Cómo dejar de tocarte la cara mientras dure la pandemia, y por qué es tan complicado.

Cómo dejar de tocarte la cara mientras dure la pandemia, y por qué es tan complicado.

El estrés hace que sea aún más difícil, pero hay estrategias que ayudan.

Andrés Masa

La principal manera de blindarnos frente al coronavirus está clara: lavarse bien las manos y evitar tocarse con ellas los ojos, la nariz y la boca, que es por donde el virus penetra en el organismo. Parece fácil. No lo es. A estas alturas, todos hemos constatado que la primera parte es sencilla, aunque tiene su técnica, pero que frenar el acto reflejo de llevarnos las manos a la cara puede llegar a ser un trabajo hercúleo. Quizá porque es un movimiento demasiado arraigado; comienza antes de nacer. Seguramente porque lo hacemos automáticamente, sin darnos cuenta, y vencer los automatismos requiere un gran esfuerzo.

También hemos caído en la cuenta del asombroso número de veces que el gesto se repite al cabo del día. Se cuenta por cientos, 23 por hora, 2,6 por minuto, según un estudio de la Universidad de Nuevas Gales del Sur. Los investigadores registraron la conducta de 26 estudiantes de Medicina para convencerles, precisamente, de la importancia de lavarse bien las manos cada vez que vieran a un paciente. Cuatro de cada diez veces los dedos fueron a la boca, la nariz o los ojos.

En cuestión de transmisión de enfermedades, este hábito es un claro talón de Aquiles, y hay varias teorías que tratan de explicar una costumbre tan potencialmente peligrosa. Aparte de motivos obvios, como limpiar las legañas o aliviar el picor provocado por una barba espesa, algunos experimentos apuntan a que existe una relación con las emociones y la atención. Sus autores defienden que, a veces, lo que sentimos como un picor, un cosquilleo, una urgencia inevitable de tocarnos el rostro, es el fruto de la incomodidad en una relación interpersonal o un signo de susceptibilidad a las distracciones.

Algunos científicos han relacionado esta conducta repetitiva con el esfuerzo por mantener la atención, y tiene sentido: no es fácil imaginar una sola pose meditativa que no implique ponerse la mano en algún lugar de la cara. Según la psicóloga Cristina Wood, la explicación podría estar en que, curiosamente, podemos dotar de contenido a gestos aprendidos: si nos enseñan que uno se pone la mano en el mentón para pensar, puede que ejecutar ese gesto acabe predisponiendo a la reflexión.

Por último, se ha propuesto que el estrés provoca un aumento de la frecuencia con la que nos tocamos la cara, lo que Wood, que tiene actividad investigadora en el campo del estrés y la ansiedad, confirma. No hay peor contexto que el actual para que esta observación sea cierta, pero tampoco uno mejor para tenerla en cuenta porque, afortunadamente, hay pautas psicológicas para controlar el movimiento automático. Y son muy útiles para los momentos en los que uno se siente más expuesto al contagio.

Nunca digas no te toques la cara

No hay nada como negarse algo a uno mismo para comenzar a desearlo, incluso algo tan sencillo como tocarse la cara. “Es contraproducente, si te lo repites puede que hasta te empiece a picar la nariz”, dice Wood. La psicóloga subraya que cuidar cómo nos hablamos es clave para evitar sabotear nuestros propios intereses. En este caso, buscar frases positivas como “voy a mantener las manos a los lados del cuerpo” es más efectivo para evitar que acaben en el rostro que otras negativas como “no te toques la cara”.

Anticipar el futuro es más seguro que repasar el pasado

“La emoción que más acompaña al estrés es la ansiedad, que conduce a movimientos más repetitivos, a tocarte más la cara, genera inquietud y hace que aparezcan pensamientos negativos”. Te lleva a un estado de alarma. Cuando hay que tomar medidas para frenar una pandemia, hay motivos para estar alerta, pero también hay que esforzarse en tomar el control. “Hay que tratar de visualizar en la mente los movimientos que vamos a hacer para evitar tocar superficies contaminadas, y luego llevarlos a cabo”, propone Wood. Esta medida tranquiliza y, al final, evita pensar en todo aquello que sí hemos tocado, estresarnos y acabar perdiendo el control de las manos, lo que aumentaría la probabilidad de llevárnoslas a la cara.

No dejar de decirse a uno mismo que lo está haciendo bien

Encontrar un pedagogo serio que no abogue por el refuerzo positivo y desaconseje los castigos excesivos es poco menos que una tarea imposible. Pero los adultos suelen olvidar que esta herramienta no sirve solo para educar a los niños, que ellos también pueden aprovecharse de ella. Si cada vez que uno consigue salir a la calle y no tocarse la cara se dice que lo está haciendo muy bien, gana confianza y seguridad en sí mismo. Y es una técnica que se puede usar en grupo. “Está bien decírselo a otras personas” como forma de fomentar el apoyo mutuo, apunta Wood. “Si nos reforzamos entre nosotros, entre todos lo haremos mejor”, añade.

El sentido del humor ayuda

La risa provoca relajación y bienestar, por eso el sentido del humor es un curioso salvavidas en momentos extremos o marcados por la ansiedad. Y por eso hacer bromas, y reír las gracias, por malas que sean, tiene la virtud de prepararnos para ser más conscientes de nuestros actos, que se hacen más difíciles de asumir en situaciones de ansiedad y estrés. “Cada vez que sales de casa hay que prestar atención a las manos”, recuerda Wood, y cuanto más consciente está uno, más atención presta. Obviamente, los chistes no son un remedio infalible, ni surten el mismo efecto en todas las personas, pero todo suma a la hora de controlar una conducta automática que siempre acaba apareciendo. Si lo hace, que sea en entornos seguros como el del hogar, y entre lavado y lavado de manos, en un momento en el que uno pueda bromear sobre su “torpeza”.

Marcar una frontera a las situaciones de riesgo

Cuando el distanciamiento social se hace necesario, lo más prudente es salir de casa lo menos posible. La puerta se convierte en la primera frontera que le recuerda a uno que va a exponerse a situaciones de riesgo, pero no le acompañará después de dar el primer paso. Encontrar otro límite físico puede ser una buena manera de recordar que las manos pueden tocar un virus. También puede ser una buena forma de recordar que uno está a punto de entrar en un entorno de riesgo, y que debe poner toda la atención en no tocarse la cara. La barrera más obvia es la de los bolsillos, pero también pueden ser unos guantes u otros “lugares seguros”. El truco es sencillísimo y está en conseguir transformar el momento en el que uno saca las manos de los bolsillos, o las mete en unos guantes, en un recordatorio de que se avecinan situaciones de riesgo.

21 DÍAS PARA APRENDER A ESTORNUDAR

“Dicen que hacen falta 21 días para adquirir un nuevo hábito”, dice la psicóloga Cristina Wood. En este caso, sería el tiempo necesario para dejar de ponernos la mano en la boca cada vez que tosemos o estornudamos, una conducta aprendida que la pandemia de coronavirus ha puesto en evidencia. Lo correcto es taparse la boca con la parte interior del codo.

La cifra de las tres semanas nació de una observación que el cirujano plástico Maxwell Maltz hizo en los cincuenta: sus pacientes se acostumbraban a su nueva imagen transcurrido ese tiempo. Luego, la psicología trasladó el periodo a los hábitos. La cuarentena que el Gobierno ha establecido para España dirá si también se puede aplicar a la mala costumbre de toser y estornudar en las manos, haciendo de ellas un vehículo para todo tipo de gérmenes.

https://elpais.com/elpais/2020/03/13/buenavida/1584101729_657876.html?fbclid=IwAR3SGgLUcL3VL_GrsyWcnuaJXdOCAMtFYgx96-xv4VUpGwnACFGj44LkU-E

 



El método Kominsky (2018-2021)
Sandy Kominsky (Michael Douglas) es un actor que tuvo un éxito pasajero y que ahora trabaja como profesor de interpretación. Junto a Norman Newlander (Alan Arkin), su representante y amigo de toda la vida, Sandy afronta los cambios que acompañan al paso del tiempo. La serie combina comedia y drama para abordar temas como la amistad, el duelo, las relaciones personales y el envejecimiento.

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EE. UU.
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Comedia dramática
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3 Temporadas
Solo asesinatos en el edificio (2021–presente)
Charles-Haden Savage (Steve Martin), un actor conocido por una antigua serie policíaca; Oliver Putnam (Martin Short), un director teatral; y Mabel Mora (Selena Gomez), una joven que vive temporalmente en el edificio mientras reforma el apartamento de su tía, comparten su afición por las investigaciones policiales. Cuando un vecino aparece muerto en circunstancias sospechosas, deciden investigar lo ocurrido y documentar el caso en su propio pódcast. A medida que resuelven nuevos casos, desarrollan una estrecha amistad y demuestran el valor de la colaboración entre generaciones.

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EE. UU.
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Comedia / misterio
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5 Temporadas
Un hombre infiltrado (2024-presente)
Charles Nieuwendyk (Ted Danson) es un profesor universitario jubilado que acepta colaborar con una investigadora privada, infiltrándose como residente en un centro para personas mayores con el objetivo de esclarecer la desaparición de un valioso collar de rubíes. Mientras lleva a cabo la investigación, se integra en la vida cotidiana del centro, conoce a otros residentes y afronta el duelo por la pérdida de su esposa. La serie combina comedia y misterio mostrando una visión cercana de la vida en una residencia.

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EE. UU.
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Comedia
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2 Temporadas
Last Tango in Halifax (2012–2020)
Alan Buttershaw (Derek Jacobi) y Celia Dawson (Anne Reid) fueron pareja durante su juventud y, tras más de sesenta años sin verse, vuelven a ponerse en contacto. Al comprobar que el afecto entre ambos permanece, deciden iniciar una nueva relación, una decisión que también transforma la vida de sus hijos y nietos. La serie explora el amor en la madurez, las relaciones familiares y las oportunidades que pueden surgir en cualquier momento de la vida.

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Reino Unido
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Comedia dramática
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5 Temporadas
Hacks (2021-2026)
Deborah Vance (Jean Smart) es una veterana monologuista de Las Vegas que necesita renovar su espectáculo para mantener el éxito de su carrera. Para ello comienza a trabajar con Ava Daniels (Hannah Einbinder), una joven guionista que atraviesa un momento profesional complicado. A pesar de sus diferencias personales y generacionales, ambas desarrollan una colaboración que evoluciona con el tiempo mientras afrontan nuevos retos profesionales y personales.

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EE. UU.
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Comedia dramática
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5 Temporadas
Grace and Frankie (2015-2022)
Grace Hanson (Jane Fonda) y Frankie Bergstein (Lily Tomlin) tienen personalidades opuestas y apenas mantienen relación hasta que sus maridos les anuncian que están enamorados el uno del otro y que quieren divorciarse para comenzar una vida juntos. A partir de ese momento, ambas inician una convivencia inesperada que dará lugar a una sólida amistad. La serie sigue cómo afrontan esta nueva etapa mientras se adaptan a los cambios personales, familiares y emocionales que acompañan a la madurez.

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EE. UU.
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Comedia
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7 Temporadas
Arrugas (2011)
Emilio, un antiguo ejecutivo bancario, ingresa en una residencia de mayores tras comenzar a manifestar los primeros síntomas de Alzheimer. Allí conoce a Miguel, un residente ingenioso y de carácter despreocupado, con quien entabla una estrecha amistad. Cuando la enfermedad de Emilio avanza, Miguel y otros residentes intentan ayudarle para evitar que sea trasladado a la planta destinada a las personas con mayor necesidad de cuidados. A través de su convivencia, la película retrata la amistad, los cuidados y la vida cotidiana en una residencia desde una mirada cercana y humana.
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Ignacio Ferreras
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Drama

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España
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89 min
El exótico Hotel Marigold (2011)
El exótico Hotel Marigold cuenta la historia de un grupo de jubilados británicos que viajan a la India para comenzar una nueva etapa de su vida en lo que creen que será un hotel recién renovado. Al llegar a Bangalore, descubren que la realidad no es exactamente la que esperaban y las diferencias culturales pronto les plantean diversas dificultades. Sin embargo, poco a poco, el Hotel Marigold y su entorno acaban transformándose en un lugar que les ofrece nuevas experiencias y formas de entender la vida.
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John Madden
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Comedia dramática

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Reino Unido
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124 min
Elsa y Fred (2005)
Elsa (China Zorrilla) es una mujer mayor, optimista y llena de vitalidad, que disfruta de la vida y persigue sus sueños. Cuando conoce a Fred (Manuel Alexandre), un viudo recién instalado en el mismo edificio, comienza una relación marcada por sus diferencias de carácter y forma de entender la vida. A medida que pasan tiempo juntos, ambos descubren nuevas maneras de afrontar la vejez, superar el pasado y disfrutar del presente. La película aborda temas como el amor en la madurez, la ilusión y la importancia de aprovechar cada etapa de la vida.
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Marcos Carnevale
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Comedia dramática / romance

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Argentina / España
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108 min
Gran Torino (2008)
Walt Kowalski (Clint Eastwood), un veterano de la guerra de Corea y trabajador jubilado de la industria del automóvil, acaba de enviudar y vive solo en un barrio de Detroit en plena transformación. Es un hombre solitario, de carácter duro y con dificultades para aceptar los cambios sociales y culturales de su entorno. Su vida da un giro cuando su joven vecino intenta robar su coche, un Gran Torino de 1972. A partir de este encuentro surge una relación inesperada que cambiará su forma de entender a las personas que lo rodean.
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Clint Eastwood
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Drama

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EE.UU.
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116 min
Paseando a Miss Daisy (1989)
Daisy Werthan (Jessica Tandy), una viuda de 72 años, pierde parte de su independencia tras sufrir un pequeño accidente con el coche. Aunque al principio rechaza la idea de dejar de conducir, su hijo decide contratar a Hoke Colburn (Morgan Freeman) como chófer. La relación entre ambos comienza con cierta desconfianza, pero, con el paso de los años, desarrollan una profunda amistad marcada por el respeto mutuo, el apoyo y los cambios que ambos afrontan a lo largo de sus vidas. La película retrata el envejecimiento, la autonomía y las relaciones humanas en el contexto del sur de Estados Unidos durante varias décadas.
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Bruce Beresford
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Drama / comedia

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EE.UU.
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99 min
UP (2009)

Carl Fredricksen, un hombre de 78 años, decide emprender el viaje que había planeado durante toda su vida junto a su esposa fallecida. Para ello, hace volar su casa gracias a miles de globos de helio y parte hacia América del Sur. Sin embargo, su plan se complica cuando descubre que viaja acompañado por Russell, un joven explorador que aparece inesperadamente en su aventura. Juntos emprenden un viaje que los lleva a atravesar distintos obstáculos y situaciones inesperadas.

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Pete Docter y Bob Peterson
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Animación / aventura

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EE.UU.
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96 min
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