El 57% de las mujeres que quieren ser madres, dispuestas a tener un hijo en solitario.

El 57% de las mujeres que quieren ser madres, dispuestas a tener un hijo en solitario.

Más del 20% de las féminas que optan por la reproducción asistida son mamás solteras, una cifra que ha aumentado en los últimos cinco años.

V.M

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Tener un hijo es algo que muchas familias desean. Y cada vez son más las mujeres que se plantean la maternidad en solitario, una carrera de fondo solo apta para las más valientes, ya que cuesta mucho criar a un hijo en solitario por varias razones: la primera, porque un solo sueldo ha de afrontar el gasto que conlleva tener un hijo en España y, en segundo lugar, por los problemas de conciliación.

Las cifras de madres solteras que acceden a tratamientos de fertilidad ha aumentado de forma notable en los últimos años. De hecho, en España hay ya dos millones de familias monoparentales.

Según el estudio «Conocimiento y Hábitos de la fertilidad de las mujeres», realizado por las clínicas Ginefiv en junio de 2021 a más de 1.130 mujeres de edades comprendidas entre 18 y 50, demuestra que un 57% de las que quieren ser madres estarían dispuestas a tener un hijo en solitario si no tuvieran pareja estable al cumplir cierta edad.

Además, manifiestan que preferirían ser madres solteras antes que renunciar a la maternidad y se ven perfectamente capaces de emprender la crianza en solitario. En la práctica, más de un 20% de mujeres solteras recurren hoy a la reproducción asistida para ser madres en España.

«Los cambios sociales y legales y la diversidad en las estructuras familiares han permitido que muchas mujeres puedan planificar su maternidad en solitario», explica el Dr. Llácer, director médico de las clínicas Ginefiv. «Las que finalmente deciden a dar el paso -continua- suelen tener una media de 39 años y contar con bastante estabilidad económica y profesional»

Al contrario, factores como posibles dificultades económicas, la inestabilidad laboral o incluso el reciente impacto de la pandemia pueden afectar a la planificación de la maternidad y retrasar el momento del embarazo, añade el experto. En el caso concreto de la pandemia, esta ha provocado que un 60% de mujeres retrasara sus planes de maternidad.

Nuevas tecnologías

Los últimos avances en medicina son los que han hecho posible que mujeres sin pareja no tengan que retrasar su maternidad, sino que la puedan planificar.

«Empleamos en primer lugar la inseminación artificial con óvulos de la propia paciente. Para ello, se requiere semen de donante, a través de un banco de esperma, que es completamente anónimo y reúne altas medidas de seguridad», explica el Dr. Llácer.

De hecho, según el Registro de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), en 2019 se realizaron 148.358 tratamientos de Fecundación In Vitro (FIV) y 32.548 de Inseminación Artificial (IA). Curiosamente, es la cifra de tratamientos de Reproducción Asistida (RA) más baja desde que se hace este informe (2014).

Cuando los óvulos de la madre no son válidos, los médicos optan por otras técnicas, «como la ovodonación o la adopción de embriones, con los que generalmente aumentan las opciones de éxito dado que realizamos una selección de los gametos con mejor calidad», comenta el experto.

Aún así, los profesionales sanitarios de las clínicas Ginefiv aconsejan no retrasar la maternidad más allá de los 38 años para asegurar el éxito de cualquiera de los procedimientos y llevar el embarazo a término.

Falta de vitamina D

Los expertos reunidos a principios del mes de mayo en el 33º Congreso Nacional de la SEF señalaron cómo las mujeres que acuden a buscar un embarazo a las clínicas de reproducción asistida presentan insuficiencia o déficit de vitamina D previo al inicio del tratamiento, según un estudio realizado en más de 500 pacientes procedentes de diferentes centros IVIRMA (Alicante, Almería, Barcelona, Madrid, Málaga, Mallorca, Sevilla y Valencia).

«Con este resultado, se confirma la evidencia de un alto porcentaje en la prevalencia de mujeres que buscan gestación con el valor de la vitamina D por debajo del rango de normalidad. Sería recomendable comprobar que las analíticas previas al tratamiento incluyen de forma sistemática la determinación de vitamina D», apunta el doctor Nicolás Garrido, director de Innovación de IVIRMA Global.

«En los casos por debajo del valor óptimo, se deberían evidenciar los hábitos nutricionales y de exposición solar en la anamnesis y confirmar si la paciente está tomando suplementos con vitamina D durante la preparación del tratamiento», añade.