Los abuelos necesitan conectarse a internet más que nunca, pero muchos no saben. – Solidaridad Intergeneracional
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Los abuelos necesitan conectarse a internet más que nunca, pero muchos no saben.

Los abuelos necesitan conectarse a internet más que nunca, pero muchos no saben.

El 26 de julio se celebra el Día Internacional de los Abuelos, una fecha que nos recuerda la gran brecha digital que existe entre ellos y las generaciones posteriores.

Laura Cuesta Cano

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Mi padre tiene 85 años. Solo toma una pastilla al día y no ha pisado un hospital en su vida. Como él mismo diría, está «hecho un chaval». Pero haber nacido en 1936 y que empieza a oír un poco mal suponen un colapso total en su día a día.

La brecha digital de los mayores

¿En qué paso de esa llamada creen que se queda mi padre? Lo confirmo: ni lo intenta, la ansiedad puede con él. Sí, sufre lo que hoy llamamos la brecha digital de las personas mayores. O como diría Julita Salmerón, abuela-influencer y protagonista de la película Muchos hijos, un mono y un castillo (2017): «¡Yo quiero aprender y no puedo! Soy una ignorante de la tele de ahora.»

A este ejemplo, la vía telemática tanto para pedir cita como para realizar la mayoría de las consultas con los profesionales sanitarios implantada desde la pandemia, se han ido sumando, una tras otra, la mayoría de sus gestiones cotidianas: el tener que realizar los trámites bancarios desde el cajero, los cambios de servicios de suministros, pagos o consultas en la Administración Pública por Internet.

La pandemia y el confinamiento no han hecho más que agravar todas las dificultades que ya de por sí encontraban las personas mayores tanto para poder ver y comunicarse con sus familias como para realizar los trámites comunes de su día a día.

No saben mandar audios o fotos

Según el estudio Hábitos en el uso del móvil en las familias (enero 2021), elaborado por Durcal, el 64 % de la población española mayor de 70 años echa en falta herramientas adaptadas que faciliten la comunicación con sus familias, ya que las aplicaciones que habitualmente usamos para ello, como WhatsApp, presentan dificultades para más de un 18 % de las personas mayores, y cuando tienen más de 80 años, seis de cada diez reconocen que no son capaces de entender la interfaz de la aplicación para poder escribir, mandar audios o fotos a sus familias.

Además, más del 60 % de ellos ha manifestado no haber recibido ninguna o casi ninguna foto de sus nietos en todos estos meses, algo que para las personas mayores es una verdadera necesidad emocional.

Hasta ahora, se ha analizado cómo la desigualdad entre grupos sociales que tienen acceso a Internet se basa especialmente en cuestiones socioeconómicas: carencia de recursos para acceder a dispositivos o terminales de nueva generación o para tener conexión de datos en sus hogares.

La necesidad de conexión

Pero, desde hace unos años, estamos haciendo más hincapié en el nivel de alfabetización digital y, de esta forma, hemos visto cómo la generación de los mayores, especialmente aquellos que llamamos la Generación Silenciosa (nacidos entre 1925 y 1944, con edades entre 77 y 96 años), por el miedo al aislamiento y la soledad (el 68 % de los ancianos reconoce la necesidad de hablar al menos una vez al día con sus familiares a través del móvil), han necesitado incorporarse al mundo digital sin tener, muchas veces, ni las capacidades técnicas ni sociales para ello.

Según los datos del INE, el 27,9 % de las personas mayores de 74 años ha utilizado Internet en los tres últimos meses, un 17,1 % hace un uso diario de Internet y un 5,2% ha comprado en línea.

Cuando hablamos de mayores de 85, las cifras de uso se reducen y solo un 7,7 % utiliza la red en su día a día y apenas un 2 % ha comprado en ella.

Entre las actividades online realizadas por los mayores de 74 años destacan el uso de aplicaciones de mensajería instantánea, como WhatsApp, para telefonear o realizar videollamadas a través de Internet.

Pero el hecho de utilizar la red o aplicaciones móviles no significa que tengan las habilidades digitales necesarias para ello, ya que según los datos extraídos de Eurostat solo el 6,5 % de los mayores de 65 años cuenta con estas destrezas.

Aunque no se atreven a involucrarse en nuevas herramientas como el comercio online o la banca digital, sí que les llaman la atención las redes sociales. Plataformas como Facebook llegan a usarla hasta un 86 % de los Baby Boomers, los componentes de la generación que sucedió a la silenciosa.

Estafas en línea y noticias falsas

Además, junto con los menores, la tercera edad es uno de los colectivos más vulnerables a las estafas online y más proclives a consumir y difundir bulos y desinformación, ya que, aunque tienen el espíritu crítico del que carecen aún muchos adolescentes, no tienen muchas veces la capacidad de contrastar las fuentes o veracidad de los vídeos, memes o pantallazos que reciben.

Desde la década de los 90 del siglo pasado, se comenzaron a desarrollar programas de formación sobre competencias mediáticas para mayores en el ámbito universitario: las llamadas Aulas para Mayores. Sin embargo, lo que realmente necesitan es ayuda y orientación sobre cómo manejar la tecnología en las utilidades para su vida diaria, como pedir una cita médica, realizar gestiones bancarias o llamar a sus familiares.

Porque ¿qué aporta a las personas mayores la alfabetización digital?

1. Lo más importante para ellos, sin duda, es la capacidad de estar comunicados con sus familiares. No solo para poder hablar, sino para poder ver, ya sea a través de fotos o videollamadas, a sus hijos y nietos.

2. Mantenerse activos en la sociedad, pudiendo llevar a cabo sus gestiones cotidianas, como citarse en el centro médico sin la necesidad de terceras personas.

3. Estar informados y al tanto de la actualidad, pudiendo leer las noticias, ver revistas o escuchar la radio a través de internet.

4. Tener asistencia sanitaria las 24 horas del día para resolver cualquier duda, pedir cita con un especialista o cuidados domiciliarios específicos.

5. Y, por supuesto, para mantener la mente activa, aprendiendo cosas nuevas y desarrollando así sus habilidades cognitivas.

La sociedad debe garantizar la salud y el bienestar de una generación que ha hecho tanto por las generaciones siguientes. Facilitemos su día a día con aplicaciones y herramientas adaptadas y usables, con educación y formación en competencias digitales y con recursos para hacer todo esto posible.



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