05 May ¿Por qué al Estado le va la vida en la defensa de la familia?.
El núcleo familiar como pilar fundamental para el desarrollo integral de los futuros ciudadanos y la cohesión social.
2026. ABC
María Solano
Los políticos que, por pura estrategia partidista, cortoplacista y electoralista, deciden atacar la familia desdibujándola, desprotegiéndola y arrinconándola no son conscientes de hasta qué punto tiran piedras sobre su propio tejado.
Por un puñado de votos radicalizados hoy, lo único que conseguirán es la desintegración de la sociedad mañana. Por eso, el conjunto del Estado tiene el deber de garantizar que no habrá gobierno, parlamento o sistema judicial que perjudique a la familia.
¿Y por qué la familia es tan importante? Porque no es un asunto privado. Lo que pasa en cada hogar tiene significativas implicaciones para el conjunto. Cada hijo nacido en una familia se convierte en un adulto que conformará la sociedad del mañana.
En la familia, la persona crece y se forma. Es clave en su evolución académica. Crece en la autoestima y la autonomía que le permite desenvolverse por sí misma. Adquiere las nociones fundamentales que le ayudan a distinguir el bien del mal, lo correcto de lo incorrecto. Desarrolla el pensamiento crítico con el que enfrentarse a cada decisión en libertad desde la ética. Interioriza el compromiso con el bien común, que exige responsabilidad y esfuerzo, generosidad y justicia.
Comprende el valor de la libertad en el entorno de las normas que facilitan la convivencia. Aprende a comportarse con el prójimo, a ser amables, a buscar la verdad, a denunciar la injusticia, a manejar la tolerancia, a no sucumbir a la frustración, a cuidar de los demás, a mirarlos con empatía, a comprometerse.
Son todos esos valores aprendidos de puertas para adentro en una imprescindible sucesión de la cotidianidad familiar los que permitirán que los niños, adolescentes y jóvenes de hoy se conviertan en ciudadanos capaces de salir adelante, responsables con quien más lo necesita, respetuosos con los principios de la democracia, formados para no dejarse arrastras por ideologías mesiánicas baratas, conscientes de su papel para fundar nuevas familias y formar futuros ciudadanos, defensores del bien común, buscadores de la verdad, personas, al fin y al cabo, con las que dé gusto vivir. Menos mal que está la familia.
