Las mujeres tienen peor salud, aunque vivan más – Solidaridad Intergeneracional
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Las mujeres tienen peor salud, aunque vivan más

Las mujeres tienen peor salud, aunque vivan más

– Un estudio del Observatorio de Salud del Principado relaciona estas diferencias con roles sociales y de género
– Están a la cabeza en enfermedades que generan dolor, como el reuma, los problemas de espalda y las varices

LAURA FONSECA | GIJÓN

La igualdad de género aún tiene mucho que recorrer cuando hablamos de salud física y mental. Porque aunque es cierto que las mujeres viven más que los hombres (la tasa de supervivencia femenina en 2011 fue del 84,5% y la masculina del 77,5%), éstas suelen enfermar más y sufrir más procesos patológicos a lo largo de su vida. Un estudio que acaba de hacer público el Observatorio de Salud del Principado y cuya elaboración corresponde al Instituto de la Mujer señala que las asturianas adelantan a los varones en un importante abanico de dolencias. Sobre todo, en las vinculadas con el dolor, como son el reuma, los problemas de espalda y cervicales o las varices.

De un listado de las 17 principales patologías, que incluye desde infartos, tumores, artrosis o trastornos mentales, las mujeres aventajan en incidencia a los hombres en 14 enfermedades. Los varones están a la cabeza en infartos, bronquitis y otras enfermedades del corazón, mientras que las asturianas tienen afectaciones superiores en tumores malignos, problemas de tiroides, diabetes, asma, anemia, osteoporosis, colesterol alto, ansiedad, depresión, dolor de espalda (tanto lumbar como cervical), varices en las piernas, hipertensión, artrosis y reuma.

En muchas de estas patologías las diferencias de género son casi del doble en detrimento del sexo femenino, como es el caso, por ejemplo, de los problemas de ansiedad y depresión. Según la Encuesta de Salud del Principado de 2008, un 18% de mujeres dice sufrir depresión y otro 15%, ansiedad. En los varones, estos cuadros no llegan ni al 8%. Esto hace que ellas señalen «tener menor calidad de vida, valoran peor su salud y manifiestan más tristeza», detalla el informe del Observatorio de Salud.

Natalidad más baja de Europa

El caso es que las mujeres tienen una mayor esperanza de vida, pero casi se igualan con los varones cuando se contabiliza cuántos de esos 84,7 años de tope de supervivencia se viven con buena salud. Ahí no hay casi distancia: 65,7 años para ellas y 64,6 años para ellos. Pero, ¿cuáles son los motivos de estas diferencias? Según la autora del estudio, Marian Uría, los roles sociales juegan un papel determinante. «El género hace referencia a las tareas, responsabilidades y oportunidades que se asignan al hecho biológico de ser hombre o mujer, es decir, al sexo, y también a las relaciones socioculturales entre unos y otras, que han sido y siguen siendo de poder», explica Uría.

Además, contra lo que cabría esperar, las nuevas generaciones siguen repitiendo modelo, con algún matiz diferente. «Los chicos han de seguir demostrando su valor e incurriendo en conductas de riesgo y las chicas cada vez se incorporan más a estas conductas, pero sin desligarse de sus propios roles».

Las mujeres, pese a tener mayor formación, «encuentran importantes barreras para incorporarse y mantenerse en el mercado laboral». Suelen anteponer a su proyecto personal «su responsabilidad en el ámbito familiar». Esta situación, sumada a la escasez de recursos sociales (escuelas para bebés o centros de día para mayores), hace que las mujeres busquen en mayor medida trabajos a media jornada para poder conciliar la vida laboral y familiar. «No es de extrañar que Asturias presente el número de hijos por mujer más bajo de todo el país (1,05 en 2011)», y también de Europa, advierte esta experta.

Conductas de riesgo

Con trabajos más precarios, mayor sobrecarga laboral en el hogar y una tendencia a la medicalización de los procesos naturales (regla, embarazo, parto, menopausia), las mujeres acaban desarrollando una peor salud que los hombres, afirma Marian Uría. La tendencia se agravará en el futuro puesto que las nuevas generaciones están incorporando conductas de riesgo hasta ahora masculinas (fumar y beber en exceso, fundamentalmente). ¿Es posible alcanzar la equidad de género en salud? Primero «habría que liberarse de las contriciones de los roles sociales, lo que requeriría de un cambio significativo en la organización económica y social», indica Uría.

www.elcomercio.es/v/20130303/asturias/mujeres-tienen-peor-salud-20130303.html



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