Salir con amigos y otras actividades de ocio que potenciarán su cerebro, según la ciencia

Salir con amigos y otras actividades de ocio que potenciarán su cerebro, según la ciencia

Para ser más rápido a la hora de resolver problemas, tomar decisiones acertadas o, simplemente, mejorar la memoria. Diviértase así este verano.

TERESA MORALES GARCÍA

Cuando se le pregunta a Agnès Gruart, catedrática de Fisiología en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) y actual presidenta de la Sociedad Española de Neurociencia (SENC), por la inteligencia, responde de forma clara y didáctica: “La inteligencia es la capacidad de aprender, entender, razonar y tomar decisiones en diferentes situaciones”. Es decir, no es algo concreto, sino un conjunto de muchos aspectos que aportan diversas cualidades a nuestra mente y por eso, como indica la experta, “cada uno de nosotros nacemos con una determinada predisposición para cada una de estas capacidades, y deben entrenarse para su más preciso desarrollo”.

Incluso si usted no viene de serie con una estimable agilidad mental para ciertas cosas más intelectuales (aunque sea un as montando muebles o jugando al fútbol), puede llegar a alcanzar ciertas dosis de destreza cognitiva si se lo trabaja. La cosa no va de estudiar, sino de practicar actividades entretenidas y pasatiempos que ayudan a potenciar ciertas zonas del cerebro que nos permiten ser un poquito más “listos” y capaces en general. Lo dice la ciencia. Vea.

– Leer el último libro de Manuel Vilas

Hace un par de años, la Universidad de Edimburgo junto con el King’s College de Londres profundizaron en el tema de la lectura, no solo para ver si leer mejoraba la destreza mental (algo que ya habían constatado otros estudios), sino si aprender a leer mejoraba la inteligencia. Aplicaron sus investigaciones en gemelos de 7 a 16 años y concluyeron que esta actividad ocasionaba más habilidades cognitivas verbales y no verbales. Y, más aún, que remediar de forma temprana cualquier problema con la lectura en la infancia ayudaba a desarrollar destrezas cognitivas generales para cualquier aspecto de la vida.

Estos beneficios también se presentan en la edad adulta, porque, explica Estevo Santamarina, neurólogo del Servicio de Neurología del Hospital Universitari Vall d’Hebron en Barcelona y miembro de la Societat Catalana de Neurología (SCN), cuando leemos se ponen en marcha diferentes áreas del cerebro: comprensión, memoria visual, incluso áreas motoras.

“El proceso de lectura produce ciertas modificaciones en la anatomía cerebral y beneficia las conexiones nerviosas, con lo cual aumenta de manera importante la actividad cerebral sobre todo en la parte dominante del cerebro, de esta manera, se puede potenciar el nivel cognitivo”, apunta Santamarina. Esto no quiere decir que los que leen sean más listos, sino que, en palabras del experto, “tienen mejor reserva cognitiva dentro del nivel de inteligencia de cada uno”.

Ordesa (Alfaguara), la última novela de Manuel Vilas, u otra de las recomendaciones para el verano que hacen desde Librotea le ayudarán en este cometido.

– Sentarse a contemplar el atardecer

El Instituto para la Investigación de la Exploración de la Conciencia en Estados Unidos (EOC Institute) afirma que meditar ayuda a equilibrar los dos hemisferios del cerebro; aumenta algunas regiones de nuestra masa gris; despierta la creatividad y ayuda a pensar de forma rápida.

Además de estos cambios visibles en los escáneres, un cerebro acostumbrado a meditar está, efectivamente, mejor preparado para tomar decisiones y dominar los estados emocionales, apunta la psicóloga Jenny Moix, profesora de Psicología en la Universidad Autónoma de Barcelona, experta en meditación y autora del libro Mi mente sin mí (Aguilar): “La meditación comporta muchos beneficios, estar más tranquilos y relajados puede ser uno de ellos, pero no es el mayor. Ver los pensamientos como algo externo que aparece y que tú mismo puedes apartar es el gran beneficio, porque esa capacidad (que se entrena) se puede emplear cuando estamos inmersos en nuestra cotidianidad. Practicar la meditación facilita que en el momento que entra cualquier emoción en tu cuerpo te puedas dar cuenta de que proviene de un pensamiento, no de la realidad; y sabes, porque lo has aprendido con la meditación, que lo puedes apartar. ¿Hay algo más poderoso?”.

De hecho, aprender a dominar los pensamientos para manejarse en la vida con menor sufrimiento y mayor predisposición al bienestar es una de las cosas más inteligentes que podemos hacer. Y hacerlo disfrutando del sol poniéndose en el horizonte parece una ocasión perfecta.

– Jugar al ajedrez en un parque

Los grandes jugadores de ajedrez han desarrollado habilidades mentales que en los jugadores aficionados están dormidas, como adquirir una memoria de elefante, según revelaron las conclusiones de los estudios del equipo del profesor Ognjen Amidzic, de la Universidad de Konstanz en Alemania. Y sí, la memoria es un aspecto a tener muy en cuenta en esto de ser espabilado.

“Es uno de los factores de la inteligencia por el que tenemos capacidad de aprender y así, posteriormente, tomar nuestras decisiones. Sin ella no se es capaz de decidir en situaciones vitales de mayor o menor importancia”, señala la catedrática Gruart.

Lo bueno del ajedrez, además, es que es un juego de dos, y, sugiere la experta, “aunque memorizar palabras, hacer cálculos matemáticos o aprender números de teléfono son actividades interesantes, es mucho mejor si estas tareas se realizan en un contexto de interacción social”.

Otras investigaciones de la Universidad de Irán apuntan, además, que el ajedrez es una herramienta muy útil para los estudiantes a la hora de potenciar capacidades metacognitivas y destrezas para resolver problemas matemáticos. “Sin duda, es un juego que requiere una gran capacidad mental”, afirma Gruart.

Así que no dude a la hora de elegir pasar la tarde a la sombra de un árbol mientras disfruta de unas partidas de ajedrez.

– Aprender un idioma en un país extranjero

Bueno, digamos que no es tanto el hecho de aprender nociones de un idioma, sino de ser capaz de hablarlo y entenderlo con soltura lo que marca la diferencia. Al menos, eso es lo que han llegado a indicar varios estudios al respecto. Las personas bilingües son mucho más rápidas mentalmente a la hora de procesar informaciones que las que solo hablaban un idioma, apuntan expertos de la Universidad de Northwestern, en Illinois, y de la Universidad de Houston (Estados Unidos).

Otra investigación de la Universidad de Ginebra en Suiza, la Estatal de San Diego en Estados Unidos y la Universidad Concordia en Montreal concluyó que los niños bilingües son mucho mejores a la hora de resolver cualquier problema que sus compañeros monoparlantes.

Y, por si fuera poco, otro estudio, esta vez con personal de la Universidad de Granada, comprobó que, además, los niños con dos idiomas tenían un nivel de memoria superior al de sus compañeros que solo hablaban uno. “Sí, es cierto. Aprender un idioma favorece la agilidad mental”, afirma el neurólogo Santamarina.

Aproveche los días que tiene libres y haga una escapada para conocer un país nuevo donde pueda desempolvar algún idioma que no practique en su día a día.

– Usar los cuadernos de verano de sus hijos

Leer, estudiar, aprender un idioma… Todo lo relacionado con un texto parece estimular la destreza mental, pero, como dice el neurólogo Santamarina, el lenguaje no lo es todo.

Hay otras facetas igual de importantes para nuestro cerebro, y una de ellas es el cálculo numérico. “Es otra buena actividad para despertar la agilidad mental. Activa, eso sí, otras áreas distintas del cerebro que las de la lectura o el lenguaje, comenta Santamarina. No son comparables, porque son diferentes, pero en cualquier caso, pueden ser complementarias”, aclara.

Así que dele a los sudokus, a las matemáticas, resuelva puzles de 5.000 piezas o, por qué no, juegue al n-back, un juego interactivo para el teléfono o el ordenador donde hay que recordar las posiciones originales de algunas piezas que se mueven en todas las direcciones por la pantalla. Según John Jonides, profesor de Psicología de la Universidad de Michigan, dedicarle 20 minutos diarios durante 20 días mejora de forma notable las capacidades de reflexionar, razonar y resolver problemas en general. Otra opción es aprovechar los cuadernos de verano que le ha comprado a sus hijos pero que, por las recomendaciones de los expertos, no van a usar.

– Caminar (o correr) por la playa

Las recomendaciones de los expertos son claras. Hacer ejercicio reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, controla el azúcar en sangre, mejora los estados de ánimo, disminuye el estrés y el riesgo de depresión, fortalece los huesos y los músculos. También es estupendo para fortalecer la actividad mental.

Las conclusiones de un estudio elaborado por un equipo de investigadores de la Universidad de Pittsburgh (EE UU) demuestran cómo el ejercicio aeróbico en personas mayores, por ejemplo, incrementa la memoria y el hipocampo (una de las zonas del cerebro más dañadas cuando surge la enfermedad de Alzheimer). Un nada despreciable descubrimiento para seguir manteniéndonos en forma que se suma a la revelación del profesor Bruce Spiegelman, del Dana Faber Cancer Institute, sobre la irisina, una hormona que nuestro organismo segrega cuando realizamos deporte y a la que se le adjudican efectos neuroprotectores además de estar presente en los mecanismos de aprendizaje y memoria.

– Salir con amigos

Y si se trata de mantenerse despierto, audaz, rápido y mentalmente en forma, complete sus vacaciones aprendiendo a tocar un instrumento, estudiando o, simple y llanamente, socializando: “Nuestro cerebro es el que genera y regula nuestros comportamientos —desde ir a la compra a recitar un poema—, nuestra actividad mental —lo que percibimos y pensamos— y nuestro mundo interior (los sentimientos que tenemos, lo que deseamos). Por lo tanto, todas las actividades relacionadas con estas funciones son recomendables, ya sea pasear, interactuar con otras personas, desarrollar tareas ingeniosas y originales, etcétera”, sentencia Agnès Gruart, de la Sociedad Española de Neurociencia (SENC).

elpais.com/elpais/2018/07/24/album/1532414692_513873.html?rel=str_articulo#foto_gal_1



Arrugas (2011)
Emilio, un antiguo ejecutivo bancario, ingresa en una residencia de mayores tras comenzar a manifestar los primeros síntomas de Alzheimer. Allí conoce a Miguel, un residente ingenioso y de carácter despreocupado, con quien entabla una estrecha amistad. Cuando la enfermedad de Emilio avanza, Miguel y otros residentes intentan ayudarle para evitar que sea trasladado a la planta destinada a las personas con mayor necesidad de cuidados. A través de su convivencia, la película retrata la amistad, los cuidados y la vida cotidiana en una residencia desde una mirada cercana y humana.
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Ignacio Ferreras
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Drama

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España
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89 min
El exótico Hotel Marigold (2011)
El exótico Hotel Marigold cuenta la historia de un grupo de jubilados británicos que viajan a la India para comenzar una nueva etapa de su vida en lo que creen que será un hotel recién renovado. Al llegar a Bangalore, descubren que la realidad no es exactamente la que esperaban y las diferencias culturales pronto les plantean diversas dificultades. Sin embargo, poco a poco, el Hotel Marigold y su entorno acaban transformándose en un lugar que les ofrece nuevas experiencias y formas de entender la vida.
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John Madden
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Comedia dramática

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Reino Unido
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124 min
Elsa y Fred (2005)
Elsa (China Zorrilla) es una mujer mayor, optimista y llena de vitalidad, que disfruta de la vida y persigue sus sueños. Cuando conoce a Fred (Manuel Alexandre), un viudo recién instalado en el mismo edificio, comienza una relación marcada por sus diferencias de carácter y forma de entender la vida. A medida que pasan tiempo juntos, ambos descubren nuevas maneras de afrontar la vejez, superar el pasado y disfrutar del presente. La película aborda temas como el amor en la madurez, la ilusión y la importancia de aprovechar cada etapa de la vida.
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Marcos Carnevale
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Comedia dramática / romance

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Argentina / España
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108 min
Gran Torino (2008)
Walt Kowalski (Clint Eastwood), un veterano de la guerra de Corea y trabajador jubilado de la industria del automóvil, acaba de enviudar y vive solo en un barrio de Detroit en plena transformación. Es un hombre solitario, de carácter duro y con dificultades para aceptar los cambios sociales y culturales de su entorno. Su vida da un giro cuando su joven vecino intenta robar su coche, un Gran Torino de 1972. A partir de este encuentro surge una relación inesperada que cambiará su forma de entender a las personas que lo rodean.
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Clint Eastwood
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Drama

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EE.UU.
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116 min
Paseando a Miss Daisy (1989)
Daisy Werthan (Jessica Tandy), una viuda de 72 años, pierde parte de su independencia tras sufrir un pequeño accidente con el coche. Aunque al principio rechaza la idea de dejar de conducir, su hijo decide contratar a Hoke Colburn (Morgan Freeman) como chófer. La relación entre ambos comienza con cierta desconfianza, pero, con el paso de los años, desarrollan una profunda amistad marcada por el respeto mutuo, el apoyo y los cambios que ambos afrontan a lo largo de sus vidas. La película retrata el envejecimiento, la autonomía y las relaciones humanas en el contexto del sur de Estados Unidos durante varias décadas.
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Bruce Beresford
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Drama / comedia

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EE.UU.
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99 min
UP (2009)

Carl Fredricksen, un hombre de 78 años, decide emprender el viaje que había planeado durante toda su vida junto a su esposa fallecida. Para ello, hace volar su casa gracias a miles de globos de helio y parte hacia América del Sur. Sin embargo, su plan se complica cuando descubre que viaja acompañado por Russell, un joven explorador que aparece inesperadamente en su aventura. Juntos emprenden un viaje que los lleva a atravesar distintos obstáculos y situaciones inesperadas.

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Pete Docter y Bob Peterson
🎨
Animación / aventura

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EE.UU.
🕐
96 min
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