06 Jul Un sector feminizado, pero desigual: “La brecha salarial en turismo ronda el 17 % a nivel mundial”.
Daniela Moreno, especialista en igualdad de género y desarrollo sostenible, analiza la situación actual de las mujeres en la industria turística.
2026. 20Minutos
Beatriz Pérez
El turismo es uno de los sectores económicos con mayor presencia femenina. No obstante, esto no siempre se traduce en igualdad de condiciones. Muchas trabajadoras se enfrentan a empleos precarios, temporales o mal remunerados; menos oportunidades de promoción, y una clara infrarrepresentación en puestos de liderazgo y toma de decisiones. A pesar de estas desigualdades, el turismo también se considera un ámbito con potencial para el empoderamiento femenino, especialmente en comunidades locales donde puede abrir oportunidades de empleo e independencia económica.
Analizar la situación de la mujer en el sector implica, por tanto, entender tanto los retos y barreras persistentes como las posibilidades de transformación que este ofrece. “El turismo puede ser una puerta de entrada al mercado laboral para mujeres que encuentran barreras en otros sectores, pero el reto es que esa oportunidad se traduzca en empleos dignos, con estabilidad, protección social y posibilidades reales de liderazgo”, explica a 20minutos la Dra. Daniela Moreno Alarcón, especialista internacional en igualdad de género y desarrollo sostenible.
Con más de quince años de experiencia trabajando con organismos de Naciones Unidas, bancos multilaterales y gobiernos de distintos países, Moreno está considerada una de las pioneras en el análisis del turismo desde una perspectiva de género; ha participado en diversos estudios e iniciativas internacionales sobre empleo, desarrollo y sostenibilidad, y desarrolla una intensa labor formativa en programas internacionales de capacitación en género.
¿Cómo describiría la situación actual de las mujeres en la industria turística?
El turismo es una de las actividades económicas más importantes del mundo y también una de las más resilientes. Según el último World Tourism Barometer de ONU Turismo (2026), el gasto turístico mundial está creciendo incluso más rápido que las llegadas internacionales. Es un sector que ha demostrado resistir bien las crisis y que sigue siendo un motor clave de empleo. En ese contexto, el turismo es también uno de los sectores con mayor participación laboral femenina a nivel global. En actividades como el alojamiento y la restauración, las mujeres representan más de la mitad de la fuerza laboral. Sin embargo, cuando analizamos el sector con más detalle, la realidad es más compleja.
En un estudio reciente que realizamos para ONU Turismo sobre la situación de las mujeres en el turismo en América Latina y el Caribe (2024), observamos algo interesante: en algunos países las mujeres no son mayoría en el empleo turístico, a pesar de lo que sugieren los datos globales. Esto también ocurre en lugares como Nepal, Sri Lanka o Jordania, donde el turismo no siempre se percibe como un sector laboralmente digno o seguro para las mujeres.
No basta con contar cuántas mujeres trabajan en turismo, también hay que analizar la calidad de ese empleo. En muchos contextos, las mujeres están sobrerrepresentadas en el empleo informal, el autoempleo o el trabajo familiar no remunerado. El turismo puede ser una puerta de entrada al mercado laboral para mujeres que encuentran barreras en otros sectores, pero el reto es que esa oportunidad se traduzca en empleos dignos, con estabilidad, protección social y posibilidades reales de liderazgo. Otro aspecto importante es el acceso a la financiación. Muchas emprendedoras turísticas empiezan sus negocios con recursos muy limitados: ahorros propios, apoyo familiar o capital acumulado en trabajos anteriores. A esto se suma que muchos sistemas de inversión siguen siendo gender blind, es decir, diseñados sin tener en cuenta las realidades específicas que enfrentan muchas mujeres emprendedoras. Por todo ello, suelo decir que “el turismo es un sector feminizado, pero todavía no plenamente igualitario“.
A pesar de la gran presencia femenina, ¿siguen existiendo brechas salariales?
Sí, y en algunos casos son mayores de lo que reflejan las estadísticas oficiales. El informe mundial de ONU Turismo (2019) situaba la brecha salarial en turismo en torno al 14,7 %. Sin embargo, los datos más recientes que analizamos en el informe regional sobre mujeres en el turismo en América Latina y el Caribe (2024) muestran que la desigualdad persiste e incluso ha aumentado: la brecha ronda hoy el 17 % a nivel mundial y cerca del 19 % en América Latina.
Además, en muchos países los datos oficiales no siempre captan toda la realidad. Un ejemplo interesante es Albania. Las estadísticas sitúan la diferencia salarial en torno al 6,2 % en el sector de alojamiento y restauración, pero las investigaciones cualitativas muestran una situación distinta. Durante el trabajo de campo se documentaron casos de mujeres chefs en agroturismos que ganaban entre 600 y 700 euros al mes, mientras que sus colegas masculinos podían alcanzar salarios de hasta 1.500 euros por funciones similares. Estos ejemplos muestran cómo las estadísticas agregadas pueden ocultar desigualdades más profundas relacionadas con la informalidad, la segregación ocupacional o la infravaloración del trabajo de las mujeres.
¿Qué barreras impiden que las mujeres lleguen a puestos más altos en el sector?
Las barreras tienen que ver con factores estructurales que van más allá del propio sector turístico. Muchos estudios muestran que muchas mujeres enfrentan lo que se conoce como la “triple carga”: combinan trabajo remunerado, trabajo doméstico no remunerado y responsabilidades de cuidado. Esta realidad limita su disponibilidad para asumir puestos de mayor responsabilidad o jornadas más largas, algo bastante habitual en la industria turística. Además, los análisis de la cadena de valor del turismo muestran que las mujeres tienden a concentrarse en los eslabones menos valorados y peor remunerados del sector (como limpieza, restauración o servicios de apoyo), mientras que los puestos de dirección o propiedad empresarial siguen estando mayoritariamente ocupados por hombres.
La gran presencia femenina en el sector no siempre se traduce en liderazgo. Por eso es tan importante hablar de liderazgo. No porque la responsabilidad de la igualdad de género deba recaer únicamente en las mujeres, sino porque contar con mujeres en posiciones de decisión puede marcar una gran diferencia. Al mismo tiempo, es fundamental que más hombres en posiciones de liderazgo se impliquen activamente en esta agenda. Un turismo más igualitario no solo beneficia a las mujeres, también es positivo para los hombres y para el propio sector. Un turismo más igualitario es también un turismo más innovador, resiliente y competitivo.
¿Cree que hay grandes diferencias entre España y otros países?
No tantas como a veces se piensa. España cuenta con un marco legal avanzado en materia de igualdad, lo que sin duda ha contribuido a mejorar las condiciones laborales. Sin embargo, la igualdad formal no siempre se traduce automáticamente en igualdad real. Un ejemplo muy conocido es el caso de las Kellys, que ha visibilizado las condiciones laborales de muchas trabajadoras del sector hotelero. Incluso en países con legislación avanzada siguen existiendo desigualdades importantes. Otro aspecto relevante es el emprendimiento. Para muchas mujeres, el emprendimiento turístico no comienza necesariamente como un plan de negocio, sino como una forma de reinventarse tras perder su empleo. Muchas terminan trabajando como autónomas, lo que plantea varios desafíos: cotizaciones altas, dificultades para contratar personal o escasas deducciones cuando se trabaja desde casa.
“El turismo tiene un enorme potencial para mejorar la vida de muchas mujeres”
¿Cree que han cambiado las condiciones laborales de las mujeres en turismo en los últimos años
Sí, aunque los avances son desiguales. El turismo tiene un enorme potencial para mejorar la vida de muchas mujeres. En distintos países vemos experiencias muy positivas. Por ejemplo, he conocido mujeres sherpas en Nepal que llevan años organizándose para defender sus derechos laborales y han logrado avances importantes. En América Latina también hay muchas mujeres que trabajan con orgullo en el sector porque por primera vez tienen acceso a un salario propio y mayor autonomía económica. Estas experiencias muestran el potencial transformador del turismo. Pero también nos recuerdan que todavía queda margen para avanzar.
Hay además otro tema que durante mucho tiempo ha permanecido relativamente invisible en el debate turístico: la violencia de género. La evidencia reciente muestra que merece mucha más atención. Algunos estudios internacionales señalan que, si no existen salvaguardas adecuadas, el crecimiento del turismo puede aumentar los riesgos de acoso, explotación o violencia en determinados contextos laborales o comunitarios. Por eso es fundamental que el desarrollo del sector vaya acompañado de medidas claras para garantizar entornos de trabajo seguros y libres de violencia. El próximo paso para el sector debe centrarse en mejorar la calidad del empleo. Las mujeres ya representan una parte muy importante de la fuerza laboral del turismo, y lo que ocurra con ellas tendrá un impacto directo en el futuro del sector.
¿Qué cambios urgentes necesita el sector para avanzar hacia una verdadera igualdad?
El cambio más urgente es pasar de las declaraciones a la implementación.
Durante años, el sector turístico ha reconocido la importancia de la igualdad de género, pero ese reconocimiento no siempre se traduce en políticas concretas o inversiones reales. La igualdad de género debe formar parte de cómo se planifica el turismo: en las estrategias nacionales, en las inversiones y en la asignación de recursos públicos. Cuando la igualdad de género no tiene presupuesto detrás, muchas veces se queda en buenas intenciones. También es fundamental mejorar los datos disponibles. En muchos países todavía sabemos muy poco sobre dónde trabajan las mujeres dentro de la cadena de valor turística, qué condiciones laborales enfrentan o qué barreras encuentran para avanzar.
El turismo tiene un potencial extraordinario. El desafío ahora es asegurarnos de que ese crecimiento vaya acompañado de mejores empleos, entornos de trabajo seguros y más oportunidades de liderazgo para las mujeres. En este contexto, el hecho de que Naciones Unidas haya proclamado 2027 como el Año Internacional del Turismo Sostenible y Resiliente abre una oportunidad importante para el sector. Será un momento clave para reflexionar sobre cómo el turismo puede seguir creciendo de forma más responsable e inclusiva.
