El estilo de vida mediterráneo ayuda a combatir la soledad no deseada.

El estilo de vida mediterráneo ayuda a combatir la soledad no deseada.

Las comidas se suelen realizar en compañía.

Elisa Leiva 29/10/2023

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El profesor de Nutrición y Ciencia de los Alimentos y director del Instituto CEU de Alimentación y Sociedad, Facultad de Farmacia de la Universidad San Pablo-CEU, Gregorio Varelas-Moreiras, ha ensalzado el estilo de vida mediterráneo aparejado a su dieta como contrapeso al cada vez más creciente problema de la soledad involuntaria, alertando de que este extremo repercute negativamente a la salud de quien la padece.

Durante su ponencia Importancia y desafíos de los aspectos sociales relacionados con el estilo de vida saludable mediterráneo enmarcada en el Congreso Lifestyle, Diet, Wine and Health que se celebra en el Palacio de Congresos de Toledo, el experto ha considerado que «no hay mucha información sobre el impacto de la dieta mediterránea sobre la salud a lo largo de la vida».

Ha dicho al respecto de los hábitos alimentarios derivados de esta costumbre alimentaria que viene marcada por un fuerte componente social que implica que las comidas se realicen siempre en compañía, algo que «también impacta en la nutrición».

Así, abunda en que cuando una familia se reúne, lo que come «se refleja en su identidad» e incluso en su «herencia étnica y religiosa», y estas comidas «pueden tener impacto positivo» en las conductas de los más jóvenes, ya que hasta dan «más seguridad emocional».

En este línea, ha puesto de manifiesto un estudio realizado en Cataluña donde se ha analizado la potencialidad de las comidas familiares y que concluye que este hábito a la hora de alimentarse implica, por ejemplo, una reducción de bebidas azucaradas o un aumento de toma de fruta y verdura.

Aunque ha presentado el estilo de vida mediterráneo como una potente herramienta contra aspectos como la soledad, ha reparado en que 2,5 millones de personas mayores de 60 años viven solas sin haberlo decidido. Un colectivo que «recurre más a la medicación, es más hospitalizado y tiene una menor esperanza de vida».

Hay una soledad más allá, que es la de los jóvenes «expuestos al síndrome del individualismo» y captados por «las pantallas», hábito ya instalado tras la última revolución tecnológica. «La soledad es la peor de las dietas. Si es impuesta, es uno de los principales enemigos de la sociedad humana».

Esa soledad hace que las comidas se individualicen y, por lo tanto, pierdan calidad, ya que incluso se lleva a comer «en el sofá o en el dormitorio». «Alimentación silenciosa. Nos levantamos, quizá tengamos un desayuno en silencio, quizá compramos en línea en los supermercados, y luego comemos ensimismados. ¿Qué priorizamos, la comida en la bandeja o la película que estamos viendo?», se ha preguntado.

Como conclusión, ha pedido evitar que la evolución humana vaya encaminada a la conformación de un ‘Homo Solitarius’.



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