Uno de cada cinco abuelos guipuzcoanos cuida casi seis horas diarias de sus nietos – Solidaridad Intergeneracional
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Uno de cada cinco abuelos guipuzcoanos cuida casi seis horas diarias de sus nietos

Uno de cada cinco abuelos guipuzcoanos cuida casi seis horas diarias de sus nietos

La mayoría no cree que la tarea les suponga una carga, refleja un estudio del Gobierno Vasco. «Es una forma de sentirse socialmente integrados, pero en algunos casos se sienten forzados y tienen miedo a decir no a los hijos», advierten los geriatras.

ARANTXA ALDAZ – SAN SEBASTIÁN

En el parque, en las consultas de pediatría, en la función de Navidad del colegio o en las clases de piscina, la presencia de los abuelos como cuidadores de los nietos conquista cada vez más espacios, tantos como las horas durante las cuales ejercen de cuidadores principales. En Gipuzkoa, la quinta parte de los abuelos se encarga a diario de sus nietos, una media de cinco horas y media cada jornada, según datos publicados en la serie de investigaciones sociológicas ‘Ikuskerak’ del Gobierno Vasco.

La estadística, realizada a partir de las respuestas de 2.576 personas entrevistas en todo Euskadi, constata en datos lo que cualquier familia percibe en su propio hogar o alrededor: la figura de los abuelos se ha convertido en un sustento fundamental en el cuidado de los hijos, aunque se observan claras diferencias en función de si la tarea recae en la mujer o en el hombre. En Gipuzkoa, el 24% de las amonas frente al 18% de los aitonas cuidan a diario de sus nietos. Quienes se encargan de los chavales varias veces por semana suponen un 28% de las mujeres y un 25% de los varones. Quienes les cuidan varias veces al mes son un 8% de las abuelas y un 16% de los abuelos. El 29% de ellas y el 39% de ellos ejercen esa tarea menos de una vez al mes. Pero en el tiempo dedicado no es lo mismo ser hombre que mujer. Ellas pasan bastante más tiempo de media al mes (70,7 horas) cuidando de sus nietos que ellos (55,7). En lo que sí coinciden es en responder que esa tarea no les supone una carga.

Hay un perfil de abuelos que cuidan de sus nietos de forma voluntaria y con agrado, una generación entregada con felicidad a esa tarea que los expertos llaman ‘la segunda paternidad’. Han cuidado de sus hijos y ahora que tienen tiempo con la jubilación se hacen cargo de sus nietos, un apoyo principal que siempre ha existido pero que la crisis y los problemas de conciliación laboral en las parejas en que ambos miembros trabajan han ampliado.

El límite

Ahora bien, la implicación de los mayores en la crianza de los nietos tiene un límite, advierten los expertos en geriatría. «Cuidar de los nietos debe ser una actividad placentera, nunca una carga o una labor que nos supere. Ante tareas en las que no te veas capaz, o si tienes otros planes o compromisos, no tengas miedo de decir no a tus hijos», recomiendan desde la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, que tiene publicado un decálogo con consejos para los abuelos canguro, a sabiendas de que en muchas ocasiones, la tarea encomendada les resta tiempo de ocio, les genera estrés, problemas físicos, o incluso aparecen tensiones con los hijos por diferencias en la crianza y la educación.

«No es fácil decir no a los hijos, porque entra en juego la relación que mantienen», reconocen en la asociación de voluntariado de mayores Nagusilan, y advierten de la dependencia que puede conllevar. «Si se le dice que ya no se puede cuidar de los nietos y nietas, se teme que la relación con su hijo o hija se rompa, que es lo último que desearía. Un abuelo o abuela que no sepa decir ‘no’ se puede quedar atrapado en el mecanismo de los cuidados y de las relaciones con sus hijos. Es un ejemplo de abuelo esclavo», sostiene el presidente de la entidad guipuzcoana, José Luis Elosua.

Antídoto contra la soledad

La literatura científica ha estudiado el impacto que supone para los abuelos estar al cargo de los nietos. Y hay estudios para todo, desde los que destacan los beneficios familiares y de bienestar personal, hasta aquellos que advierten de las consecuencias físicas y emocionales si esa tarea se convierte en una sobrecarga difícil de asumir, sobre todo si quien la realiza tiene más edad.

Nagusilan defiende el rol de los abuelos, «fundamentales para que la sociedad funcione», pero con límites. «La crisis ha reforzado su papel como referente familiar» y, siempre que el cuidado de los nietos se haga con responsabilidad y disfrute, se recomienda incluso como antídoto contra la soledad. «Cuidando a los nietos y nietas se sienten útiles, esta actividad les impulsa a moverse, a salir de casa, a reír, a luchar. Muchos y muchas se olvidan de sus dolores y de sus achaques, y sobre todo, se sienten acompañados, algo muy importante ya que el sentimiento de soledad es actualmente una pandemia entre los mayores. Este sentimiento desciende cuando se hacen cargo de sus nietos».

Ahora bien, la receta a veces se administra con exceso y el antídoto se convierte en el problema. «Probablemente entre esas situaciones haya casos de abusos hacia las personas mayores, cuando se les encomiendan unas responsabilidades y una carga de trabajo excesiva, pero lo más común es que sea una labor que no pesa, sino que reconforta». Para que la relación entre los padres y los abuelos sea satisfactoria, insisten en que estos últimos solo pueden llevar a cabo las tareas para las que se vean con capacidad, «y que sobre todo cuiden su propio tiempo, dedicándolo para su cuidado y ocio. Los abuelos y abuelas tienen derecho a una vida social no condicionada por tener que hacer de canguros».

EL DECÁLOGO

1- Haz lo que puedas y no te sobrecargues de labores. Cuidar de los nietos debe ser una actividad placentera, nunca una carga.

2- Aprende a decir no. Ante tareas en las que no te veas capaz, o si tienes otros planes, no tengas miedo de decir a tus hijos que «hoy no podrás cuidar a tu nieto».

3- No descuides tu salud. Conoce dónde están tus límites y no te olvides de tus revisiones médicas. Establece una buena comunicación. Ante cualquier problema o si la situación se te va de las manos, háblalo con tu hijo o hija.

4- Reserva tu propio espacio y tiempo. Sigue practicando las actividades que tanto te gustan y disfruta de tus ratos de ocio.

5- Mantente en buena forma física. Haz ejercicio, sigue una dieta adecuada y estimula tu mente.

6- No te sientas culpable si no eres capaz de realizar las tareas como las antes.

7- Debes pensar que ya no tienes ni la agilidad, ni los años que cuando tu tenías hijos y es lógico que las cosas no te salgan igual de bien o incluso que no puedas desempeñar alguna tarea.

8- Intenta realizar actividades con tu nieto que se adecuen a ti y que os reconforten a los dos.

9- Pon límites. Estar con el abuelo no significa que el nieto «haga lo que le dé la gana».

10- Disfruta de tu nieto y de los momentos compartidos con él.

LAS MUJERES CUIDAN MÁS Y SUFREN MÁS PROBLEMAS PARA CONCILIAR

Los informes anuales ‘Ikuskerak’ se centran en observar las diferencias entre hombres y mujeres en diferentes sectores y actividades. El último publicado, referido a la familia, plasma la brecha de género en los cuidados familiares. Las mujeres cargan con las tareas de cuidar a una persona mayor dependiente y también dedican más horas que ellos al cuidado de los nietos. Son también ellas las que sufren más problemas para conciliar vida familiar y laboral. La necesidad de conciliar obstaculiza más las posibilidades de encontrar o cambiar de trabajo, y supone una traba para la carrera profesional de las mujeres con hijos que la de los hombres. También es menor el nivel de satisfacción de ellas en cuanto al reparto del tiempo de cuidado de los vástagos.

La satisfacción con su vida familiar deja similares respuestas. Un tercio de las mujeres y los hombres afirman que personalmente les es necesario tener hijos e hijas para sentirse realizados. Pero si se les pregunta en general -no por su deseo personal-, en los últimos quince años ha bajado el número de hombres y mujeres que consideran necesario tener descendencia para realizarse en la vida.

www.diariovasco.com/gipuzkoa/cinco-abuelos-guipuzcoanos-20180204181425-nt.html



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