“La sociedad confunde el proceso de envejecimiento con el estado de la vejez”

“La sociedad confunde el proceso de envejecimiento con el estado de la vejez”

Carmen Delgado y Gloria Fernández-Mayoralas codirigen en Santander un curso que ofrece guías de actuación para la mejora de la calidad de vida.

BERNABÉ MARISCAL

«Es fundamental distinguir entre el envejecimiento, que es un proceso que se inicia desde la infancia, con la vejez, que es el estado al que cada vez llegamos más tarde. La sociedad confunde ambos términos y es importante establecer la diferencia». La frase la han compartido Carmen Delgado Viñas, directora del Programa Senior de la Universidad de Cantabria (UC), y Gloria Fernández-Mayoralas, investigadora del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que codirigen estos días en Santander el seminario ‘Envejecimiento activo: Guía académica y marco político para la actuación y la mejora de la calidad de vida en la vejez’ en el marco de los Cursos de Verano de la UC.

«El aprendizaje a lo largo de la vida te ayuda a mantener niveles de inteligencia mental. Se ha comprobado que personas que aprenden, que están siempre activas mentalmente, retrasan los problemas de salud mental, incluido el Alzheimer», apuntó la investigadora del CSIC. El envejecimiento es un proceso inevitable pero no hay duda, para Fernández-Mayoralas, que quienes están ahora llegando a la edad de jubilación «se encuentran en mejores condiciones físicas, psíquicas y económicas» que sus progenitores y tienen que seguir «activos», «seguir aprendiendo».

De ahí que para Delgado, también catedrática de Geografía en la UC, sea fundamental el Programa Senior que dirige, que en realidad «es una materialización de la responsabilidad social de la universidad». A su juicio, y la idea la comparte también su compañera en la dirección del seminario, que cuenta con más de una treintena de alumnos y que concluye mañana jueves, «no hay que perder la posibilidad de que el talento senior se traslade a las generaciones que vienen, a las siguientes, y que se abogue por romper la brecha entre generaciones».

En este sentido, para la investigadora del CSIC «sigue habiendo mucho estereotipo», tanto de los mayores a los jóvenes como viceversa. «Los jóvenes dicen que los mayores repiten mucho lo mismo o que no están al día con las nuevas tecnologías pero los mayores se refieren a la pérdida de valores de las nuevas generaciones», señaló, y «ni lo uno ni lo otro, todo depende, no se puede generalizar».

Lo «ideal» sería que los jóvenes llegaran a las empresas con «nuevas ideas» y que los mayores ofreciesen su «experiencia» para ver si esa nueva forma de ver las cosas se puede «implementar», argumentó Fernández-Mayoralas al poner un ejemplo.

«El problema es que los que tienen 25 años no saben que están envejeciendo», añadió la directora del programa senior, donde se han dado los primeros pasos para ese «intercambio generacional» porque, a su entender, es importante que los mayores puedan «transmitir su conocimiento y su experiencia» a los más jóvenes. En este sentido, dijo que se quieren potenciar las salidas de campo conjuntas, por ejemplo, o la participación en actividades.

En definitiva, de lo que se trata es de apostar por el «aprendizaje permanente», postuló Carmen Delgado. La experta en envejecimiento del CSIC, por su parte, se sumó a esta idea asegurando que «no todo es salud o enfermedad cuando se habla de envejecimiento. De lo que se trata es de promocionar las oportunidades en materia de salud, participación o seguridad a lo largo de la vida. Esta nueva forma de mirarlo es más inclusiva. Hay que hacer entender que el aprendizaje no es una obligación sino que es un derecho», aseveró.

El curso que se imparte estos días en la Facultad de Derecho de la UC, y en el que hay matriculados más de una treintena de alumnos, se organiza alrededor de los cuatro pilares del envejecimiento activo definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS): Salud, Participación, Seguridad y Aprendizaje a lo largo de la vida.

Para la catedrática de Geografía, «la cuestión del envejecimiento social no es culpa del aumento de la esperanza de vida» sino que se deriva de otras dos cuestiones: «la falta de empleo en nuestra sociedad» y «el descenso de la natalidad».

Al respecto, la investigadora del CSIC afirmó que con la revolución tecnológica «ha mejorado» la productividad pero «no ha habido una distribución del trabajo». «No se ha producido una reducción de jornada sin que eso signifique una reducción del sueldo». Para ella, sería compatible acabar con los problemas que genera el tema de las pensiones si se diera la oportunidad a los mayores de «prolongar su ciclo laboral adaptando la actividad» a sus circunstancias, concluyó.

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