25 Sep El 30% de los mayores de 65 años sufre una caída cada año: así se pueden prevenir.
El Hospital Universitario Vithas Madrid Arturo Soria organiza una jornada junto a Cruz Roja para enseñar a las personas mayores cómo reducir el riesgo de caídas y mantener una vida activa y autónoma.
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Paula Romero
Las caídas son uno de los principales problemas de salud a los que se enfrentan las personas mayores en nuestro país. Alrededor del 30 % de quienes tienen más de 65 años sufren al menos una caída cada año. Este tipo de accidentes suponen la primera causa de muerte por causas externas en España dentro de este grupo de edad, con más de 3.000 fallecimientos anuales.
El Hospital Universitario Vithas Madrid Arturo Soria ha dedicado su última Aula Salud a la prevención de las caídas en personas mayores para intentar mejorar esta situación. La actividad se realizó junto a Cruz Roja, y reunió a cerca de 20 mujeres mayores de 65 años. La especialista en geriatría del hospital, Ivon Rivera, fue quien dirigió este taller.
La formación tuvo como objetivo explicar cómo reducir el riesgo de sufrir una caída, reconocer a las personas que presentan una mayor probabilidad de padecerla y mejorar los cuidados. También se hizo hincapié en la importancia de establecer planes adaptados a las necesidades de cada persona y de formar a familiares y cuidadores.
Aunque el paso de los años es el principal factor de riesgo, no es el único. Algunas enfermedades y condiciones pueden aumentar las posibilidades de sufrir una caída, entre ellas la depresión, la demencia, la sarcopenia, la osteoartritis, los problemas de visión, los desequilibrios relacionados con la medicación, los déficits nutricionales o haber sufrido fracturas anteriormente.
El nivel de riesgo también puede cambiar. En los casos de menor riesgo puede ser suficiente con programas de educación y ejercicio físico. Cuando existe un riesgo intermedio, la intervención de un fisioterapeuta puede ayudar a trabajar aspectos como el equilibrio y la fuerza muscular. En situaciones de alto riesgo, es necesaria una evaluación más completa que permita establecer una intervención personalizada.
El hogar es uno de los lugares donde más caídas se producen. Por este motivo, es muy importante adaptar los espacios para marcar la diferencia. En la cocina se aconsejan suelos antideslizantes y calzado cerrado con suela de goma. En el baño, puede ser útil incorporar una ducha con asiento, barras de apoyo y productos de aseo al alcance. También es recomendable evitar las alfombras, mantener los muebles fuera de las zonas de paso, contar con una buena iluminación y retirar cables u objetos del suelo para evitar tropiezos.
Para la doctora Rivera es fundamental que los mayores mantengan una vida activa. El ejercicio adaptado, una alimentación saludable y un control adecuado de la medicación pueden ayudar a prevenir la fragilidad y la discapacidad asociada a la edad. El objetivo final es favorecer un envejecimiento saludable y ayudar a las personas mayores a tener el mayor grado posible de autonomía.
