03 Nov La longevidad tiene nombre de mujer.
Ana Bedia, en ‘Más de uno Madrid’, programa dirigido y presentado por Pepa Gea.
2026. 65Ymás
Raúl Arias
Vivimos en una época en la que cumplir años es, más que nunca, un motivo de celebración y una oportunidad. El aumento de la esperanza de vida es uno de los grandes logros de nuestra sociedad y esta nueva realidad demográfica tiene un rostro muy claro: el femenino. Las mujeres viven más, y el gran reto ahora es que esos años se vivan con mayor calidad, independencia, salud y propósito. Hablamos de un colectivo de más de nueve millones de mujeres de 55 o más años, que ya suponen el 19% de la población de nuestro país. Y para conocer sus aspiraciones y necesidades, la Fundación Más Sénior acaba de presentar en Madrid los datos del Primer Periscopio Mujer Sénior.
Ana Bedia, directora de 65YMÁS, ha explicado las conclusiones del estudio en ‘Revolución sénior’, el espacio semanal el programa ‘Más de uno Madrid’, de Onda Cero Madrid, presentado por Pepa Gea.
“La gran lección de este estudio pionero se resume en una idea rotunda: la longevidad en España tiene rostro femenino, y esta generación de mujeres es activa, quiere viajar, es emprendedora y es dueña y señora de su presente y su futuro”, sentencia Bedia.
Bedia ha proporcionado en el programa las principales conclusiones de este estudio pionero:
- Las mujeres viven en promedio cinco años más que los hombres, y además rompen moldes: un apabullante 87% coincide en que a su edad tienen pleno derecho a disfrutar y a desear.
- Hay un dato que rompe un gran estereotipo social sobre sus ilusiones y prioridades cotidianas. Frente al tópico tradicional, su primera ilusión para los próximos años no son los nietos, sino viajar. El 57,5% quiere viajar y el 18,7% ver crecer a los nietos como primera ilusión.
- El estudio proporciona un concepto revelador: la “mujer lasaña”, que es aquella que sostiene de manera simultánea varias capas de cuidado, es decir cuida a la vez de padres, suegros, hijos, nietos y en algunos casos, incluso del marido. Múltiples responsabilidades y muy poco margen para desconectar. Toda una proeza de coordinación que pocas multinacionales sabrían replicar y que ha funcionado durante 40 años sin presupuesto ni relevo. La encuesta muestra que el 78% de las mujeres afirma que la responsabilidad del cuidado recae sobre ellas, frente al 58% de los hombres. Una brecha de más de 20 puntos de diferencia…
- Esa distancia de 20 puntos no mide solo las horas de su día a día dedicadas a los cuidados, sino la carga mental que arrastran. Acordarse de medicaciones o citas, anticipar problemas o coordinar todas esas capas de las que se ocupa, suponen una labor que desgasta su salud física y mental. Pero además, su economía, ya que una de cada cinco personas de más de 50 años presta cuidados no remunerados.
- Ahora bien, hay que decir que las nuevas generaciones de mujeres sénior están cambiando esta dinámica y han decidido quitarle capas a la lasaña. Y optan por coordinar y contratar servicios profesionales de apoyo y no cargarse ellas con todo el trabajo.
- En la convivencia, el 40% de las mujeres de 55 o más años vive sola (frente al 13% de los hombres), una cifra que sube al 61% pasados los 85 años, pero aquí entran otros factores como el fallecimiento de sus parejas.
- Y en el plano laboral o económico, destacan como emprendedoras: en 2025 había casi 1,27 millones de mujeres autónomas en España, de ellas, más de medio millón sénior, y el colectivo de autónomas de más de 64 años se ha duplicado desde 2015.
- Es más, la denominada Silver Economy (Economía plateada en español) tiene nombre de mujer: es la que consume. La mujer suele ser la que busca, compara, llama, pregunta, negocia, revisa, insiste y decide.
- La mujer sénior se enfrenta a una doble discriminación: de género y por su edad. La mujer sénior identifica el edadismo y lo denuncia en voz alta. Un 48% declara haber sido tratada como menos capaz por su edad. A un 80% le molesta que se dé por hecho que ya no tiene proyectos y el 82% denuncia que la sociedad desaprovecha la experiencia de las personas sénior.
- Se quejan de que la mayoría de empresas e instituciones no tienen propuestas de valor que se ajusten a las necesidades de la nueva mujer sénior.
