Beatriz Carvajal: "Yo no me quiero jubilar de la vida por ser mayor". – Solidaridad Intergeneracional
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Beatriz Carvajal: “Yo no me quiero jubilar de la vida por ser mayor”.

Beatriz Carvajal: “Yo no me quiero jubilar de la vida por ser mayor”.

La actriz de 72 años representa actualmente ‘Otra vida’, que reivindica una vejez sin prejuicios.

María Bonillo

Enlace noticia original

Con 57 años de carrera, la actriz Beatriz Carvajal se mantiene incansable. Desde que comenzó en los escenarios con tan solo 14 años, cuando debutó como meritoria de teatro en la Compañía Nacional, ha trabajado en diferentes géneros y formatos, dando vida a personajes que se recuerdan con gran cariño. Ha sido galardonada a su vez con diversos premios que reconocen su labor como una de las mejores intérpretes de la escena española.

Ahora, Beatriz Carvajal  (Madrid, 1949) interpreta en Otra vida, dirigida por Oriol Tarrason y que se representa en el Teatro Fernán Gómez de Madrid hasta el 27 de marzo, a Solange, una septuagenaria dispuesta a cambiar su vida, y que intenta convencer a sus viejos y apáticos amigos, Ernesto (Jesús Castejón) y Mateo (Juan Gea) de que todavía les queda mucho por vivir. La actriz admite a 65YMÁS que se identifica en cierta manera con este personaje porque tiene claro que de la vida no se quiere jubilar.

PREGUNTA: Empezamos recordando tus comienzos, porque con 14 años te incorporas como meritoria a la Compañía Nacional y debutas en el María Guerrero… 

RESPUESTA: Con 14 años empecé a ensayar la primera función que iba a hacer, que se estrenó recién cumplidos los 15, es decir, que me puse por primera vez en un escenario con público con 15 años, pero no hacía nada. Antes se hacía el meritoriaje, había que hacer méritos para dedicarte a esto. Estuve haciendo tres obras en el teatro María Guerreo y empecé trabajando con actorazos maravillosos. Y soñaba con algún día poder ser como aquella gente que tenía la suerte de tener al lado. Empecé en esto porque quería ser actriz, nunca me planteé ser famosa, eso nunca estuvo en mi cabeza, lo que quería era aprender a estar encima de un escenario y a ser una buena actriz, y bueno al final no me ha salido mal del todo.

P.: ¿Cómo ha cambiado el teatro español en estas décadas?, porque ya entonces se decía que estaba en crisis y así sigue…

R.: El teatro siempre ha estado en crisis. Lo que creo es que el teatro tiene una mala salud de hierro, aunque ahora se hacen cosas muy interesantes y se está consiguiendo llevar a la gente joven al teatro. Así que me parece que no esta tan mal, haciendo a un lado el hecho de que, indudablemente, hemos tenido una crisis durante los últimos dos años en los que hemos tenido que controlar cosas como la asistencia, y eso ha hecho daño al teatro en sí. Pero bueno, creo que se está saliendo adelante.

P.: Debutaste en televisión a finales de los 80 en 625 líneas de la mano de José Antonio Plazo, que nos dejó prematuramente a finales de los 90, pero tu popularidad se disparó a partir de 1982 con Un, dos, tres, y personajes que toda España seguía como La Loli, así como otros papeles como los de catalana, prostituta, pasota y, sobre todo, la gallega… Y tras aquello tu carrera dio un giro y trabajaste en obras socialmente muy complicadas. ¿Cómo fueron esas etapas? ¿Qué balance sacas de esos años?

R.: Me hice muy popular con 625 líneas porque era un programa donde se daba la programación televisiva de toda la semana, y como solo había un canal, lo veía todo el mundo. Después vino cuando Chicho me llevó a Un, dos, tres, y ya aquello lo veían 25 millones de espectadores, por lo que me hice muy popular a través de estos personajes.

Estuve 13 años metida en el mundo del humor, y luego voluntariamente me salí de ahí. La razón fue que, ahora mismo los actores hacemos a lo mejor algo de humor, pero no dejamos de ser actores, pero entonces o eras humoristas o eras actriz. Además, cuando empecé no había humoristas jóvenes que hicieran shows ni cosas de esas, por eso fui a 625 líneas, porque vieron que yo era graciosa y no encontraban a otra humorista. Entonces, estuve haciendo humor con mi show por toda España, todo muy bien. De hecho, durante esos 13 años que estuve estrené una obra de Antonio Gala, El hotelito, estrené A media luz los tres, de Buero Vallejo, e hice una reposición de una obra de José Martín Recuerda, Los salvajes en Puente San Gil. Con lo cual, digamos que la profesión como que no me dio por perdida, no pensó que yo ya no iba a hacer nunca más teatro. No, al contrario, en cuanto dejé de hacer humor, empezaron a venir cosas estupendas de teatro, televisión, series… Es decir, que retomé mi carrera mejor de cómo yo la deje porque ya era una persona muy conocida, y eso me permitió seguir encima de los escenarios haciendo cosas maravillosas.

P.: También has hecho radio…

R.: Solo trabajé en el programa de Luis del Olmo, en Protagonistas, donde tenía un espacio, que se llamaba Las cosas de Doña Lola, en el que hacía una imitación de Lola Flores contestando a diferentes llamadas.

P.: Tienes dos hijas adoptadas, Nisma y Montse Pla, que es actriz y con la que compartiste reparto en Compañeros Los diablillos rojos, ¿cómo es trabajar con tu propia hija?

R.: Trabajar con ella fue estupendo, porque es una actriz increíble, muy disciplinada a la hora de trabajar. Además, hablábamos mucho y nos gustaba mucho trabajar juntas, esa es la verdad.

La vejez como una etapa más de la vida

P.: La nueva obra de teatro en la que estás participando, Otra vida, reivindica la vejez sin prejuicios, como una etapa más de la vida, cuéntanos un poco sobre ella…

R.: Hay muchas familias que en cuanto una persona se va haciendo mayor, quieren aparcarla. Y aquí no, en esta obra se reivindica que aunque seas mayor, todavía te queda toda la vida por delante, lo poco o lo mucho que te quede, pero te queda para intentar estar viva, para intentar la felicidad. Indudablemente, por desgracia, hay muchas personas mayores que se ponen malitas, que están inválidas, pero mientras no pase nada de eso… Yo soy mayor, pero mientras mis piernas y mi cabeza me den, voy a seguir trabajando, porque es lo que me hace feliz y es lo que me hace estar viva. De eso es de lo que habla esta obra, y mi personaje, de alguna manera, revoluciona un poco a esas personas con las que se encuentra, les anima a que las cosas pueden ser de otra forma. De eso trata la obra, de que no por que tengas la edad que tienes debes dejar de seguir viviendo, o enamorarte, o lo que sea.

P.: ¿Cómo es esa mujer septuagenaria a la que encarnas en Otra vida?

R.: Mi personaje tiene 70 años, yo tengo 72, y claro para la gente joven nosotros ya somos gente a la que hay que aparcar. Pero no. Podemos dar todavía muchas cosas y si se dedicaran a escuchar un poquito a los mayores, les iría mejor. Eso de las batallitas del abuelo… muchas veces es más interesante de lo que parece.

P.: ¿Se parece Solange a Beatriz Carvajal?

R.: Tenemos mucho que ver porque yo, por el hecho de que sea mayor, tampoco doy la vida por perdida. Por supuesto, sabes que no puedes andar trepando a los árboles, pero sí puedes hacer otras muchísimas cosas, y mantener la cabeza viva, leer, divertirse… todo eso es muy importante cuando te vas haciendo mayor.

P.: A pesar de ser una comedia, Otra vida trata temas serios como la soledad y el perder las ganas de vivir…

R.: Mi personaje entra en esta residencia por voluntad propia, vende su casa para pagarse su estancia y no depender de nadie. Entonces, allí se encuentra con un hombre que tiene miedos, que le da miedo poner el pie fuera porque él con tener un sitio donde dormir y comer ya se conforma. Otro que está invalido en una silla de ruedas y que el hijo lo ha dejado allí. Bueno pues, pese a eso, hay vida fuera. Eso es lo que se plantea, porque indudablemente estos sitios de alguna manera producen soledad, pero si lo coges de otra manera, no tiene por que ser aburrido.

P.: La obra se estrenó el pasado 3 de marzo, ¿cómo ha sido la recepción por parte del público estos primeros días?

R.: Muy buena. La verdad es que la gente se lo pasa muy bien, se ríen mucho, y por los silencios que se oyen, les impacta y les hace reflexionar. Yo digo que esta obra es buenísima para después de terminar de verla, irte a cenar y hablar de lo que has visto, opinar y ver qué estamos haciendo con los mayores y qué no.

P.: En una época como la que nos encontramos en la que se ensalza lo joven y lo nuevo, ¿cómo se pone en valor la experiencia, en este caso en tu trabajo, donde muchas actrices son invisibilizadas a partir de cierta edad?

R.: En lo que a mi respecta, yo sé de compañeras que tienen casi la misma edad que yo y siguen trabajando. En mi caso no me puedo quejar para nada, porque yo también sigo trabajando. Lo que creo es que esto de la invisibilidad se da más cuando tu éxito ha estado relacionado con tu belleza. Pero yo como no he sido una mujer bella, he sido más o menos interesante, lo que he tratado es de seguir haciendo mi trabajo lo mejor posible y con todo el amor del mundo a esta profesión, por eso aquí sigo y me siguen llamando y contando conmigo para proyectos. He sido bastante independiente siempre y no he sentido este tipo de presión demasiado.

Afortunadamente, ahora a los que escriben teatro ya se les ocurre escribir teatro para mujeres. Antonio Gala, Lorca… escribían muchísimo para mujeres, y ahora el mundo se va dando cuenta de que a las mujeres también nos pasan cosas, seamos jóvenes o mayores. Creo que todavía hay que luchar mucho, en todos los ámbitos, pero poco a poco la mujer va cogiendo su sitio después de que muchas mujeres lucharan durante muchísimo tiempo para conseguirlo.

P.: ¿Se está consiguiendo poner en valor el talento sénior con el aumento de papeles que encarnan a personas de mayor edad?

R.: Claro, de alguna manera se está consiguiendo eso. Por lo general, la gente joven solo escribe de lo que sabe, de su vida y sus cosas, pero en cuanto pasas de los 40-50 años, los que escriben empiezan a hacer cosas para poner en valor el talento sénior, porque la capacidad intelectual no está reñida con la edad, y creo que eso hay que valorarlo y hay que mostrarlo.

P.: ¿Es un drama envejecer?

R.: A mí me parece que puede ser bonito o no, porque vas viendo como te deterioras poquito a poco. Pero no es un drama. Lo que hay que saber es que nadie va a quedarse aquí, nuestra vida no es así. Pero mientras estemos, que estemos de la manera más digna y feliz.

P.: La obra habla de que la vida solo se para cuando uno quiere, ¿qué opinas de la expresión “jubilarse de la vida”?

R.: Me parece un horror. Hay gente mayor que no tiene más remedio que jubilarse de la vida por cuestiones físicas o mentales, pero mientras no te pase nada de eso… Yo no me quiero jubilar de la vida para nada. Quiero salir, quiero estar con mis amigos, quiero hacer mi trabajo y no quiero enclaustrarme. Además, tengo una familia muy hermosa, nos queremos muchos y procuramos vernos lo máximo posible.

“Todavía tengo la capacidad de entusiasmarme”

P.: Tu salida de La que se avecina resultó un poco polémica, ¿cómo viviste esa marcha?

R.: La verdad es que no sé por qué se convirtió en algo polémico. Yo me fui porque había cosas que no me gustaban, pero no tuvo nada que ver con los compañeros. No estaba cómoda, no estaba a gusto y decidí irme, no hay más. Y a la semana siguiente ya estaba con Los misterios de Laura, con los guiones encima de la mesa. Es decir, no me supuso ningún trauma de ningún tipo.

P.: ¿De qué trabajo guardas un mejor recuerdo?

R.: Guardo muy buen recuerdo de muchas, muchas cosas. Por ejemplo, de teatro recuerdo como una cosa muy especial el premio que me dieron por Misery, el Fotograma de Plata, porque para mí, después de haber estado dentro del mundo del humor, hacer un personaje como el que interpreté, que no tenía nada que ver con mi pasado humorístico, supuso como un reconocimiento absoluto de que eso que yo pretendía de pequeña: ser actriz. Me dio la sensación de que con Misery se me reconocía que sí, que era una actriz.

También tengo recuerdos estupendos de Los misterios de Laura, de la película Brujas, de Álvaro Fernández Armero, que me gusta mucho haberla hecho, y muchos más. Es que 57 años dan mucho de sí.

Lo que pasa es que yo todavía tengo la capacidad de entusiasmarme con cada cosa que hago. Ahora mismo estoy entusiasmada con este proyecto, Otra vida, y sigo entusiasmándome con el trabajo, y salir a que los personajes me sorprendan cada día, a trabajar… Entonces, como me pasa esto siempre, el recuerdo que guardo en general es muy bueno de la mayoría de mis trabajos.

P.: ¿Qué le gusta ver a Beatriz Carvajal en su tiempo libre?

R.: Me gusta mucho ver películas de historia y documentales sobre casos reales. Y leer de vez en cuando. Ahora he estado dos o tres meses que no he leído nada que no fuera Otra vida, porque no quería distraerme con otras cosas. Pero me gusta hacer una vida normal.

P.: Ya para terminar, hablando de un tema que ha cobrado mucha importancia últimamente, la digitalización se ha convertido en algo imprescindible hoy en día pero, ¿se está haciendo bien?

R.: Yo creo que a la gente de mi edad nos ha pillado la tecnología muy de sopetón. Se deberían dar más facilidades, en los bancos por ejemplo, para la gente mayor, que no sea todo botones, tarjetas y mensajes por Internet. Hay veces que digo, ‘y esto ¿cómo lo hago?’. Creo que la tecnología está muy bien, facilita muchas cosas, es un avance muy grande y ahorra mucho tiempo, pero hay que pensar también que hay otra gente que no estamos al tanto de todo lo que se está haciendo ahora. ​



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