"Los planes de envejecimiento se hacen contando muy poco con los mayores" – Solidaridad Intergeneracional
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“Los planes de envejecimiento se hacen contando muy poco con los mayores”

“Los planes de envejecimiento se hacen contando muy poco con los mayores”

*JOSÉ ANTONIO LÓPEZ TRIGO. Presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología
*Cree que España tiene bastantes recursos sociosanitarios para la tercera edad, pero se produce una asincronía con la demanda

LEONOR GARCÍA

-Es geriatra. ¿Cómo ve los recursos sociosanitarios para los mayores?

-No somos un país con pocos recursos sanitarios. Estamos equiparados a otros países de nuestro entorno. Pero tenemos una peculiaridad en el envejecimiento en España que es la población sobreenvejecida, que son aquellos mayores de 80 años. No es que tengamos pocos recursos. Es que tenemos mucha población muy mayor. El 17,4% de la población tiene más de 65 años y el 5%, más de 80 años. Hay más de 2,5 millones de personas mayores de 80 años en nuestro país. Aunque la asignación de recursos sociosanitarios no es baja, en base a este tipo de envejecimiento hay una asincronía.

-¿Hacen falta más recursos?

Hacen falta más recursos. Quizás no gastar más, sino gestionar de otra forma.

-¿Y cómo?

-Por ejemplo, si liberamos camas de hospital de agudos que son caras porque son más tecnológicas y están pensadas para una atención urgente y se crean camas de estancias medias y largas, estas camas requerirían menos recursos. Y hacen falta camas de estancias medias y largas porque prácticamente no existen. Porque hemos dimensionado nuestros hospitales enfocándolos a patologías agudas de gente más joven.

-¿Porque los hospitales se diseñaron hace medio siglo cuando la población era mas joven?

-Exactamente. Y además, con un aluvión de población joven, con el baby-boom de los años 60. Pero en el año 2020 van a ser todas personas mayores ya. En síntesis, habría que crear camas de media y larga estancia y liberar camas de agudos.

-¿Y qué más?

-También se tendría que implantar la atención geriátrica en la comunidad autónoma. La especialidad está creada, pero el SAS no la tiene incluida en la cartera de servicios. Está demostrado que la geriatría en los hospitales reduce las estancias y sobre todo puede ayudar a mejorar los pronósticos a la hora de dar alta. Una mejora debería completarse con esas camas de media y larga estancia y con la implantación de la geriatría en los centros de salud.

-No está la geriatría como tal en los hospitales, pero hay geriatras en la sanidad pública. ¿Cuántos hay en la provincia?

-Quince, pero no todos trabajan como geriatras. Cuatro trabajan en cuidados paliativos. Y frente a este dato, en la provincia hay 150.000 mayores de 65 años. Pero además hay que añadirle el envejecimiento demográfico derivado de la gerontoinmigración, personas mayores que residen en Málaga tras finalizar su vida laboral. Tres geriatras, con la Universidad de Málaga, impulsamos el Observatorio de la Gerontoinmigración. Hay sociólogos, demógrafos, abogados, geriatras… Es un grupo multidisciplinar. Lleva unos 10 años.

-Hay más ancianos que cuidar y menos mujeres para cuidarlos…

-Hay dos transformaciones importantes. Una es que por fortuna la mujer se incorpora a la vida laboral, pero claro, la mujer tenía culturalmente asignado el papel de cuidar. Así que ese cuidado por motivos laborales desciende. Y por otro lado porque se pierde la estructura de la familia con los abuelos. En mi casa se hacía lo que los mis abuelos decían. Y los hemos bajado de peldaño. No solo se les termina mirando como consumidores de recursos, sino que en cierto modo obviamos un poco lo que opinan. De hecho, los planes sobre envejecimiento se hacen contando muy poco con las personas mayores. Deberían estar más representadas de lo que están. Tienen poco peso específico a la hora de tomar decisiones políticas sobre su futuro.

-Pero insisto, hay más ancianos y menos mujeres dispuestas o que puedan cuidarlos…

-Por eso se tira más del cuidado institucional. Ha crecido la necesidad de ir a residencias porque disminuye el cuidado familiar. Actualmente, por mor de la crisis, ese cuidado institucional se reconvierte a cuidado en el hogar, no siempre practicado por familiares directos, sino por personas que vienen a colaborar. Estas personas cuidan con voluntad, pero no siempre con la mejor formación, porque no la han tenido. No es lo mismo que en una residencia, donde hay una garantía de formación. Son necesarios criterios para cuidar en el hogar. Se cuida por compromiso afectivo o por compromiso laboral, pero no necesariamente se cuida con un criterio adecuado.

-¿Qué proponéis la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología que usted preside?

-Estamos trabajando para mejorar la formación de las personas que cuidan en el domicilio. Hemos hecho dos trabajos. Uno es un manual muy básico de cuidados en el hogar que se puede descargar gratis de la web de la Sociedad. Otro es un manual un poco más profundo para personas que van a cuidar en el domicilio, pero como profesionales a cambio de una prestación económica.

-La Sociedad también está reivindicando la figura del cuidador…

-Reivindicamos sobre todo a quien cuida de su madre o de su padre por un compromiso afectivo, por devoción absoluta. Hemos propuesto que haya un Día del Cuidador.

-¿Tiene algo que ver que las cuidadoras hayan sido mayoritariamente mujeres que no se haya valorado ese trabajo?

-Claro. En España se cuida en femenino y singular. Más del 80% de las cuidadoras en el ámbito familiar son mujeres. Y con un añadido; la mujer que está cuidando hoy cuidó de sus padres, cuidó de sus hijos y ahora cuida a su cónyuge. La mujer de en torno a 70 años ha cuidado toda su vida. Por eso queremos reivindicar esa figura.

-¿Cuántos mayores pueden vivir solos en la provincia?

-Se puede inferir. En España se calcula que viven solas 850.000 personas mayores con algún grado de discapacidad.

-¿Y esa situación de soledad añade problemática?

-Claro. A modo de anécdota te cuento un caso. Los geriatras somos médicos, pero miramos la esfera social, económica, familiar, ambiental. Nosotros hacemos valoraciones integrales. Tenemos un caso de una persona mayor que en un mes y medio ha acudido a Urgencias en 37 ocasiones. Si no estuviera en soledad, hubiera paliado mucho, mucho, mucho con seguridad el número de llamadas. La Teleasistencia ayuda y ayuda mucho.

-¿Qué reivindicaría para los mayores?

-Que puedan participar en la toma de decisiones sobre su futuro y que reciban una atención sociosanitaria acorde a sus necesidades y en régimen de igualdad con otros grupos de edad a los que no le discutimos nada.

-¿Están olvidados los mayores?

-Un poco posiblemente porque se les valora como grandes consumidores de recursos. No se valoran todo lo que han hecho. Si cobran una pensión es porque han contribuido. Nuestro estado del bienestar está construido por personas mayores de 70 años y les estamos pagando con una moneda un poco dura. No puedo decir en modo alguno que a la persona mayor se le desatienda sanitariamente, pero quizás se le podía dar algún plus asistencial distinto.

-¿Para los geriatras qué pide?

-Que se nos considere una parte más del sistema público de salud. Solo pretendemos atender no a personas mayores, sino a personas mayores frágiles, complejas. Nuestro target son las personas con muchos problemas de salud y mucha medicación que pueden comprometer su capacidad funcional. Personas con 75 años, sanas, que hace una neumonía, quien mejor la va a atender es el neumólogo. Pero si además de la neumonía tiene insuficiencia cardiaca, es diabética, comienza con problemas de memoria y toma 14 medicamentos quizás junto al neumólogo debiera verla un geriatra para que un solo profesional gestione todos esos problemas de salud. Porque se nos puede olvidar la persona y solo acordarnos del pulmón o solo del corazón. La Geriatría no utiliza un microscopio para mirar, utiliza un gran angular.

-¿Qué mejoraría en la sanidad andaluza para los mayores?

-Quizás ese plus de calidad que puede ofrecer en la asistencia la Geriatría. No se trata de desbancar a nadie de lo que hace, ni de decir que lo que se hace esté mal hecho. Pero posiblemente podríamos mejorar algunos aspectos relacionados con la capacidad funcional, con reinsertar mejor a la persona una vez que pasa un proceso de enfermedad.

-¿El copago hace que algunos mayores dejen la medicación?

-Repercute en algunos medicamentos que están ligados al acervo cultural de los mayores, como son algunos destinados a mejorar la circulación. Pero más que el copago -que puede suponer una cantidad no banal a final de mes-, me preocupa que se rote mucho el fármaco en sí porque genera mucha confusión. Hay personas que llevan 30 años tomando el comprimido blanco redondo y al mes siguiente le damos una cápsula amarilla. Muchos mayores toman los medicamentos solos, tienen déficit visuales y tienen problemas de memoria.

-¿A nivel de recursos sociales hacen falta mejoras?

-Yo creo que sí. No siempre hay que gastar más dinero, sino orientar mejor los recursos. Por ejemplo, la Ley de Dependencia está especialmente ralentizada. Hay que agilizar el paso del domicilio a una residencia que es radicalmente lento. Mejoraríamos la calidad de vida de la persona y del cuidador.

-¿Cómo ve las iniciativas de promocionar el turismo de salud?

-Me parece fenomenal. Porque tenemos dos bases esenciales que es la marca Málaga como destino y porque tenemos unos muy importantes niveles de asistencia sanitaria, con gente muy pionera. Y eso puede ser un magnífico generador de recursos para la provincia. Puede ser un buen banco de empleo.

-¿Qué pondría en el Cubo?

-La olvidada historia naval de la ciudad. Haría un homenaje a lo que llegó cuando Málaga no existía y a los que salió de la Málaga del XIX. Llegaron los tartesos, los fenicios, los romanos. Lo que nos llegó desde el mar para ser lo que somos. Y lo salió; el vino, la siderurgia, la gente que se fue a buscarse la vida allende los mares. Incluso a la gente que sale todos los días a buscarse la vida con el pescaíto.

-¿Le escandaliza lo del supuesto fraude en la formación?

-Cuarentenando el tema, los fraudes son especialmente perseguibles. Lo que hagamos con el dinero público para una actividad tan noble como es capacitar a las personas para trabajar es triplemente punible. Sobre todo si lo hace alguien que tiene la mayor de las responsabilidades que es la que te otorga la gente que te vota.

-¿Cómo ve la denuncia de que ha caído en picado la obra pública?

-Málaga no tiene una mala infraestructura, pero se deteriora si no se mantiene. Los que usamos el AVE frecuentemente notamos que botamos y vibramos. Eso hace un par de años no ocurría. Estamos viendo más baches en las carreteras. Se tarda más en reparar lo que se estropea. Lo primero es hacer mantenimiento de aquello que tenemos, que funciona y que funciona bien. Tenemos niveles de infraestructura muy decentes. Generar nueva obra pública sería tremendamente interesante, pero quizás en estos momentos no sea la prioridad. Sí deberíamos procurar terminar lo que tenemos empezado. Por ejemplo, el Metro. Y mantener lo que tenemos.

-¿El Metro en superficie o soterrado?

-Cuando se acomete una obra como el Metro debe ser para generar la menor cantidad de problemas posible. Si estos problemas se minimizan con el soterramiento, soterrémoslo y hagamos algo bonito encima. Quizás soterrado es donde debe estar el Metro, lo otro se llama tranvía.

-¿Que le falta a Málaga?

-Quizás que los malagueños nos creamos bien todo lo que tenemos. Los mejores agentes de turismo de Málaga debemos ser los malagueños. Quizás pudiéramos mejorar en alguna cosita la oferta cultural, pero creo que lo que nos falta es que seamos capaces de vender, de disfrutar y de sacarle partido a todo lo que tenemos.

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