‘Dogtores’ que dejan huella: así es el ocio asistido con perros para personas con daño neurológico adquirido.

‘Dogtores’ que dejan huella: así es el ocio asistido con perros para personas con daño neurológico adquirido.

Los participantes en la sesión de ocio en el centro Orpea se sienten más tranquilos, alejan el estrés y tienen menos dolor.

2024. ABC

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A Yolanda, de 54 años y con esclerosis múltiple desde hace más de 20, lo que más le gusta de las actividades de ocio asistido con perros es tocarle la cabeza al can y sentir sus «besitos», como ella define a sus lametones. La sesión de ocio asistido se repite cada quince días con pacientes con daño neurológico del centro especializado en rehabilitación Orpea Madrid Mirasierra, y en esta ocasión los familiares han sido invitados a participar.

En el caso de Yolanda, su marido, Pablo, es quien contempla con satisfacción cómo disfruta de Lía, la golden retriever de tres años, encargada de ayudar a los pacientes del centro. Sus herramientas son sencillas, pero muy eficaces: el cariño y el juego.

Siempre acompañada por un equipo especializado encargado de dirigir la intervención, además de disfrutar de las caricias y del cepillado, Lía los mantiene activos con entretenimientos sencillos que les incitan a prestar atención y les inducen al movimiento: coger pelotas, esconder premios en cajas de cartón y rollos de papel, entre otros.

Durante ese tiempo, apenas 30 minutos, para que el esfuerzo no les fatigue, los cinco participantes en la sesión se sienten más tranquilos, alejan el estrés y tienen menos dolor. Todos ellos están aquejados de dolencias asociadas al daño cerebral adquirido, ya sea a causa de accidentes de diversa naturaleza —politrauma, traumatismo craneoencefálico, accidente cardiovascular— o tengan su origen en enfermedades como la ya citada esclerosis múltiple o la enfermedad de Huntington.

Estas intervenciones asistidas con perros son unas de las actividades favoritas de los pacientes, cuenta Ana López, directora del centro especializado en rehabilitación de Orpea, ya que «los perros les sorprenden, les emocionan y les divierten, además de proporcionarles bienestar, tranquilidad, cariño y seguridad». Por un día, explica, se cambian los roles, y los pacientes pasan a ser cuidadores.

Un programa de Fundación Diversión Solidaria

En la misma línea se expresa María Fernández Malo, miembro del departamento de animación de Orpea Madrid Mirasierra: «En cuanto anuncias la actividad con los perros se percibe emoción en los pacientes. Sonríen, ves como cambia su actitud, su postura e incluso intentan moverse».

No menos importante, explican desde Fundación Diversión Solidaria, entidad encargada de organizar este programa de ocio asistido con animales, es la ruptura con la monotonía que supone para estas personas, a quienes también ayuda a generar recuerdos y emociones positivas. En definitiva, a establecer vínculos que contribuyan a generar una sensación de normalidad y acompañamiento.

María Parra, directora general de la fundación, se congratula de lo emocionante que es para los participantes el contacto con los perros. Gracias a este programa, explica, «conseguimos mejorar el bienestar emocional de los asistentes, promover un clima favorable para la diversión, favorecer su estimulación física y cognitiva, estimular la comunicación personal, fomentar la expresión de emociones e impulsar cambios positivos en sus estados de ánimo mientras reducimos los sentimientos negativos relacionados con la soledad, la apatía y/o la pasividad«

Las sesiones están diseñadas y son ejecutadas por los técnicos en intervención asistida con animales de Dogtor Animal, encargados de llevar la ilusión a los participantes con sus perros. Porque, eso sí, no cualquier can puede ser un «dogtor», aclara desde esta entidad Icíar Hernández. No importa la raza sino el individuo, ya que un perro de intervención está específicamente seleccionado y entrenado para tal fin.

Son animales muy confiables y sociables que disfrutan del contacto humano. Para ello reciben desde cachorros una educación especial y entrenamiento. ¿Y quienes les han enseñado? Sus dueños, con los que hacen pareja en las terapias y con los que llevan sonrisas y emociones positivas a quienes más las necesitan.



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