Las madres son las grandes criticadas, tanto por su familia como por la sociedad.

Las madres son las grandes criticadas, tanto por su familia como por la sociedad.

Nueve de cada diez mujeres se sienten juzgadas con frecuencia por cómo afrontan la maternidad, según un estudio elaborado por el Club de Malasmadres y Danone.

Ana I Martínez

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«¿Aún le sigues dando teta?», «Lo que tienes que hacer es dejarle llorar porque hace contigo lo que quiere», «¡Pero cómo sigue durmiendo contigo en la cama!». Comentarios de este tipo los reciben las madres día tras día. Desde el mismo momento en el que una mujer se queda embarazada vive bajo presión. Según el estudio ‘No eres menos madre‘, elaborado por el Club de Malasmadres y Danone, 9 de cada 10 féminas se sienten juzgadas en la maternidad con frecuencia. Además, el entorno es determinante, pues 8 de cada 10 se sienten juzgadas por el entorno familiar.

«Nos hemos acostumbrado al juicio social y hace que no vivamos la maternidad con absoluta libertad», ha explicado Maite Egoscozabal, responsable de investigación social en el Club Malasmadres, este miércoles durante la presentación del informe tras encuestar a 14.000 personas durante el pasado mes de mayo. «Es así como nace ese sentimiento de culpa«, ha puntualizado.

Y especialmente llama la atención cómo influye la propia familia en las madres. «Nos entristece ese alto porcentaje porque el entorno familiar debería ser refugio, compresión y empatía pero es entendible porque, por otro lado, es donde se forjan nuestras creencias y valores y cuando no cumples con eso, se abre paso la frustración», ha explicado la experta.

La generación de mujeres de la última década ha crecido con creencias sociales y ha recibido una educación en la que el mito de la madre perfecta sigue muy presente. Además, la información sobre la crianza hace que ésta se profesionalice y la exigencia a la hora de criar a un hijo o hija sea cada vez mayor.

En este sentido, el hecho de no poder cumplir con las expectativas hace que 7 de cada 10 mujeres se sientan culpables por no ser la ‘madre perfecta’ que se espera de ella (74%).

Precisamente la culpa fue el eje fundacional del Club de Malasmadres. Por eso, Laura Baena, creadora de la comunidad, ha recordado la necesidad de «vivir una maternidad más tranquila y que te hace más real como madre». Y es fundamental llevarlo a cabo desde ya, pues es fundamental que las madres primerizas no pasen por este juicio. «Hay que cambiar la mirada social, de ahí esta campaña -ha continuado-. Es fundamental que la sociedad sea más consciente de la labor que hacemos las madres, quienes necesitan de un reconocimiento real para poder avanzar. Hay que corregir ese juicio social para que vivir la maternidad con libertad no sea una utopía. Todas las maternidades son válidas».

El embarazo es el momento en el que se destapan todas las expectativas, las creencias y la presión externa. En este sentido, las recomendaciones médicas o los mitos sociales ejercen un papel determinante. Según la encuesta, 2 de cada 5 se han sentido juzgadas al verse presionadas por el control de peso recomendado. Pero también se detecta en el ámbito laboral, donde el 54% de las mujeres se ha sentido juzgadas durante el embarazo por su relación con el puesto de trabajo, ya sea por obtener la baja antes de término o por seguir trabajando hasta el final.

Posparto

Una situación similar se da en el posparto, una etapa de malestar para 6 de cada 10. De hecho, el 54% de las participantes afirma haberse sentido desbordada durante esta etapa.

«Nosotras luchamos por visibilizar la realidad. Y la realidad es que nos enseñan a respirar estando embarazadas pero no a no dormir», ha añadido la socióloga. «Yo llevé fatal el tema del sueño -ha ejemplificado-. Estuve siete años sin dormir, perdí mucha memoria y nadie me lo contó. Nadie te explica lo que implica el agotamiento físico y mental por no descansar».

Elecciones como dar el pecho o biberón se convierte en un debate del entorno próximo con derecho a juzgar si se es más o menos madre por elegir una manera u otra de criar. Así, no es de extrañar que el 51% se haya sentido cuestionada por elegir amamantar o no.

Además, 6 de cada 10 encuestadas reconocen ser demasiado exigentes consigo mismas durante la crianza. El mito de la ‘superwoman’ aún sigue pesando en esta generación, disparando la autoexigencia que se autoimponen las mujeres en la maternidad.

«Hay que desmitificar la realidad», ha recordado Egoscozabal. «Este imaginario de madre perfecta se crea en el entorno familiar y es inalcanzable». Aquí juega un papel fundamental el exceso de información al que tienen acceso todas las madres.

Corresponsabilidad

El estudio desvela también cómo la falta de tiempo para dedicarle a los hijos e hijas y la carga mental derivada de las tareas del hogar y el cuidado, son los dos factores que más impactan en las mujeres en la época de crianza: el 54% se siente mal durante los primeros años por no estar todo el tiempo que desearían con sus pequeños por las exigencias del mercado laboral.

Por otro lado, el 65% dice sentir esa sobrecarga por ser quién gestiona el peso mental de asumir las tareas en casa, lo que pone de manifiesto, una vez más, la necesidad de una corresponsabilidad real que «nos hace sentir más malasmadres», ha dicho Egoscozabal, quien ha recordado también la necesidad de cuidarse.

Cómo afrontar con éxito esta realidad

«Nos reímos por no llorar», ha dicho Baena tras dar a conocer las conclusiones del estudio. Sin embargo, no todo está perdido.

«Tenemos un problema gordo», ha reconocido Miriam Tirado, consultora de crianza consciente, quien ha aconsejado a cada madre a «hacer introspección para que cada una vea qué puede cambiar porque hay dos opciones: creernos ese juicio o no. No podemos impedir que la gente juzgue pero sí podemos elegir qué hacemos con ese juicio».

Y, por supuesto, hay que olvidarse de la perfección porque «no existe y es lo primero que tenemos que desmontar», pues «el ser humano aprende del error. Yo soy partidaria de una maternidad gozosa porque, de lo contrario, ¿qué les vamos a transmitir a nuestros hijos? – ha reflexionado-. ¿Queremos enseñarles a que hay que ser perfecto? No podemos transmitirles algo que no se puede alcanzar».

Para María de la Calle, jefa de Obstetricia del Hospital Universitario La Paz, la clave está «en que todo te resbale un poco». «El hecho de que una mujer engendre un ser vivo es para hacerle un monumento», ha recordado la responsable.

Al mismo tiempo, ha aconsejado «desdramatizar» la situación. «Cuando llegan las embarazadas a consulta, vienen con una lista interminable de cosas que no pueden hacer. Hay que poner el foco justamente en lo contrario», ha explicado.

La doctora también se ha mostrado en contra de todos los profesionales que «regañan» a las mujeres por el peso y carecen de empatía. «Es verdad que se trata de un factor importante a tener en cuenta porque el peso es un indicador de que un parto pueda acabar en cesárea, la madre tenga preeclampsia o desarrolle una diabetes -ha explicado- . Pero no hay que dramatizar y hay que individualizar cada caso. Muchas embarazadas acuden con miedo a la consulta pero nosotros no estamos para regañar a nadie».

Por último, Carmen Osorio, periodista y madre de familia numerosa, ha reconocido cómo la culpa, en su caso, pudo con ella cuando tuvo un aborto con casi siete meses. «No paré de preguntarme qué hice mal y recibí muchos juicios. Fue mi mayor momento de mayor culpabilidad», ha dicho.

Han pasado ya casi 6 años de aquel parto en el que tuvo que parir a un bebé muerto, pero el hecho de sentirse culpable por ello le costó mucho.«Entendí mucho tiempo después que no fue culpa mía por hacer mucho deporte o por comer ciertas cosas», ha explicado, reseñando la importancia de pasar por el duelo, afrontarlo y de cómo no, estar y sentirse acompañada.



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