Para comer bien hay que cocinar más en casa

Para comer bien hay que cocinar más en casa

Fuente: Aitor Sánchez: «Para comer bien hay que cocinar más en casa» – Diario de Noticias de Navarra

Aitor Sánchez, nutricionista y cocinero, quiere bajar del pedestal de la nutrición muchos mitos que han formado parte de nuestras vidas desde que éramos jóvenes. Habla con autoridad y seguridad sobre cómo nos dejamos influir por el entorno a la hora de ingerir alimentos, y ante una pieza de bollería y una ración de tortilla de patata para tomar a media mañana, no tiene dudas: apuesta por la tortilla. Pero sonríe diciendo: «Lo mejor es una pieza de fruta, aunque no hay que eliminarlo todo de una dieta porque tenga bastantes calorías. Y la tortilla se hace con ingredientes muy sanos, que son aceite, huevos, patatas y cebolla, en el caso que la lleve». Su idea a través de Canal Cocina es dar herramientas precisas para mantener a raya las malsanas tentaciones que siempre nos acechan.

Dime lo que comes, ¿y te diré quién eres?
No está mal el añadido. Hoy en día, gracias a saber lo que come una persona podemos sacar sobre ella mucha más información de la que pensamos. Podemos saber dónde compra, si se preocupa por la salud, si es responsable con la sostenibilidad… La alimentación no solo impacta sobre nuestra salud, sino que también es uno de los actos que más proyección tiene sobre la economía familiar. Así que sí, podríamos decir eso de Dime lo que comes y te diré quién eres, o incluso cómo eres.

Tenemos programas en televisión de nutrición y alimentación sana, tenemos libros de todo tipo que informan sobre qué es lo que debemos hacer a la hora de alimentarnos, pero ¿comemos tan mal como dicen los especialistas?
Pues sí, en muchos casos sí. Ahí están las cifras que lo demuestran. España se ha puesto a la cabeza de los países con sobrepeso y obesidad infantil, y una de las principales causas de estos problemas es que la gente se ha alejado mucho de la cocina.

«NUESTRA ALIMENTACIÓN MEJORARÍA MUCHO SI ELIMINÁRAMOS LOS PRODUCTOS ULTRAPROCESADOS»

¿Qué tendríamos que hacer para comer bien?
Voy a decir una perogrullada: dejar de comer tan mal. Para comer bien hay que cocinar más en casa. Hay quien cree que comer sano es muy complicado, que una cocina saludable es una cocina muy tecnificada, y no es verdad. Nuestra alimentación mejoraría mucho si elimináramos todos los productos ultraprocesados.

¿A que nos referimos con alimentos ultraprocesados?
A galletas, bollería en exceso, productos precocinados, refrescos, bebidas alcohólicas, embutidos y harinas refinadas. Estos son solo unos cuantos, pero hay más. Mejoraríamos mucho en salud si los cambiáramos por materias primas naturales. Tenemos que recurrir más a los alimentos frescos y dejar de lado los que compramos ya preparados.

Lo que está usted diciendo es el consejo de muchos expertos, no es algo que no sepamos, luego, ¿por qué nos resistimos a hacer una dieta sana?
Comer bien o mal no va a estar determinado por el grado de información que tengamos; es algo que tiene más que ver con los entornos en los que nos movemos. Si a pesar de saber que son alimentos malsanos ves que todas las personas a tu alrededor los consumen, o que están en las máquinas de vending de tu trabajo, eso hará que no te salgas de lo que hacen aquellos que están a tu lado.

Entonces, ¿hay que cambiar de vida?
Es lo que siempre recomendamos el personal sanitario que nos dedicamos a estos temas.

Así que cambiamos las chuches y hamburguesas por frutas y verduras frescas.
Más o menos. La calidad de nuestra alimentación depende de los entornos en los que nos movamos, eso está claro, pero también de que nosotros sepamos pasar de las influencias. Hay que cambiar desde la naturalidad, no desde la fuerza de voluntad, que es más difícil.

¿Cree que hay remedio para futuras generaciones?
Sí, pero hay que ponerse a ello. Estamos viendo cómo otros países están poniendo en marcha iniciativas en muchos aspectos sobre este problema. Pienso que este programa de Canal Cocina va a darnos más información y más armas para poder consolidar una dieta más sana.

¿Cuáles son esas iniciativas que se están poniendo en marcha en otros países?
Por ejemplo, se está intentando controlar la publicidad, el etiquetado, algo que no tenemos en cuenta y que es sumamente importante. En Suecia y en Chile se están llevando campañas en este sentido. Japón ha tomado la iniciativa de hacer una fuerte campaña de educación, sobre todo en colegios. Creo que España debe mirar en esas direcciones si quiere dejar de estar a la cabeza en los índices de sobrepeso y de obesidad infantil.

No es esta la primera vez que usted hace televisión…
Mi primer programa fue en La 2, donde tuve un espacio propio. Allí, con Saber vivir voy a empezar mi tercer año, y estuve también con sección propia en El comidista, en La Sexta.

¿Por qué decidió ser divulgador de nutrición?
Quizá por un afán de hablar de todo aquello que me gusta. Me empeñé también en deshacer esos mitos sobre la alimentación que nos acompañan a diario. Alimentarse con verdades es muy sano, mientras que hacer caso de determinadas creencias puede ser todo lo contrario y nos puede llevar a enfermar. Siempre he intentado poner un poco de orden en las vidas de gente que estaba siendo engañada en muchos aspectos. Empecé con esta labor hace nueve años con el blog Mi dieta cojea, fueron diferentes medios los que se interesaron por el tema y comencé a trabajar en las radios y en las televisiones.

¿Por qué alrededor de la alimentación hay tantas falsas creencias?
Por muchos motivos. Se juntan intereses económicos con los alimentos, una constante que nos acompaña siempre, y también cuenta el déficit que hay en el sistema sanitario, porque no siempre es el dietista nutricionista quien da consejos de salud alimentaria. Hay muchos médicos, farmacéuticos o personal de enfermería dando consejos desactualizados. Y luego está la experiencia personal de muchos, que ayuda a intensificar los mitos.

«NO VALORAMOS TANTO LAS COSAS QUE TENEMOS AQUÍ»

Si nuestras despensas no están llenas de lo que ahora se denominan superalimentos, parece que no nos estamos nutriendo bien.
Deberíamos ser escépticos ante estos llamados superalimentos. Siempre que hablamos de ellos parece que nos estamos refiriendo a algo exótico o muy novedoso, algo de fuera. Quizá no valoramos tanto las cosas que tenemos aquí, como puede ser el aceite de oliva, un pimiento, unas naranjas o unos garbanzos. Parece que nos quedamos maravillados con un aguacate o con la quinoa. La quinoa tiene mucha proteína, no diré que no, pero unas simples lentejas tienen mucha más y no las consideramos un superalimento.

Están de moda los productos ecológicos, pero hay quien dice que la única diferencia con los que no se consideran tales es que los primeros son más caros.
El tema del precio es una cuestión objetiva. El problema de los productos ecológicos en Europa es que hay una legislación que no cumple las expectativas del consumidor. Si tú preguntas a una persona por qué compra productos ecológicos te dirá que es porque son más sanos y más sostenibles, pero la verdad es que ninguna de estas afirmaciones está garantizada por la ley. El perfil de comprador ecológico es el de una persona que está muy concienciada, pero el mercado europeo no le da lo que espera y por lo que hace un importante esfuerzo económico.

En general, ¿comemos demasiado?
Comemos un exceso de energía, pero no necesariamente tomamos un alto volumen de comida. Ese exceso a veces lo llenamos con productos superfluos que no siempre ocupan mucho volumen. Hay una serie de alimentos poco interesantes que se llevan el protagonismo que tendríamos que dar a otros. No es que comamos mucho, es que comemos mal. Lo vemos claramente cuando un refresco sustituye al agua en una comida.

¿Una copa de vino es buena para el corazón? Ahora hay voces que se alzan en contra de este hábito…
Más que voces diría que hay datos que se alzan en contra de esta creencia. El vino, el alcohol, tiene efectos nocivos para la salud en todas sus dosis. Esa opinión no tiene defensa.