La discapacidad intelectual se tiñe de verde esperanza hacia la plena inclusión social

La discapacidad intelectual se tiñe de verde esperanza hacia la plena inclusión social

El movimiento asociativo Feaps cambia de nombre e imagen por un futuro mejor para estas personas

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RODRIGO ORTEGA – VALLADOLID

El movimiento asociativo Feaps, que lleva más de medio siglo defendiendo los derechos y una mejor calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual y familiares, cambia de nombre y de imagen para adaptarse a los nuevos tiempos y hacer frente a los desafíos que este colectivo, que agrupa a 7.500 personas afectadas, 2.400 profesionales y seiscientos voluntarios, tiene aún por delante, especialmente en su búsqueda por lograr la plena integración de estas personas en la sociedad.

De ahí que la marca elegida sea «Plena Inclusión», en este caso de Castilla y León, mientras que un trébol de cuatro hojas de color verde esperanza, de las cuáles una sobresale de las otras tres evocando a una «P» de plena, de potencialidades y, sobre todo, de personas, es el logotipo elegido por este movimiento asociativo cuyos integrantes ya no se sienten identificados por las siglas Feaps. Entre otras cosas, porque consideran que no les dignifica. «Esperamos con este cambio tener más repercusión social y conseguir que la sociedad cuente más con nosotros, porque a mucha gente aún le cuesta asimilarlo», advierte a LA RAZÓN Chema, un vallisoletano con discapacidad intelectual pero con amplia experiencia laboral en un taller que gestiona la Fundación Personas, actividad que compatibiliza con su hobby como radioaficionado.

Carolina, otra joven de Valladolid también con una dilatada trayectoria profesional detrás, tanto en una empresa que proporciona comidas para colegios y residencias, como administrativa en el Archivo de la Universidad de Valladolid y en la Conserjería de la Facultad de Derecho, reconoce a este periódico que aún hay gente que les mira mal. Si bien, dice sentirse integrada en la sociedad, y tiene claro que, «aunque nos puede costar más realizar cualquier actividad, somos capaces de hacerlo como los demás». «Me gusta el nombre y el color verde esperanza, porque nos ayuda cada día a salir adelante», apunta Carolina, quien con este cambio de «look», espera ser más protagonista de su vida, «y que la sociedad vea que sí que valemos y que podemos ser totalmente independientes».

Y es que esta independencia, el hecho de poder vivir en una vivienda tutelada así como gestionar su propio dinero e incluso comprarse ropa ellos solos, es algo por lo que muchas de estas personas se esfuerzan cada día de la mano del movimiento asociativo para lograrla. Mari Mar y Juanma, son dos de estas personas que gozan de una independencia que no tienen otras como Camino, satisfecha, sin embargo, dice a este periódico, de los avances que está consiguiendo. Mari Mar vive con otras seis chicas en un piso tutelado en Valladolid, donde comparte las labores de la casa además de trabajar en un taller, bailar jotas y hacer deporte, sus pasiones. Y el segundo, vive con cuatro compañeros y trabaja en un taller de carpintería, y se enorgullece de poder decidir por sí mismo y de poder ser útil en la mayoría de sus acciones diarias.

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