26 Oct El edadismo que vemos y el que no vemos: Más de la mitad de la población no sabe qué significa la palabra
El II Barómetro de Edadismo ‘Hablando en Plata’ revela que la discriminación por edad está ampliamente reconocida, pero continúa siendo poco identificada. El empleo, la publicidad, la moda, el entorno digital y las redes sociales aparecen entre los principales espacios donde se percibe.
Un problema que todavía cuesta nombrar . Una de las paradojas que plantea el barómetro es que el edadismo parece estar mucho más extendido de lo que se conoce.
El 53,6 % de las personas de entre 18 y 55 años afirma no haber oído nunca el término “edadismo” o no saber qué significa. Entre quienes tienen entre 18 y 30 años, el porcentaje asciende al 62,1 %.
La dificultad para identificar el concepto es una barrera para combatirlo. Si una conducta se interpreta como normal, difícilmente será cuestionada como discriminatoria.
La directora de Innovación de Políticas Públicas de Red2Red, Anabel Suso, lo resumió durante la presentación del estudio señalando que el edadismo es un “fenómeno estructural” reconocido por la mayoría, pero que no suele manifestarse en su forma más hostil, sino que aparece “naturalizado y normalizado”.
El edadismo está presente en la sociedad, pero no siempre resulta fácil de reconocer. Puede aparecer en una decisión de contratación, en una campaña publicitaria, en la manera en que se representa a una persona mayor en redes sociales o incluso en una conversación cotidiana. Muchas veces no adopta la forma de un rechazo explícito, sino que se expresa a través de ideas, expectativas y comportamientos que hemos aprendido a considerar normales.
Esta es una de las principales conclusiones del II Barómetro de Edadismo ‘Hablando en Plata’, presentado el 7 de octubre en Madrid. La investigación, elaborada por Red2Red para la iniciativa de Antena 3 y laSexta, analiza cómo la población de entre 18 y 55 años percibe a las personas mayores y qué ideas, emociones y comportamientos asocia al envejecimiento. El estudio se realizó mediante una metodología mixta que incluyó una encuesta a más de 2.200 personas, dos grupos focales y la participación de cinco personas expertas en edadismo.
Ese carácter cotidiano y aparentemente inocuo es precisamente uno de los aspectos que hacen más complejo el combate contra el edadismo.
Casi el 80 % identifica edadismo en distintos espacios
Los resultados muestran una percepción especialmente elevada de discriminación por edad.
El 85,5 % de las personas encuestadas percibe edadismo en el ámbito laboral. Le siguen la publicidad y la moda, con un 79,3 %, el entorno digital, con un 79 %, y las redes sociales, con un 77,3 %.
Estos datos adquieren especial relevancia en un contexto en el que la imagen social de la vejez se construye también a través de los medios, la comunicación comercial y los espacios digitales.
El modo en que una sociedad interpreta el envejecimiento influye en las oportunidades que ofrece a las personas mayores, en las expectativas sobre sus capacidades y en su participación en la vida social. Estas percepciones pueden reforzar prejuicios y limitar su autonomía, pero también contribuir a cuestionar estereotipos y reconocer la diversidad de formas de envejecer.
Por eso, el dato del 79,3 % conecta directamente con otras investigaciones recientes sobre representación de la edad en la publicidad española y con el debate abierto en el sector creativo sobre la necesidad de construir representaciones más diversas y menos estereotipadas. ACÁ LINKEAR A NUESTRO ARTÍCULO https://solidaridadintergeneracional.es/wp/edadismo-publicidad-personas-mayores/
La contradicción: la sociedad es edadista, pero nosotros no tanto
Otro de los resultados más significativos aparece cuando se compara la percepción sobre la sociedad con la percepción sobre uno mismo.
Las personas encuestadas valoran el nivel de edadismo de la sociedad en 3,6 sobre 5, mientras que sitúan su propio comportamiento en 2,3 sobre 5.
La diferencia apunta a una dinámica habitual en las discriminaciones normalizadas: podemos reconocer que existe un problema social sin identificar necesariamente cómo participamos en él.
Esto resulta especialmente importante cuando se habla de edadismo. No siempre se trata de una acción deliberada. Puede aparecer, por ejemplo, cuando se presupone que una persona mayor necesita ayuda sin preguntarle, cuando se decide por ella, cuando se simplifica innecesariamente el lenguaje que se utiliza para dirigirse a ella o cuando se atribuyen determinadas capacidades únicamente por su edad.
Experiencia y sabiduría frente a fragilidad y falta de capacidad
El barómetro muestra también una percepción ambivalente.
Por un lado, el 90,1 % de las personas encuestadas valora la aportación de las personas mayores a la sociedad y el 88,1 % reconoce su sabiduría y capacidad para transmitir conocimientos.
Pero, al mismo tiempo, el 82,8 % las asocia con la fragilidad y el 78,3 % con una menor habilidad tecnológica.
La coexistencia de estas ideas es reveladora: valorar a las personas mayores no implica necesariamente haber superado los estereotipos asociados a la edad.
Una persona puede ser considerada “sabia” y, simultáneamente, ser percibida como menos capaz de aprender, adaptarse, trabajar o desenvolverse en determinados entornos.
El problema aparece cuando esos estereotipos terminan condicionando oportunidades reales.
El empleo, el principal territorio de discriminación
El ámbito laboral concentra la percepción más elevada de edadismo.
El 55,6 % de las personas encuestadas afirma que contrataría antes a una persona joven que a una persona mayor con la misma experiencia. Además, el 48,5 % considera que el empleo es el ámbito en el que resulta más urgente intervenir.
La percepción es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que el propio estudio sitúa en torno a los 62 años la edad a partir de la cual la sociedad considera que comienza la vejez.
La edad, por tanto, puede convertirse en una etiqueta que anticipa capacidades, productividad o adaptación antes incluso de conocer la trayectoria, competencias o experiencia de una persona.
Mujeres y envejecimiento: una doble presión
El edadismo tampoco afecta de la misma manera a hombres y mujeres.
El 58,8 % de las mujeres encuestadas percibe edadismo, frente al 52,7 % de los hombres. La presión relacionada con la apariencia también es mayor entre ellas: el 88,4 % de las mujeres percibe presión social para eliminar los rasgos físicos asociados al envejecimiento, frente al 80,4 % de los hombres.
Además, el 81,7 % de las mujeres considera que las personas mayores se vuelven invisibles con la edad, frente al 78,9 % de los hombres.
Estos resultados permiten observar el edadismo desde una perspectiva interseccional: en el caso de las mujeres, la edad puede interactuar con las exigencias sociales vinculadas a la apariencia, la juventud y la visibilidad.
Invisibilidad y representación: también importa quién aparece y cómo
La percepción sobre los medios de comunicación ofrece otro dato relevante.
Las personas encuestadas consideran que las personas mayores aparecen con mayor frecuencia y con una imagen más positiva en los medios tradicionales que en las redes sociales. En los primeros, el 47,9 % considera que aparecen con frecuencia y el 35,3 % que lo hacen con una imagen positiva. En redes sociales, los porcentajes bajan al 27,7 % y 29 %, respectivamente.
La representación no es una cuestión menor. Estar presente en una pantalla, en una campaña o en una noticia no garantiza una representación libre de edadismo.
La pregunta también es qué papel ocupan las personas mayores cuando aparecen: protagonistas o personajes secundarios; sujetos con capacidad de decisión o receptores de cuidados; personas diversas y activas o representaciones reducidas a la fragilidad, la enfermedad o la dependencia.
Del diagnóstico a la transformación
El propio barómetro, a través del Índice General de Edadismo, construido para medir de forma integrada la intensidad del edadismo, señala que éste alcanza una intensidad moderada, con una puntuación de 2,2 sobre 4, pero advierte de que los estereotipos tienen mayor peso que las conductas y las emociones.
Esto significa que buena parte del problema se encuentra en aquello que se considera “normal”: los discursos, las imágenes y las creencias que se reproducen sin ser cuestionadas.
El 32,9 % de las personas encuestadas presenta un nivel medio-alto o alto de edadismo. Entre los hombres de 18 a 30 años, el porcentaje alcanza el 45,5 %.
Pero el estudio también identifica caminos para la transformación.
El 79,5 % considera importante fomentar la participación de las personas mayores en la sociedad y el 76,7 % apuesta por generar más espacios intergeneracionales como herramientas para combatir el edadismo.
La solución, por tanto, no pasa únicamente por sensibilizar sobre el problema. También implica generar espacios en los que las personas de distintas edades puedan participar, decidir, trabajar, crear y relacionarse en condiciones de igualdad.
El reto: pasar de reconocer el edadismo a cuestionarlo
El II Barómetro deja una conclusión especialmente relevante: la mayoría puede reconocer que el edadismo existe, pero todavía muchas personas no saben identificarlo cuando aparece en sus propias prácticas o en los discursos cotidianos.
Como señaló la directora de ‘Hablando en Plata’, Raquel del Castillo, “cada dato que nos proporciona el estudio es un motivo para actuar”. Y añadió que combatir el edadismo exige revisar nuestras creencias, transformar las imágenes asociadas a la edad y cuestionar cómo nos relacionamos con las personas mayores.
Desde Edadismo 00, este diagnóstico invita a ampliar la mirada: combatir el edadismo no consiste únicamente en evitar determinadas palabras o imágenes. Supone cuestionar quién tiene voz, quién aparece, quién decide y qué capacidades damos por supuestas cuando conocemos la edad de una persona.
Porque el edadismo no siempre se presenta como una discriminación evidente.
A veces aparece precisamente cuando dejamos de verlo como discriminación.
Fuentes
El artículo se basa principalmente en el II Barómetro de Edadismo ‘Hablando en Plata’, elaborado por Red2Red y presentado el 7 de octubre de 2026, además de las informaciones publicadas por Atresmedia y Antena 3 Noticias
https://www.antena3.com/newa3flash/hablandoplata/informe_ejecutivo_2026.pdf
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