De vacaciones en familia… y con las personas mayores también.

De vacaciones en familia… y con las personas mayores también.

Los expertos alertan de las consecuencias de la soledad no deseada, que afecta al 30% de la población con más de 65 años.

Ana I Martínez

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El verano altera la rutina: hay progenitores que tienen jornada laboral intensiva, los menores no tienen clases y es momento de disfrutar de las vacaciones. Es tiempo, por tanto, de reorganizar y planificar la vida veraniega pero con la familia al completo. Porque los mayores también cuentan.

«Existe la tendencia a no tenerles en consideración y ellos lo asumen», asegura a este diario Marcelo Cornellá, presidente de la Asociación Cultural de Mayores de Fuenlabrada (ACUMAFU). Según una encuesta realizada por la entidad, el 41% de los mayores viudos suelen quedarse solos en casa mientras sus hijos disfrutan de las vacaciones y solo el 16% se va con sus descendientes.

«También está el caso de esos hijos que se llevan a los abuelos porque les viene bien para que hagan de canguros con los pequeños de la casa», añade Cornellá. «Esta situación -continua- no es reconocida por los mayores, pero para ellos es un trabajo más, ingrato, especialmente para las abuelas. Sin embargo, tienen la satisfacción de estar todos juntos».

El responsable de la asociación madrileña añade que «también están los hijos que veranean con sus padres porque económicamente les beneficia». De hecho, la encuesta elaborada por ACUMAFU recoge que el 39% de los mayores que tienen casa en el pueblo o en la playa tienen asegurada la visita de la familia.

Abandonados

Y es que a nadie le gusta estar solo, a pesar de que en España hay más de 2 millones de mayores de 65 años que viven sin compañía alguna. Según el estudio ‘La soledad no deseada en las personas mayores’, elaborado por Fundación La Caixa (2021), el 64% de los entrevistados experimentaban en alguna medida sentimientos de soledad no deseada. En el 14,8% de la muestra esa experiencia de soledad se podía calificar de grave o muy grave.

«Existe una tendencia generalizada por la que la vejez no se percibe como una etapa asociada a elementos positivos, solo negativos. Sin embargo, llegar a esta etapa de la vida es todo un éxito», asegura Albert Quiles a ABC, director de la Fundación Amigos de los Mayores, quien afirma que el verano suele ser una época dura para los mayores.

La labor de la familia

«En general, son días para disfrutar, salir, compartir… pero para ellos no porque tienen una red social muy pequeña y sufren aún más la soledad», recuerda Quiles. En las ciudades grandes, el eco retumba en el patio de vecinos porque todo el mundo está fuera menos ese mayor que, sin embargo, sigue en casa. «Si a ello le sumamos que suelen residir en viviendas no adaptadas a sus necesidades, que tienen ciertas patologías y enfermedades o que apenas pueden salir de casa porque hace mucho calor, la situación se vuelve mucho más complicada», continúa.

El papel de la familia en la vejez es vital. En palabras del doctor Juan Manuel Martínez Gómez, presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA), «durante los días que disfrutamos en familia en las vacaciones de verano, nuestros nietos son nuestra alegría y motor de vida, pero, a su vez, los consejos que les demos serán regalos difíciles de olvidar a lo largo de sus vidas».

Así mismo, el geriatra afirma que la soledad es «una plaga» en el mundo de las personas mayores en la sociedad actual, que afecta al 30% de la población mayor de 65 años, con «muchísimas consecuencias negativas, la muerte entre ellas».

Sin embargo, Quiles recuerda que «tener familia no garantiza el bienestar de los mayores» en todos los casos. Aunque «sería lo ideal», si las relaciones familiares «no son significativas para la persona, no le aporta valor alguno o siente que sus necesidades no están cubiertas», el mayor vivirá en una situación de malestar.

Un asunto de todos

Por todo ello, la Fundación Amigos de los Mayores ha lanzado la campaña «Verano en compañía», con la que quieren alertar sobre los efectos de la soledad en una de las épocas del año más complejas para miles de personas mayores y la necesidad de hacerle frente como sociedad.

«Queremos que vivan un verano de bienestar, significativo después de dos años complicados sin poder hacer cosas desde la fundación», recuerda el responsable. Tras la pandemia, el 41% de las personas mayores manifiesta un aumento de su sentimiento de soledad y el 59% se ha sentido más vulnerable, según la encuesta ‘El Impacto de la COVID-19 en la Soledad de los Mayores’ publicada por el Observatorio de la Soledad de la Fundación.

De la mano de las más de 2.800 personas voluntarias, la entidad refuerza el acompañamiento emocional a las personas mayores y organiza un programa de actividades extraordinarias para evitar que aumente su soledad estos días con diferentes celebraciones y comidas, llamadas de apoyo emocional y visitas de refuerzo a los domicilios y residencias y organización de actividades culturales y sociales. Para ello, necesitan recaudar 50.000 euros. «Hay que pagar transporte, comidas, etc. y de momento llevamos recaudado el 17% del presupuesto -dice-. La gente siempre colabora pero necesitamos un esfuerzo mayor para poder cubrir la necesidades de la organización».

Al final, se trata de «pelear por su bienestar porque es luchar por nuestro propio bienestar futuro», recuerda el máximo responsable de la fundación, y más teniendo en cuenta que España está ya entre los países con una las tasas de envejecimiento más elevadas: en 2022, el porcentaje de mayores de 65 es del 20,09%, según datos del INE. Y con más de 80 años, el 6,08%.

«Es un reto social ver cómo queremos envejecer. Creemos que no vamos a llegar y no pensamos en ello. Pero la vejez llega. Y los mayores no pueden luchar solos. Se merecen una vejez digna, de bienestar, respeto e inclusión y todos tenemos que dar respuesta a este reto social», concluye Quiles.

Razones para que la RAE cambie la definición de vejez

La Fundación Amigos de los Mayores tiene en marcha la campaña ‘Reescribamos la vejez’ para cambiar la «definición discriminatoria» de la última etapa de la vida, que afecta a más de 9 millones de personas mayores en España.

«Hay que dejar de asociar a la vejez únicamente a algo negativo», recuerda el responsable de la entidad, Albert Quiles. Según la RAE, vejez es: 1. Cualidad de viejo; 2. Edad senil, senectud; 3. Achaques, manías, actitudes propias de la edad de los viejos.

Para la fundación, son definiciones «con un significado peyorativo y cargado de prejuicios que excluye e invisibiliza a las personas mayores».



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