10 Ago Solo ocho de las 35 víctimas de crímenes machistas de 2026 tenían orden de protección.
Las asesinadas en Llanes y Murcia contaban con medidas en vigor, algo que sucede en un escaso 22% de los casos, por falta de denuncia previa.
2026. El Correo
Rocío Mendoza
El Ministerio de Igualdad confirmó ayer que son ya 35 las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas durante este año 2026 tras los crímenes registrados el miércoles por la tarde, con apenas cuatro horas de diferencia, en la localidad asturiana de Llanes y en la capital de Murcia. En ambos casos, las mujeres tenían órdenes de protección vigentes, debido a condenas por violencia de género anteriores.
En el suceso de Llanes, la sentencia condenatoria se remontaba a 2019, y recientemente había sido ratificada por el tribunal autonómico de segunda instancia competente, mientras que en el de Murcia, la condena por malos tratos databa del pasado mes de abril. Ambas mujeres tenían de órdenes de alejamiento en vigor que los agresores transgredieron para cometer el crimen. También en los dos casos no mediaba ningún aparato de control telemático para hacer cumplir la prohibición de acercarse a ellas.
Según los datos actualizados de la delegación del Gobierno para la Violencia de Género, esta circunstancia, es decir, que gozaran de medidas de protección, no marca la tónica de los asesinatos machistas en nuestro país. En realidad, de los 35 registrados hasta la fecha, en solo seis (más los dos de esta semana) existía una orden de este tipo que estuviese en vigor. Esto es, en un escaso 22%. No significa que hubiesen decaído. Eso solo sucedió en un caso, el de la vecina de Toledo que murió apuñalada en su casa, en presencia de sus hijos menores, tras alcanzar un acuerdo de divorcio con su ya expareja. En realidad, lo que subyace tras la escasez de órdenes de protección a los crímenes es la ausencia de denuncias previas al fatal desenlace.
De las 35 víctimas de este año, solo 12 habían puesto denuncias con anterioridad por maltrato contra la persona que finalmente les quitó la vida. En un único caso no fue la mujer quien la interpuso, sino alguien de su entorno. Esta circunstancia es la que explica que pocas asesinadas contaran con órdenes de alejamiento u otras medidas de protección cuando fueron asesinadas. Fue el caso del tercer homicidio registrado el último día de este fatídico mes de julio, el de la joven de 27 años de Santander que también fue apuñalada en su casa por su pareja, con la que había decidido romper.
Esta mujer tenía un niño pequeño. También la víctima de Murcia estaba en trámites de separación y era madre de una niña de cinco años. La custodia total de la pequeña ha sido otorgada a la abuela, según informó ayer el delegado del Gobierno en la Región de Murcia, Francisco Lucas, durante el minuto de silencio convocado en repulsa por el último asesinato. La agente de la Guardia Civil de Llanes deja también a dos niñas gemelas de 13 años, que quedan huérfanas. Con ellas, la cifra de menores que han perdido a sus padres víctimas de esta forma de violencia suman ya 26 en lo que va de año.
Diligencia con los huérfanos
Sobre la situación en la que quedan los menores, el ministerio de Igualdad acordó tras el último comité de crisis reunido el pasado 28 de julio, convocado por la sucesión de tres asesinados machistas en 48 horas que dejó 8 huérfanos, una serie de medidas, cuyo cumplimiento tendrán seguimiento tras la creación de un nuevo sistema de control.
Entre otras, se planteó la necesidad de habilitar «un acompañamiento de los menores para evitar la reproducción de perfiles de agresor o víctima», además de evitar el archivo inmediato de los casos cuando el agresor muere –como en el caso de Llanes–, o se suicida –como sucedió en siete ocasiones en lo que va de año–, «para facilitar la tramitación de ayudas, recursos para los niños, etc.».
Junto a estas conclusiones, que serán objeto de seguimiento para su aplicación, se pidió una revisión «del peso que el sistema judicial y policial le da la víctima» cuando piden retirar denuncias, órdenes de alejamiento, etc. «Porque ellas no actúan en libertad en un contexto de violencia de género, por lo que debe primar la persecución de quien delinque y la protección de la víctima», informan fuentes de Igualdad sobre las conclusiones del último comité de crisis.
En este último también se acordó revisar en profundidad el asesinato de una mujer el 21 de julio en la localidad malagueña de Benahavís, a manos de un hombre al que alquilaba una habitación y que la degolló en su propia casa, después de un presunto intento de agresión sexual. Esto último está en fase de investigación después de que fuesen hallados indicios en el cadáver. La mujer mantuvo una relación sentimental con el hombre en el pasado, y se indaga si hubo un móvil machista en el crimen. De confirmarse, sería la víctima 36 del año.
