Menos bastón y más CrossFit.

Menos bastón y más CrossFit.

Inspirada en la rutina que está triunfando hoy en día en los gimnasios de todo el mundo.

Carlota Fominaya

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Con el paso de los años muchas personas dejan de lado no solo el deporte en general, sino el fortalecimiento del músculo en particular. Conscientes de los beneficios de las pesas a cualquier edad, la residencia para mayores DomusVi Arturo Soria de Madrid ha optado por incorporar el ‘CrossFit Senior’ dentro de su agenda de actividades. Inspirada en la rutina que está triunfando hoy en día en los gimnasios de todo el mundo, este método de entrenamiento, basado en ejercicios constantes, variados y con movimientos funcionales, se adapta a la realidad de los usuarios.

En la actividad de ‘CrossFit Senior’ se realizan circuitos con un tiempo determinado, como pueden ser sentadillas, carrera en el sitio, peso muerto, flexiones, abdominales, pesas o lastres, entre otros. Movimientos que imitan actividades de la vida diaria y que ayudan, también a las personas mayores, a tener una mejor calidad de vida y mayor independencia en su día a día.

Según la fisioterapeuta del centro impulsora de la actividad, Lydia Fernández, «todas las rutinas del CrossFit son modificables, modificando la carga y la intensidad, con lo que se consigue que los residentes puedan trabajar dentro de sus capacidades con movimientos que involucran gran parte de su cuerpo, ayudando a mantener y recuperar masa muscular».

Así es como el CrossFit, una exigente práctica deportiva con la que muchas personas adultas en perfecto estado de salud no se atreven, ha pasado a formar parte de las terapias de ejercicio físico que se realizan en la residencia madrileña, complementada con otras más habituales en esta etapa de la vida como la gerontogimnasia.

Fernández asegura que la actividad física en la vida diaria de los adultos mayores es muy positiva para todos ellos. «Sabemos que este tipo de ejercicios tienen muchos beneficios no solo físicos, sino mentales, por lo que hay que apostar por promoverlos y practicarlos cuanto más, ya que hemos constatado que les devuelve parte de su juventud y se lo pasan bien junto a otros compañeros».

De esta forma, insiste, «logramos aumentar el bienestar físico mediante la activación del cuerpo al tiempo que reforzamos las relaciones sociales entre quienes la practican. El impacto va mucho más allá de la propia sesión, creando un nuevo vínculo entre abuelos, hijos y nietos, ya que muchos de ellos comparten este deporte como afición y se crean nuevos lazos de encuentro en sus rutinas. Nosotros tenemos varios residentes que se pican y a diario comentan que llamaron a su nieto para compartir cuál de los dos había hecho más sentadillas ese día. Hay que animarles: ¡Menos bastón y más CrossFit!»

 



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