Los retos del envejecimiento de la población (más allá de las pensiones)

Los retos del envejecimiento de la población (más allá de las pensiones)

En 2031, el porcentaje de población de 65 años y más alcanzaría el 25,6%

MARTA GRACIA – BOLSAMANÍA

La población de las sociedades occidentales está envejeciendo. España es uno de los países que más está sufriendo ese envejecimiento. De hecho, la población de 65 años y más representa, en la actualidad, el 18,7% del total, pero en 2031, ese porcentaje subirá al 25,6% y en 2066 al 34,6%, tal y como informa el Instituto Nacional de Estadística (INE). Un problema al que tienen que hacer frente las Administraciones Públicas y la economía española se tendrá que adaptar a esta nueva situación.

Los datos apuntan que España será uno de los primeros países en los que el envejecimiento influya en los distintos ámbitos de la sociedad. De hecho, la población mayor de 50 años (17,9 millones de personas) duplica a la menor de 18 (8,7 millones) y supera en 6 millones a los menores de 25. Sin embargo, los españoles se sienten más jóvenes de lo que realmente son, pero exageran con la edad de los demás. Según Cigna, una mayoría de encuestados dijo que el 40% de los españoles tiene más de 65 años, pero la realidad dice que sólo es el 18%.

“Este fenómeno (el del envejecimiento) se ha convertido en un foco de atención permanente, no sólo por una cuestión demográfica, sino también por sus efectos directos sobre la economía global”, explican los expertos de la Fundación General de CSIC. El envejecimiento también tiene efecto sobre la redefinición del papel del Estado y la aparición de nuevos retos tanto de gobernanza, políticos, científicos, sanitarios, etc.

Desde la Fundación lo tienen claro, y es que aseguran que tiene que ser afrontado como un reto: “Se puede ver como una catástrofe, pero más allá de un problema se debe considerar como una conquista social y uno de los mayores retos socioeconómicos de nuestra sociedad”.

El aumento de la demanda de los servicios sociales y sanitarios junto con la reducción de la capacidad de financiación de los sistema debido a una menor población activa pone en duda la viabilidad del sistema actual del Estado del Bienestar. Habrá un cambio en la relación entre la población activa y la pasiva, “ya que se invertirá, paulatinamente, la distribución de la pirámide población”, explica el CSIC.

Esto implica que habrá que habrá que averiguar cómo una menor población activa abastece a una población cada vez más envejecida. Desde la Fundación explican que habrá que analizar otras variables como los posibles efectos de los movimientos migratorios.

EL GASTO EN SANIDAD

En cuanto al sistema de atención socio-sanitaria, el aumento del peso relativo de la población mayor tiene como resultado un aumento de los pacientes que, precisamente, realizan un mayor consumo de estos servicios y prestaciones. “Este efecto demográfico trae consigo un aumento considerable de las tasas de morbilidad y discapacidad, también aumenta el número de personas con enfermedades crónicas y degenerativas, lo que supone la necesidad de un cambio de modelo”, explican desde la Fundación.

La Sanidad pública es uno de los sectores que podría verse más afectado con este envejecimiento de la población. De hecho, desde la Unión Europea ya se han realizado estimaciones y proyecciones a largo plazo que indican que los gastos en Salud y en cuidados pasarán del actual 8,5% al 10,5% del PIB para 2060. Si nos fijamos en el caso español, este incremento sería aún mayor, ya que crecería medio punto porcentual más en el mismo periodo de proyección. En España, durante 2016, el gasto en Sanidad fue de 4.001.618 millones de euros.

“El gasto sanitario seguirá siendo una de las partidas más importantes de inversión de la Administración pública en el futuro”, afirman desde la Fundación. Esto implicar que habrá que investigar e innovar más para optimizar y hacer más sostenible los presupuestos destinados a cubrir esta necesidad “que será más importante aún en el futuro”.

Sin embargo, el gasto del Sistema Social se repartirá, ya que si la baja tasa de fecundidad sigue bajando, tal y como indican los estudios, esto repercutirá en una bajada del gasto de educación.

ADAPTAR EL MERCADO LABORAL

Los expertos que analizan las consecuencias económicas y sociales de los cambios demográficos toman las edades de 50 y 18 años como referencia para el análisis de la evolución del mercado laboral. Y como se ha dicho anteriormente, las personas mayores de 50 ya duplican a las menores de 18 años en España.

El mercado laboral también tiene que adaptarse a este cambio de sociedad. En 2013, entró en vigor la ley en la que se la edad de jubilación se ampliaba a los 67 años desde los 65 en 2027. Esta medida tiene el objetivo de retrasar la edad en la que se empieza a percibir una pensión pública de jubilación. Las principales causas son la reducción de la población activa y la mayor esperanza de vida, en 2065, de mantenerse la tendencia actual, será de 88,5 años para hombres y de 91,6 en hombres.

Para que el mercado laboral responda adecuadamente al reto de una sociedad más longeva es necesario encontrar caminos que transformen el envejecimiento de la población en una fuente de oportunidad. “Esto tiene que servir para impulsar la economía, ayudar a disminuir las tasas de desempleo y promover un crecimiento sostenible e integrador”, apuntan desde la Fundación General CSIC.

Según los expertos de la Fundación, es necesario fomentar una mayor comprensión del fenómeno del envejecimiento. “Hay que facilitar que los jóvenes en periodo formativo y profesionales de sectores diversos puedan acceder al conocimiento específico y adaptarse a las nuevas necesidades de una población más longeva”, explican. Así, según aseguran, se favorecerá la creación de nuevos perfiles profesionales, que darán respuesta a las diversas demandas de una sociedad en la que los mayores de 65 años representarán un alto porcentaje de la población.

“Es muy importante invertir en I+D en temas de envejecimiento, para encontrar formas productivas, inteligentes y más sostenibles de economías de desarrollo en la que se integre y participe activamente la población mayor”, explican desde la Fundación. Otro de los puntos en los que creen que el mercado laboral podría adaptarse a esta, no tan lejana, situación, es que la población mayor fuese parte activa de apoyo y recursos transferidos a los jóvenes. Por tanto afirman que “la posibilidad de una jubilación parcial implica una transición gradual a la jubilación, y, podría, por tanto, resultar una opción viable”.

CAMINOS PARA AFRONTAR EL ENVEJECIMIENTO

Con todo esto es necesario encontrar la “fórmula” que permita que el envejecimiento de la población no sea un inconveniente ni un problema serio. Esto pasa por la búsqueda de soluciones que reduzcan la dependencia que a menudo implica hacerse mayor, a través de un mayor apoyo a la investigación en este campo. “Es más, en un contexto de optimización del gasto público como el presente, resultaría conveniente un mayor fomento de la colaboración público privada para la búsqueda de nuevas soluciones”, señalan en la Fundación General CSIC.

De esta manera, hay algunas prioridades que podrían abordarse para que la sociedad se adaptase a esta nueva realidad. Por ejemplo, sería necesario desarrollar servicios sociales complementearios al sistema de la Seguridad Social y programas en relación con el envejecimiento activo de la población.

Por parte de las administraciones públicas, tal y como explican desde la Fundación, deberían poner especial esfuerzo en el desarrollo de políticas de cohesión social que promuevan la solidaridad entre jóvenes y personas mayores, “que contribuyan a hacer una sociedad más solidaria, integradora y con menos barreras”, apuntan.

Otro punto importante que podría ser una de las soluciones es implementar nuevos modelos económicos que cubran las necesidades de renta de esa franja de la población, “manteniendo un equilibrio presupuestario de las cuentas públicas”. Además, explican desde la Fundación que se debe aumentar la responsabilidad social y empresarial, ya que no todas la soluciones deben provenir de las administraciones públicas, “hay que requerir mayor contribución del sector privado”.

Para que esto pudiera ser una realidad, sería beneficioso la elaboración por parte de las administraciones de líneas de actuación que incentiven la colaboración público-privada. “En la Unión Europea ya se están impulsando programas de responsabilidad social y se tiene en cuenta el envejecimiento de los empleados”, comentan desde la Fundación General de CSIC.

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