¿Reivindicación o espectáculo? – Solidaridad Intergeneracional
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¿Reivindicación o espectáculo?

¿Reivindicación o espectáculo?

La foto de Carolina Bescansa, diputada de Podemos, ha generado una revuelo mediático, pero también debate sobre la conciliación

GEMA LENDOIRO

¿Es un acto para reivindicar la conciliación o es una estrategia para que no se hable de lo que realmente sucedió ese día? ¿Cuáles son las propuestas de Podemos para conciliar? ¿Qué proponían los cuatro grandes partidos? ¿Qué proponía exactamente Podemos? Su propuesta estrella era la de la creación de guarderías gratuitas hasta los tres años. Una propuesta que tuvo muchísimos detractores, exactamente los mismos que ahora han aplaudido lo que hizo Carolina Bescansa. Y siempre por el mismo razonamiento: el bebé debe estar pegado a su madre.

¿Qué pasa si la madre trabaja? Algunas pueden llevárselo a su lugar de trabajo y otras, no. He ahí la polémica. Ni todos los trabajos son aptos para los bebés y otro aspecto también importante, no todas las madres desean llevar a sus bebés a los trabajos porque entienden que si hacen eso no podrán ni trabajar en condiciones ni atender bien a sus bebés. Otra cosa importante a tener en cuenta es que no es lo mismo un bebé de meses (que suelen estar tranquilitos) que un niño que ya camina y corre.

Madres autónomas. Las grandes olvidadas

Mayte Carrasco, reportera de guerra free lance y escritora asegura que «sin entrar en simpatías de partidos, me gustó mucho el gesto de Bescansa con su bebé en brazos, ¡mil gracias por abrir el debate de la conciliación! Le estoy inmensamente agradecida».

Mayte es madre de una niña de seis meses y autónoma, una de las peores circunstancias hoy en día para ser madre, al menos en España ya que, a pesar de que sí tienen permiso por maternidad, la prestación que perciben es similar a la del paro, a diferencia de las trabajadoras por cuenta ajena que sí perciben el salario completo en sus permisos. «Acabo de llegar a Berlín. No pude trabajar durante el embarazo porque soy reportera de guerra, tuve cuatro meses de maternidad pírrica. La niña tiene seis meses y no encuentro babysitter (demasiado caras) y en Alemania no aceptan a los niños en la guardería hasta el año. El otro día me llamaron para colaborar en la RBB y en la DW en español. Les dije que no tenía a nadie para cuidar a la bebé, y me dijeron: “¡Traétela!». Y así lo hice.

La directora del programa de radio la tuvo en brazos mientras me entrevistaban en el estudio. En la DW español, las maquilladoras se la comían a besos mientras me maquillaban. La redacción entera le hizo muecas a la pequeña. Una asistente de producción la cogió mientras yo hacía mis cinco minutos de directo para las noticias hablando de Malí. En todo momento sentí un calor y una aceptación increíbles. Algo necesario para una madre que no puede trabajar para cuidar un bebé, que no recibe ayudas ningunas del Gobierno español, y que tiene que ver encima cómo se indignan otras diputadas madres que lo tienen todo bien cubierto». Para la reportera de guerra la situación de las madres como ella, es indignante y la conciliación es imposible.

La situación desde el punto de vista de la salud

Carmela Kika Baeza, médico de familia, madre de 4 hijos y directora del área de lactancia del Centro Raíces, explica desde el punto de vista científico que «lo primero que tengo que pensar es en la salud del lactante y puedo afirmar que el mejor lugar en el que puede encontrarse un bebé de esa edad es con su madre y tomando lactancia a demanda». «También puedo afirmar, añade, que lo mejor para la salud de la madre es amamantar y tener cerca al bebé». ¿Qué opina entonces? «Que el resto de consideraciones no son claras ni tan evidentes y están sujetas al cristal con que se mire».

Jesús Martínez, director médico de Mamicenter y pediatra, es de la misma opinión que la anterior por las mismas razones médicas y añade que «Carolina Bescansa ha tomado una decisión importante para un día importante y que su hijo se lo agradecerá para siempre». Martínez cree que «no debería ser un problema ni una distracción ver a una diputada dando el pecho si es menester, es una legislatura que se caracteriza por ser la que más mujeres hay y su postura debería ser aplaudida aunque reclama que no se quede en un día de gloria y siga siendo durante el tiempo de lactancia hasta que se pueda quedar el chico en el restaurante ese barato del congreso tomándose un buen plato de verduras con carne o pescado».

La opinión de otra política

Carmen Amoraga Toledo, política del PSOE, escritora y ganadora del Premio Nadal y ahora mismo Directora General de Cultura y Patrimonio de la Generalitat de Valencia, considera que «en principio me parece mal que las mujeres que somos madres se nos juzgue hagamos lo que hagamos, cosa que no ocurre en el caso de los hombres que son padres», explica.

«Me pareció mal que hiciéramos un debate cuando Soraya Sáenz de Santamaría dejó a su bebé recién nacido para participar en las anteriores elecciones generales, y me parece mal que se abra un debate sobre el bebé de Bescansa porque no es algo que ocurra cuando es un hombre el que deja a su bebé en casa para trabajar. Es más, me parece que, en el improbable caso de que un padre hubiera llevado a su hijo al Pleno de Constitución del Congreso, despertaría oleadas de ternura así que si me piden mi opinión diré que como mujer que trabaja, como política y como madre, diré que la conciliación no es llevarte a tu bebé al trabajo. No te lo llevarías a una mina, ni a la cabina de un avión ni a un quirófano, ¿por qué sí lo llevas al Congreso en un día tan importante? No creo que fuera una pose porque no puedo concebir como madre que haya utilizado a su hijo, creo que es un gesto pero equivocado, que no hace demasiado a favor de las madres trabajadoras y que no aporta absolutamente nada a los derechos de los niños que, como siempre, son los grandes olvidados.

¿Qué pasa con los padres que sí asumen la tarea de la crianza?

Sergio del Molino, escritor y padre de un niño de 3 años, publicaba en su muro de Facebook lo siguiente: «La “bescansada” llega precisamente en un momento en el que yo, padre de un niño pequeño, tengo que tomar unas decisiones importantes sobre conciliación. La condición para aceptar muchos trabajos es que me permitan cuidar a mi hijo. No siempre se entiende. He rechazado algunas propuestas que traerían mucha tranquilidad financiera a mi familia porque no eran compatibles con estar en casa a la hora del baño y la cena. Cuando planteo lo importante que es para mí eso y de qué forma podría adaptar el trabajo (al fin y al cabo, soy autónomo, y elegí ser autónomo para estar en casa), me miran como se miraría a una especie invasora de extraterrestres. Me veo obligado a dar muchísimas explicaciones sobre mi vida porque demasiada gente da por hecho que tener un hijo no es algo que pueda condicionar el trabajo o la vida cotidiana de un hombre. Ahora mismo estoy debatiéndome con este asunto y dependo de la comprensión de quienes me ofrecen trabajos. Casi nunca entienden mis peros porque está muy enraizada la idea de que criar a un niño es cosa de mujeres y no les cabe en la cabeza que un hombre rechace trabajos o pida unos horarios especiales por una razón tan femenina. Hoy. En 2015. Y yo no dejo de flipar».

¿Qué sucede en el ámbito profesional de las altas ejecutivas?

Hay muchísimas mujeres que ocupan cargos directivos en España donde la conciliación, o mejor dicho, la no conciliación, supone una dura elección: el freno a su carrera profesional. Loreto González, madre de tres hijos y con una larga trayectoria profesional como head hunter, continúa su labor profesional como Senior Partner en Korn Ferry, firma líder a nivel global de búsqueda y gestión de talento ejecutivo.

González busca para las grandes empresas ejecutivos con alto nivel y, desde luego, tiene una inmensa experiencia en la búsqueda de mujeres para altos cargos en multinacionales. Sobre la pregunta de qué le parece lo que la diputada de Podemos hizo en el Congreso responde: «No estoy a favor de los circos en el Congreso de los Diputados, a los señores diputados les pagamos los contribuyentes para que hagan el trabajo que se les ha encomendado con seriedad y profesionalidad, no para montar espectáculos mediáticos».

Sin embargo sí reconoce estar a favor de «seguir mejorando la capacidad para conciliar de las mujeres (y de los hombres) en nuestro país, para que la maternidad no suponga un freno a su desarrollo profesional, lo cual necesariamente implica una mayor toma de conciencia de lo que esto significa y unas leyes que lo impulsen». González reconoce que, «si bien hemos avanzado mucho en políticas de conciliación, todavía existe en nuestra sociedad un sesgo inconsciente hacia las mujeres madres y profesionales que hace que muchas de ellas decidan bajarse del tren profesional para poder tener una vida más equilibrada».

Para esta head hunter «los horarios laborales deberían ser más cortos, y las reuniones nunca a partir de las seis de tarde. Todo esto son ejemplos de medidas que se deberían impulsar de forma legal en nuestras empresas, adaptándonos así a la cultura de conciliación de nuestros vecinos más avanzados en estos menesteres en el norte de Europa. Por tanto, sí creo que los partidos políticos deben seguir abordando este tema y promoviendo un cambio cultural, y que esto debe estar en la agenda política, pero en ningún caso entiendo la justificación para que una mujer tenga que llevar a su hijo al trabajo. En contra o a favor, la señora Bescansa ha conseguido su objetivo: generar debate, lo cual siempre es enriquecedor», concluye.

Eva Levy, madre también de 3 hijos, directora de la división Mujeres en alta dirección y consejos de administración en ExcellentSearch, una de las feministas más activas de nuestro país desde hace décadas cree que «Podemos es un partido que maneja muy bien los medios. La imagen de la señora Bescansa ha servido para desplazar la atención del acuerdo de PP, PSOE y Ciudadanos sobre el la elección del presidente de la Cámara. La coartada de la conciliación en este caso no cabe, porque no tiene nada que ver con llevarse al niño a trabajar. No me imagino a una cirujana metiendo al bebé en el quirófano, ni a una abogada defendiendo un caso mientras da el pecho, ni a una de las militares que han vuelto de Afganistán llevando al nene de patrulla».

Levy, que está en constante conversación con políticos para concienciarlos de que en el ámbito de los consejos de administración y los altos cargos directivos tiene que haber mujeres (es una de las grandes defensoras de las cuotas), pide seriedad: «Seamos serios, sobre todo, seamos serias porque la lucha de la mujer por ejercer su profesión en condiciones, o la necesidad de las familias de encontrar el equilibrio entre el tiempo laboral y el privado es demasiado importante para este tipo de cosas».

Eva Levy considera que «son muchas las parlamentarias que son madres, la señora Chacón, creo recordar, luchó por sacar adelante la guardería del Parlamento y, salvo alguna anécdota, ninguna diputada ha montado nunca numeritos, que son sangrantes para otras mujeres en peores circunstancias. La señora Bescansa tendrá que aprender a organizar su tiempo. Tengo entendido que dispone de ayuda doméstica y tiene a su disposición, por una cantidad asequible, un centro a pocos pasos de su despacho. No juguemos con cualquier cosa por una simple foto».

www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-reivindicacion-o-espectaculo-201601160151_noticia.html



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