La educación afectivo sexual como herramienta para la salud, el bienestar y la prevención de violencias machistas. – Solidaridad Intergeneracional
35433
post-template-default,single,single-post,postid-35433,single-format-standard,bridge-core-2.2,et_monarch,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1400,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-20.7,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.1,vc_responsive,elementor-default,elementor-kit-27943

La educación afectivo sexual como herramienta para la salud, el bienestar y la prevención de violencias machistas.

La educación afectivo sexual como herramienta para la salud, el bienestar y la prevención de violencias machistas.

La educación para la salud afectivo sexual trata, en definitiva de ayudar a nuestros jóvenes a quererse y valorarse desmontando estereotipos imposibles, construir relaciones sanas y cuidarse y que cuiden de otras personas.

Andrea González Rojas

La intervención educativa y social tiene un papel fundamental en la eliminación de estereotipos y comportamientos que desencadenan en violencia machista. En este sentidola educación afectivosexual en la adolescencia, período en el que comienzan este tipos de experiencias, es esencial para fomentar la autoestima y seguridad entre jóvenes, promover relaciones sanas basadas en apegos saludables, desarrollar actitudes de autocuidado y cuidado hacia otras personas y, en definitiva a divulgar estrategias o factores que ayuden a promover la salud afectivo sexual y que ayuden a desmontar estereotipos físicos y actitudinales que tanta frustración generan.

Frecuentemente la educación afectivo sexual que reciben adolescentes y jóvenes en España se enfoca desde el riesgo y se centra en la divulgación de información sobre cómo prevenir enfermedades e infecciones de transmisión sexual, o embarazos no deseados.

Ese modo de abordaje entraña peligros mayores. En primer lugar, mientras las intervenciones enfocadas en el riesgo, no estén acompañadas de información para favorecer conductas de autocuidado sobre el propio cuerpo, lo que estamos haciendo es infundir miedos y extender tabúes que no ayudan a que adolescentes y jóvenes cuiden de sí. En segundo lugar, una perspectiva del riesgo, que sólo toma en cuenta riesgos físicos, relacionados con la enfermedad o lo reproductivo, deja de lado otros riesgos latentes que, de no prevenirse, también minarán la salud en su sentido más amplio y no sólo como ausencia de enfermedad. Y en tercer lugar, al no divulgar estrategias o factores que ayuden a promover la salud, la perspectiva del riesgo y la alarma, desincentiva el autocuidado porque se centra sólo en la enfermedad como consecuencia.

El estudio “La salud integral de adolescentes y jóvenes: Educando la Sexualidad. Imaginarios, nuevas prácticas sexuales y sus consecuencias“, que está llevando a cabo la Liga Española de la Educación en 2020, advierte que dado que las interacciones tienen tanto poder de influencia en la etapa adolescente, para pensar en cambios conductuales y cognitivos con relación a las relaciones afectivas, es importante poner la mirada en favorecer apegos saludables y no tanto en los riesgos y las malas prácticas. Lo que implica que, solo favoreciendo un sentido de la responsabilidad sobre el propio cuerpo, y fomentando discursos favorables al autocuidado, que denuncien prácticas machistas, relacionadas con los roles masculinos más tradicionales, no sólo en las aulas, sino en los medios de comunicación, seremos capaces de dotar a la gente joven con herramientas para autoprotegerse.

De hecho, según el mismo estudio, para hablar de riesgos para la salud afectiva y sexual, también habría que hablar de factores como: los apegos no saludables, las relaciones tóxicas, los comportamientos machistas y la baja capacidad para negociar los deseos y las expectativas en una relación con otra persona.

De acuerdo con los datos recopilados en la encuesta realizada a cerca de 1500 personas de entre 14 y 22 años de 5 Comunidades Autónomas distintas (Andalucía, Castilla y León, Extremadura, Madrid y Murcia), cerca del 65% de ellas y ellos afirman tener miedo a “no estar a la altura” en su primera relación sexual, además más de la mitad de las personas encuestadas (56%) afirma sentir vergüenza de su propio cuerpo. Esa situación es más común entre las chicas (79%), que entre los chicos (34%). ¿Por qué? Porque los modelos que divulgamos y reproducimos diariamente, generan en adolescentes y jóvenes temor a la no identificación y repercute negativamente en su autovaloración.

La falta de uso de preservativos, no representa el único riesgo. También existen riesgos adicionales: no contar con estrategias de comunicación para saber negociar cómo protegerse en una relación sexual, no saber identificar los cambios hacia una relación desigual o tóxica, o no saber identificar comportamientos machistas que pueden desencadenar formas de control y violencia como consecuencia.

Si el 30% de la gente joven encuestada ha afirmado tener poca o ninguna capacidad para identificar y expresar sus emociones, existe un riesgo latente de no saber gestionar desacuerdos y negociar expectativas, lo cual constituye a todas luces un punto a favor de que diversos tipos de violencia se sigan extendiendo.

La promoción de actitudes de autocuidado y cuidado hacia otras personas es, según el estudio, un factor de protección, así como también lo es la promoción de modelos más alternativos de masculinidad, feminidad y de relaciones más éticas y de cuidado, o la aceptación de otras corporalidades y estéticas diferentes a las normativas. La divulgación de esa información y de esas estrategias es una responsabilidad de los ámbitos de educación formal y no formal, los medios de comunicación y la familia, porque sólo a partir de la promoción y difusión de otros discursos, es posible que los jóvenes repliquen formas de aceptación y autocuidado entre sus iguales.

El estudio revela también que aún existe un 30% de jóvenes que consideran que el deseo sexual es irreprimible, lo que lleva a pensar que en muchos casos el uso de la violencia sexual y el abuso estaría justificado. De ahí, la importancia de romper con mitos relacionados con la vida sexual y la necesidad de hablar de cómo promover la salud, y no sólo hablar de la enfermedad.

La Educación para la salud afectivo sexual trata, en definitiva de ayudar a nuestros jóvenes a quererse y valorarse desmontando estereotipos imposibles, construir relaciones sanas y cuidarse y que cuiden de otras personas, promoviendo relaciones igualitarias basadas en la confianza y la comunicación.

El próximo 17 de diciembre de 11:00 a 13:15hs se presentarán los resultados de la investigación La salud integral de adolescentes y jóvenes: Educando la Sexualidad. Imaginarios, nuevas prácticas sexuales y sus consecuencias“. Puedes encontrar más información en ligaeducacion.org

https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/educacion-afectivo-sexual-herramienta-salud-bienestar-prevencion-violencias-machistas_129_6490948.html



Pin It on Pinterest

Share This