guipúzcoa y Navarra. El título del estudio deja bien a las claras los objetivos: ‘Cronodieta, cronotipo, patrón de sueño y ganancia de peso’.

Avilés y Castrillón son dos de los concejos en los que en los últimos meses se ha vuelto a convocar a aproximadamente un 10% de los que participaron en el primer estudio para realizarles nuevas pruebas. Primero se les ha realizado una encuesta telefónica, después se les extrae sangre y realizan distintas mediciones, en tercer lugar visitan el centro de salud para un nuevo encuentro con el equipo profesional.

Los datos ya están sobre la mesa de los investigadores y, aunque es pronto para extraer conclusiones definitivas, algo que se espera tener el próximo año, hay una que ya ha saltado a la vista con las primeras cifras ya recopiladas: la población ha engordado «muchísimo, son pocos los que se mantuvieron en el peso», apunta Quirós. Han podido ver ese aumento de peso especialmente en los diabéticos y también han comprobado la influencia de la menopausia en las mujeres en ese sentido, de hecho porcentualmente son ellas las que más peso han cogido en estos años. Además han visto que los niveles de colesterol están mejor en las mujeres que en los hombres.

Cuando se hizo este estudio a comienzos de los años noventa, las mujeres tenían entre 35 y 64 años y los varones entre 40 y 64. Con los que ha trabajado el equipo en los últimos meses tienen por tanto ahora entre 55 y 64 en el caso de ellas y de 60 a 67 los hombres. El objetivo es comprobar cómo ha evolucionado esa población y las enfermedades que han desarrollado relacionadas con la obesidad. Aunque el especialista en Medicina Preventiva reconoce que «también hay obesos metabólicamente sanos». En su opinión, y será algo que también se podrá extraer del estudio como conclusión si así se demuestra, «depende del ejercicio que hacen».

Encuesta

Esta investigación no solo se basa en las mediciones y análisis clínicos de las personas que participan en ella, también se les realiza una completa entrevista en la que se profundiza en su forma de vida, en sus hábitos alimenticios, en los del sueño, trabajo o la forma de comer.

El primer estudio realizado en los diez países europeos sobre la relación de la dieta y el cáncer mostró un efecto protector del consumo de fibras, frutas y verduras sobre el cáncer colo-rectal, un efecto protector del consumo de frutas sobre el cáncer de pulmón, y de las frutas y verduras sobre el tracto digestivo superior, mientras que se confirmó que el alto consumo de frutas y verduras no tiene efecto sobre el cáncer de próstata. Usando un diario de siete días para evaluar el consumo de grasas saturadas, se confirmó también que un alto consumo de estas aumenta el riesgo de cáncer de mama.

La nueva investigación en marcha pretende introducir otros parámetros. Según explica José Ramón Quirós, «no se trata solo de lo que comes sino también de cuándo lo haces y de otros aspectos como los hábitos de sueño, por ejemplo». Todo ello se cruzará en estas investigación para llegar a conclusiones sobre la relación de la dieta y las enfermedades.

Durante la noche nuestro organismo produce melatonina con la falta de luz, una hormona no solo importante para nuestros ciclos del sueño sino también imprescindible para la salud porque la falta de ella puede provocar enfermedades como la diabetes. «Es importante conocer los hábitos de sueño de los participantes en el estudio porque puede ayudarnos a comprender más qué enfermedades tienen o pueden desarrollar en el futuro», apunta Quirós.

En una comarca como la de Avilés en la que lo más habitual es el trabajo a turnos, los trastornos del sueño son muchos. En este sentido, Quirós asegura que «en la gente que trabaja a turnos es más fácil encontrar obesidad», aunque señala que los cambios sociales también contribuyen a ello porque se «alarga la luz con las pantallas y la iluminación artificial y, con ello, se produce menos melatonina, lo que conduce a una disfunción y altera nuestro metabolismo».

Esto sucede durante la noche, con la llegada del día nuestro organismo produce cortisol, una hormona que ayuda a metabolizar las grasas, proteínas y carbohidratos. Según apunta el investigador, «nuestra capacidad de metabolizar glucosa es máxima por la mañana y va bajando durante el día, por eso por la noche los hidratos de carbono no se metabolizan igual y se convierten en grasa que se deposita en la zona visceral, produciendo obesidad abdominal, que es la que más enfermedades provoca». Este parámetro es uno de los que se ha medido en este estudio, el índice de grasa visceral.

En este sentido, el cuándo se come también es importante y será otra cuestión que se analice en esta investigación para extraer conclusiones sobre los hábitos alimenticios y de vida sobre las enfermedades. Según indica Quirós, «se hizo un estudio con dos ratones, a uno se le daba la cena a las siete de la tarde y a otro a las once de la noche, los dos con la misma dieta, el segundo engordó». De ahí que su consejo sea adelantar la cena lo más posible para que la digestión ya esté hecha cuando se vaya a la cama. «El ayuno más largo del día se debería producir por la noche», añade el especialista.

Las conclusiones finales de este estudio se conocerán el próximo año, mientras, los participantes ya han recibido sus resultados analíticos y los consejos de los especialistas sobre su salud.

El equipo

El equipo investigador está formado por: José Ramón Quirós (jefe de sección de Información Sanitaria), Edelmiro Menéndez y Nuria Valdés (HUCA, Endocrinología), Cristina Lasheras, Sonia González y Elena Díaz (Universidad de Oviedo, Fisiología) y José María Ordovás (director del Departamento de Nutrición y Genética de la Universidad de Tufts, en Boston).

www.elcomercio.es/aviles/estudio-analiza-relacion-20180730005242-ntvo.html



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