Gallego: "¡No calentéis nunca nada en el microondas con bandeja de plástico!" – Solidaridad Intergeneracional
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Gallego: “¡No calentéis nunca nada en el microondas con bandeja de plástico!”

Gallego: “¡No calentéis nunca nada en el microondas con bandeja de plástico!”

Todos tenemos 300 sustancias químicas dentro del cuerpo que no tenían nuestros bisabuelos.

XAVI FREIXES

José Luis Gallego (Barcelona, 1964) es naturalista, periodista ambiental y escritor. Considerado una de las 10 personas más influyentes del Estado español en temas de medio ambiente, nos alerta de los peligros que comportan los miles de sustancias químicas que nos rodean. No os perdáis los consejos que nos da para comer, limpiar o desinfectar sin envenenarnos.

– ¿Somos conscientes del peligro que comportan los miles de sustancias químicas que nos rodean?
¡Noo! Piensa que todos tenemos unas 300 sustancias químicas dentro de nuestro cuerpo que no tenían nuestros bisabuelos. Lo dice el informe Reach de la Unión Europea que se hizo el año 2006 para regular la presencia de sustancias químicas, informar a la gente para que puedan ser utilizadas con la máxima seguridad y eliminar las más peligrosas.

– ¿En teoría, pues, está más regulado ahora?
Está más regulado pero no está resuelto, ni mucho menos. Seguimos siendo víctimas de miles de sustancias químicas pero, por lo menos, no llevamos dentro del cuerpo auténticas bombas de relojería como el DDT.

– ¿Qué es el DDT?
Un pesticida que se vendía muchísimo en los años 70 y 80. Seguro que recordáis aquel anuncio de un insecticida de la casa Orión que decía “las mata muy rápido”. Precisamente, aquel repelente llevaba el peligroso pesticida DDT, que se retiró del mercado porque era altamente cancerígeno. Por otro lado, Dinamarca prohibió que las mujeres inuit de Groenlandia dieran el pecho a sus hijos porque estaban muy contaminadas de DDT.

– ¿Y por qué estaban tan contaminadas las mujeres de aquella zona?
Por culpa de las focas. El DDT se acumula sobre todo en la grasa y en las glándulas y estos animales estan repletos. Las focas eran la base alimenticia de los inuits y transmitían directamente el DDT a las mujeres. Por este motivo prohibieron que amamantaran a sus hijos. El gobierno danés tomó la decisión después de comprobar los problemas de crecimiento y desarrollo que tenían los bebés de aquella zona.

– ¿Actualmente, todavía existen productos con DDT?
Sí. De hecho, existe una enfermedad conocida como SQM (síndrome químico múltiple) que la OMS todavía no ha querido reconocer como tal por las presiones de la industria química. Puede afectar a entre un 10 y un 20% de la población. Los enfermos de SQM son las personas más sensibles a la presencia de elementos químicos como éste. Pueden contraer enfermedades graves y, a veces, mortales. Con el tiempo, ven cómo su organismo acaba fatal.

– ¿Qué factores desencadenan esta enfermedad?
Desde el contacto con una moqueta, revestimientos de plástico, ordenadores, ambientadores, hasta los productos de limpieza… Un día notas que tienes alergia, otro día te coge migraña y, al final, puedes acabar sufriendo una fibromialgia. Esta es una de las enfermedades asociadas al SQM por la exposición a los compuestos químicos.

– ¿Qué otras enfermedades podemos sufrir por culpa de la química que nos rodea?
El doctor Santos Martín, licenciado en medicina y especializado en oncología en Alemania, sostiene que el cáncer es una enfermedad ambiental que se puede desencadenar por la exposición constante a contaminantes químicos. A menudo no es necesario salir a la calle para contaminarnos. El primer entorno que debemos proteger es la casa.

– ¿De los productos que utilizamos para limpiar y desinfectar, cuál es el más peligroso?
¡El hipoclorito sódico!

– ¡Eso es la lejía!
Efectivamente. En Dinamarca, ya está prohibido su uso. Aquí, en cambio, puedes enviar a tu hijo a comprar una botella de coñac y no se la darán pero sí que le despacharán una garrafa de lejía sin ningún problema. ¡Error!

– ¿Por qué es tan malo?
Porque libera el cloro en forma de gas y, al ser inhalado, provoca irritación de la nariz y la garganta y perjudica a los pulmones. Y muchos no sólo la utilizan para desinfectar sino que ya la usan para limpiar. Es muy tóxico sobre todo porque el hipoclorito sódico reacciona con el amoníaco.

– Pero no mezclamos nunca la lejía con el amoníaco…
¡Claro que sí! A todos nos ha sucedido que vamos a orinar y, de golpe, nos sube un fuerte olor porque acaban de echar lejía. El problema es que el pipí contiene amoníaco y, al entrar en contacto con la lejía, hace que respiremos una auténtica bomba tóxica. Este es uno de los principales contaminantes. Hay otros que también son especialmente preocupantes, como el bisfenol A.

– ¿Qué es eso?
Un plastificante que llevan muchos productos de nuestro alrededor como el plástico film, las bandejas de porexpán de las hamburguesas o bocadillos, o los vasos y cubiertos de plástico… Y todo ello es especialmente peligroso cuando calentamos la comida en el microondas. Si ponemos un vaso o una bandeja de plástico, lo que hacemos es sacudir las moléculas y el bisfenol A se acaba mezclando con la sopa, el puré o el alimento que sea.

– ¿Se tendrían que prohibir los microondas?
¡Noo! Tenemos que hacer un uso responsable de ellos. Por sí solo no mata a nadie pero se tiene que conocer a la bestia. Simplemente se trata de no calentar nada con una bandeja de plástico. Si lo hacemos con un recipiente de barro, cristal o porcelana no hay ningún problema. Todo eso no migra, no hay compuestos que puedan pasar del continente al contenido. El esmalte de una bandeja de porcelana no pasará nunca al alimento. Pero los componentes de plástico del envase de una pizza sí pasarán. Prohibido poner directamente la comida del congelador en el microondas. Primero tenemos que sacar la comida del envase, ponerla en una bandeja o en un plato y, de aquí, al microondas.

– ¿Y por qué no se prohíben estos envases?
Porque por cada 50 informes que los científicos ponen encima de la mesa desaconsejando el uso del bisfenol, la industria química que lo fabrica aporta 150 diciendo que es absolutamente inocuo. La Unión Europea los tiene que escuchar a todos y eso hace que legislar sea muy lento.

– Hablemos de nuevo de los productos para limpiar y desinfectar. ¿Cómo podemos identificar el grado de peligro que tiene cada producto?
Hay un código de etiquetas aprobado por la UE que identifica si hay sustancias peligrosas para el medio ambiente o para la salud de las personas. Son aquellos recuadros pequeños que salen sobre un fondo de color naranja. A veces, pintan el esqueleto de un pez o una mano de la que se cae una gota y provoca un efecto corrosivo. Aconsejo descartar todos los aerosoles o productos de limpieza que llevan estos pictogramas. En todos los supermercados encontraréis productos ecológicos.

– ¡Pero son más caros!
Este es el problema. Como no tienen una rotación tan elevada y su fórmula es más compleja, nos cuestan más dinero. Pero vale la pena. Hay muchos productos basados en principios naturales como el ácido cítrico que viene del limón o el ácido láctico que viene de la leche. Tienen la misma capacidad de limpieza y no utilizas ningún producto químico sintético.

– ¿Qué más podemos hacer para limpiar o desinfectar la casa sin envenenarnos?
Utilizar alcohol de quemar o vinagre. La leche va muy bien para limpiar el inodoro porque el ácido láctico es un potentísimo desinfectante. Por otra parte, la mayoría de los ambientadores que compramos son fatales. En este caso, lo que recomiendo es hervir agua con romero, tomillo o lavanda y conseguiréis un ambientador natural fantástico y muy saludable.

– ¿Qué me dices de los blanqueadores químicos?
¡Uy! Llevan muchos contaminantes y pueden causar alergias e irritaciones cutáneas.

– ¿Y cómo podemos hacer más blanca la ropa sin hacernos daño?
¡Muy fácil! Coges un calcetín blanco de algodón y pones un limón troceado dentro. ¡Lo metes en la lavadora, y listos! Es importantísimo subrayar que sea de color blanco, porque si no el limón desteñirá los colores y tintará toda la ropa.

– Danos consejos para pintar el piso o la casa…
Utilizad pinturas con bases naturales no sintéticas. Se encuentran en todas las tiendas de pintura del país. Está hecha con colores naturales y con bases minerales que no tienen disolventes ni resinas sintéticas.

– ¡Nos tendremos que rascar más el bolsillo!
Sí, pero merece la pena. Es muy habitual ver a padres que pintan la habitación de su bebé, una semana antes de nacer el niño. Eso es fatal. Cuando entras, el olor habla por sí solo y eso será lo primero que respirará su hijo. En mi casa, siempre hemos pintado con cal, que es el mejor antibacteriano que existe en el mercado. Y ahora se vuelve a poner muy de moda.

– Se dispara el volumen de tráfico y, por lo tanto, la contaminación en las grandes ciudades…
Sí y eso, además de provocar más muertes, también dispara el número de casos de asma infantil. Antes, los contaminantes que salen de los tubos de escape de los coches agravaban el asma. Ahora, en cambio, lo pueden llegar a provocar en niños que están totalmente sanos. Médicos especializados en asma infantil te explican que los niños que viven en zonas con mucho volumen de tráfico como la Ronda de Dalt, la Gran Via o la calle de Balmes de Barcelona pueden desarrollar asma por la exposición, cada vez mayor, al humo de los coches. La presencia de contaminantes en nuestro entorno es terrible, estamos involucionando como especie. No hay ninguna especie en el reino animal que se envenene voluntariamente, que intoxique su entorno como nosotros.

www.elnacional.cat/es/vidas/entrevista-jose-luis-gallego_139791_102.html



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