¿Qué podemos hacer ante una infección vulvovaginal?.

¿Qué podemos hacer ante una infección vulvovaginal?.

Las cistitis aumentan en verano, sobre todo en las mujeres, pero no son las únicas infecciones ginecológicas que alcanzan su máxima expresión gracias al calor y la humedad. Los ginecólogos ofrecen pautas de prevención sencillas y fáciles de cumplir.

Mar Sevilla Martínez y María Sánchez-Mongue

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Las infecciones ginecológicas son un clásico del verano. El calor, la humedad, el mar y la piscina constituyen un caldo de cultivo perfecto para la aparición de afecciones en la zona vulvovaginal que pueden resultar muy molestas e, incluso, dolorosas para las mujeres.

La cistitis es, probablemente, la estrella de las infecciones veraniegas, pero no está sola. Le siguen muy de cerca la vaginosis bacteriana y la candidiasis. Hay algunos factores de riesgo y hábitos estivales que conviene tener en cuenta para mantenerlas a raya.

Ojo a estos hábitos y recomendaciones

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) ha aprovechado el periodo estival para ofrecer consejos útiles y de fácil cumplimiento para prevenir las infecciones vulvovaginales.

¡Abajo la humedad!

“La humedad mantenida de la ropa de baño o el incremento de la sudoración hacen que el riesgo de padecer una infección ginecológica aumente durante el verano en la población femenina, ya que el calor y la humedad ayudan a generar el ambiente perfecto para que los hongos y otros patógenos proliferen en la zona genital”, advierten desde la SEGO.

La recomendación fundamental es evidente: mantener seca, en la medida de lo posible, el área vulvovaginal tras el baño en una playa o piscina, “ya que el hecho de llevar un bañador mojado durante muchas horas favorece la proliferación anormal de hongos en esta zona”.

Atención al cloro y la suciedad

Asimismo, el cloro o la suciedad de algunas aguas de baño pueden afectar a la zona genital, por lo que también se recomienda una ducha tras el baño para eliminar posibles excesos de cloro y suciedad.

Higiene íntima sí, pero sin pasarse

En cuanto a la higiene íntima, es importante el lavado de la zona vulvar, pero debe ser siempre en la zona externa y solo con agua o con jabón neutro, sin perfume, y únicamente cuando sea necesario. “No se recomiendan las duchas o lavados vaginales”, precisan los ginecólogos. “Un exceso de lavado en esta zona puede ser contraproducente, ya que puede reducir las defensas naturales y alterar el pH vaginal”. Por lo tanto, “no se recomienda lavarse frecuentemente (3-4 veces al día), salvo que sea necesario, ni usar productos de higiene íntimos no certificados u otros productos que no sean los anteriormente indicados”.

La ropa interior también importa

En cuanto a la ropa interior, los ginecólogos aconsejan que sea de algodón y no muy ceñida, con el fin de “lograr una correcta transpiración y sequedad de la zona genital femenina”. En cambio, los tejidos de licra o Nylon se desaconsejan porque “no transpiran y favorecen una mayor humedad en la zona vulvar”.

Salvaslip: cuanto menos, mejor

Es conveniente evitar el uso continuado de los protectores sanitarios (salvaslip), ya que no dejan liberar correctamente el calor y la humedad de la zona. Además, “al ser sintéticos, pueden generar dermatitis y alergias en la piel de la zona”, indica la SEGO. También es importante “cambiar de forma habitual la compresa, tampón o copa vaginal para prevenir infecciones y en función del flujo vaginal que se tenga”.

Cuidado con la depilación: el vello cumple una función

Por último, los ginecólogos advierten sobre los riesgos de una depilación inadecuada de la zona genital porque el vello “cumple precisamente una función protectora de infecciones”. En el caso del rasurado, existe riesgo de infecciones localizadas en la piel de la zona, “por lo que se aconseja utilizar material muy limpio y no depilar el área vulvar completa, dejando por lo menos 1 centímetro de vellos a cada lado para que ejerzan de protección”. Los pelos en esta zona protegen frente a las ”infecciones o heridas por roce con la ropa, y mantienen el ambiente de la vulva y la vagina protegidos ante estas circunstancias”.

Síntomas de alerta

Ante la presencia de síntomas o flujo vaginal anormal, se recomienda acudir a la consulta ginecológica para valorar si existe alguna infección vaginal o un desequilibrio de la microbiota vaginal (vaginosis bacteriana). Estos son los principales síntomas a los que debes prestar atención:

  • Enrojecimiento de la zona vulvovaginal.
  • Picor.
  • Molestias con la micción.
  • Irritación de la zona vaginal.
  • Cambios en la secreción vaginal (más blanca y grumosa en el caso de la candidiasis y amarillenta y espumosa o maloliente en otras infecciones.

Pautas según el tipo de infección ginecológica

Santiago Palacios, director de Instituto Palacios, centro especializado en salud de la mujer, la cistitis, la vaginosis bacteriana y la candidiasis, destaca las características específicas de la cistitis, la vaginosis bacteriana y la candidiasis, así como la  mejor forma de actuar en cada caso.

Cistitis

¿Por qué son tan frecuentes las infecciones de orina en verano? Palacios destaca que hay cinco factores de riesgo que propician su aparición:

  • El incremento del número de relaciones sexuales durante el periodo estival.
  • El calor característico de estos meses y, por tanto, la humedad.
  • Los baños en el mar y en la piscina. “Muchas veces las mujeres no se secan bien y la zona permanece húmeda”.
  • Limpiar la zona vaginal de arriba abajo. El experto señala que la higiene adecuada sería limpiar el área al revés: de abajo a arriba, de esta forma no arrastraremos las bacterias que hay cerca del ano a la zona vulvovaginal.
  • No hacer pis tras mantener una relación sexual.

Los síntomas de la cistitis son conocidos: el más característico es la sensación de dolor en la parte entre el ombligo y la vulva. Otros síntomas que aparecen en una infección de orina son ir a hacer pis muchas veces, quedarse con ganas a pesar de haber ido ya al baño y dolor durante la micción.

Teniendo en cuenta que algunas mujeres tienen mayor predisposición a tener infecciones de orina y los factores de riesgo ya mencionados, Palacios insiste en la importancia de la prevención. “Para prevenir, cada vez que tengas relaciones sexuales, haz pis; bebe mucha agua porque eso es importante y también facilita la eliminación tanto en la vagina como en la vejiga de todos los gérmenes; por último, hay que cambiarse el traje de baño por uno seco al salir del agua, para no tener la zona húmeda”, recomienda.

Asimismos, Palacios aconseja comer frutos del bosque, en concreto arándanos, frutos secos en general, remolacha y probióticos. “Para esa persona que está preocupada porque tiene una susceptibilidad genética o inmunológica para tener más cistitis es bueno tomar probióticos (los hay específicos para la vejiga y para la vagina)”, apostilla

Vaginosis bacteriana

La segunda infección importante que destaca el experto es la vaginosis bacteriana. “Más que de una infección deberíamos hablar de un cambio del pH, de una modificación de la proporción de las bacterias que hay en la vagina, de un desequilibrio de la microbiota vaginal que se detecta porque huele mal el flujo”, matiza Palacios.

El experto señala que en contra de lo que la mayoría de las personas piensan, la vaginosis no presenta casi ninguna molestia. “No tiene picor, simplemente flujo de mal olor”, añade.

Respecto al tratamiento, lo habitual es tratarlo con probióticos y terapias específicas e inocuas que se pueden encontrar en la farmacia.

Candidiasis

Los hongos, en concreto la cándida, es la tercera infección que suele aparecer con más frecuencia en esta época.

Por la humedad y el incremento de las relaciones sexuales puede aumentar la candidiasis aguda, pero hoy por hoy tenemos antifúngicos que mejoran la situación rápidamente”, señala Palacios.

En este caso los síntomas que pueden alertarnos de que estamos ante esta infección son la presencia de un flujo blanco grumoso y cremoso con bastante picor.

Entre los remedios caseros que circulan para tratar la candidiasis uno de los más utilizados es la aplicación de yogur la zona. “El yogur no deja de ser un probiótico, pero si tienes una candidiasis aguda, el yogur principalmente sirve para prevenir que venga otra. Si tienes candidiasis aguda, primero hay que tratar y curar, después, si es frecuente, prevenir con probióticos que pueden comprarse en la farmacia y son muy fáciles de utilizar”.

Por último, Palacios insiste en la importancia de la prevención. “Los factores de riesgo van ligados a la opción de disfrutar del verano, del sol, del agua, pero hay que tomar medidas para evitar estas infecciones”, concluye.



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