SOY MAYOR, PAGO IMPUESTOS Y EXIJO MI CENTRO DE SALUD
Vive más y mejor quien tiene servicios cerca de su casa, y a nosotros, los rurales, nos los están quitando.
42361
post-template-default,single,single-post,postid-42361,single-format-standard,bridge-core-2.2,et_monarch,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1400,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-20.7,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.1,vc_responsive,elementor-default,elementor-kit-27943

SOY MAYOR, PAGO IMPUESTOS Y EXIJO MI CENTRO DE SALUD

SOY MAYOR, PAGO IMPUESTOS Y EXIJO MI CENTRO DE SALUD

Ana Isabel Esteban Martínez

Presidenta de Solidaridad Intergeneracional

Más de 9 millones personas mayores estarán llamadas a las urnas en las elecciones, cuando se convoquen en 2024. Votar es un derecho recogido en el Art. 23 de la Constitución de 1978, al igual que lo es el derecho a la protección de la salud (Art. 43) y especialmente el Artículo 14, “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, como puede ser vivir en el medio rural.

Un inmenso territorio como es el medio rural, construye y es la parte más grande de la España que las políticas económicas y sociales han ido vaciando desde mediados del siglo pasado y en la actualidad continúan expulsando a hombres y mujeres por falta de oportunidades y servicios para vivir con dignidad, en el territorio rural.  Los rurales somos pueblo emigrante, dispersado sin elección.

Progresivamente los pueblos se han ido quedando sin servicios y así nos han ido devaluando el patrimonio y la vida. Hace ya muchos años defendimos la escuela rural y entonces ya sabíamos que un pueblo sin escuela es un pueblo sin futuro. Y así ha sido, los pueblos que no tienen escuela, tampoco cuentan con guardería, ni servicios farmacéuticos, ni veterinarios, ni servicios de transporte, ni supermercado, ni cajero, incluso los servicios religiosos se han resentido, al igual que el bar – centro social por excelencia- cuando ya no queda ni el centro de atención primaria de salud abierto.

Es demoledor que un derecho como la protección de la salud esté saltando por los aires con la disculpa de la alarma sanitaria que vivimos desde marzo de 2020 motivada por la pandemia del Covid-19. Llevamos meses ya vacunados y puesta la tercera dosis. Estamos protegidos pacientes y sanitarios y no hay razones científicas, ni de salud, ni sociales… que justifiquen el cierre del centro de salud de atención primaria que existe en cada pueblo, a no ser que las razones sean el gasto que provoca atender a personas de edad avanzada, con enfermedades crónicas que precisan seguimiento y se les considera “solo gasto innecesario”. Se evita la atención presencial y local más básica e importante, al tiempo que se exige solicitar la cita médica a través de herramientas no accesibles, ni compresibles, difícilmente usables para la mayoría de este colectivo, por falta de formación. Ello provoca el retraso en la atención, tratamiento, seguimiento e incluso diagnóstico y por supuesto ello tiene consecuencias no deseables.

A estas dificultades le sumamos la imposibilidad para trasladarse al centro médico más próximo fuera del pueblo, ya que la mayoría son personas muy mayores, con dificultades para conducir su vehículo, o bien mujeres que nunca han conducido y no pueden llegar caminando al pueblo próximo. El transporte a la demanda es un invento que no funciona, pero los cargos públicos que tienen chofer y vehículo que pagamos todos, lo lanzan a los cuatro vientos, pero no lo usan. Una persona mayor, enferma, no puede estar a la intemperie horas de espera para ser atendido en un centro de salud y horas de espera para poder regresar a casa.  Recordemos que va a una cita médica porque no se encuentra bien. A esto lo llamamos discriminación por vivir en el medio rural de la España que sigue vaciándose y no tienen previsto parar. Existe alguna comunidad autónoma, como Navarra que facilita un bono-taxi a las personas con dificultades de movilidad. Estas son las diferencias entre Comunidades Autónomas y gobiernos que piensan en la gente, como personas con derechos o como ganadería domesticada.

No olvides nunca que tú código postal puede ser más determinante para tu salud, que tu código genético. Los derechos fundamentales como es la protección de salud, con servicios públicos que han de ser accesibles y próximos, y tenemos que defenderlos con uñas y dientes porque nos va la vida en ello. Vive más y mejor quien tiene servicios cerca de su casa, y a nosotros, los rurales, nos los están quitando.

Si me cierran el centro de salud al que llego caminando pónganme chofer y vehículo para ir y volver, como tienen los políticos que deciden cerrarlos, y así disponer de mi autonomía y cumplir con mis deseos y expectativas.

No me digan que esto es demagogia, porque es democracia.

Soy mayor, pago impuestos, es mi derecho y voy a defenderlo cada vez que pongan urnas, con mi voto.



Pin It on Pinterest

Share This