Así reduce la tecnología la brecha laboral de la discapacidad .

Así reduce la tecnología la brecha laboral de la discapacidad .

Hace apenas 25 años, la discapacidad era una enorme barrera laboral, pero la tecnología ha ayudado a reducir esa brecha y Eva María Muñoz, Account Governance leader de Kyndryl, es la prueba de ello. “La tecnología me da herramientas para trabajar en igualdad de condiciones con el resto de mis compañeros”, explica esta profesional que perdió gran parte de la visión cuando tenía 20 años.

Luis Núñez-Villaveirán Blanco

Aquel jueves, como parte de su formación en Ingeniería Naval, Eva estaba realizando un examen de dibujo, que se sabía perfectamente, cuando notó algo extraño. Hizo los ejercicios en la mesa, pero fue incapaz de pasarlos al papel que debía entregar al profesor. No pudo dejar de llorar ante ese suspenso seguro cuando el sábado, apenas dos días después, comenzó a ver borroso. Su madre le sugirió tomar una aspirina, pero en 24 horas ya no veía nada por su ojo izquierdo.

El médico le diagnosticó una enfermedad cuya evolución sería la ceguera total y sin paños calientes le dijo: “Deja de llorar, a partir de ahora los días serán grises o negros”, le explicó el facultativo. Y ella lo hizo, pero no de cualquier manera. Decidió que su condición no fuera un impedimento para realizar su vida profesional y personal como cualquier otra persona.

El 15 de julio es el Día Internacional de las Tecnologías Apropiadas, un término que hace referencia a los avances tecnológicos que contemplan la dimensión ética, cultural, social, económica y medioambiental en su planteamiento. Qué mejor momento que estas fechas para compartir una historia de superación avalada por la tecnología.

Eva es licenciada por la Universidad Carlos III en Administración y Dirección de Empresas y Ciencias Actuariales y Financieras. También ha sido docente en el propio centro universitario, tiene un máster en CUNEF y ahora es Account Governance de Kyndryl y leader del KIN (Kyndryl Inclusion Networks) de Discapacidad y Neurodiversidad de la propia compañía.

Su primer trabajo fue en Ilunion, una empresa vinculada al Grupo Social ONCE. Cuando entró, y el Director General de la compañía le preguntó dónde se veía en unos años, ella le explicó que su sueño era trabajar en una empresa multinacional y dar clase en la universidad, a lo que él respondió que su intención era ser piloto de rallies. “Adivina quién consiguió sus objetivos”, dice con gracia Eva.

Apoyo tecnológico

La tecnología ha ayudado a Eva desde sus inicios. Debe su formación universitaria a los casettes de cuatro pistas en los que escuchaba los libros previamente grabados y a una telelupa traída de Suecia que le permitía leer. “En aquel entonces era la bomba, hoy eso te lo hace cualquier ordenador”, cuenta la protagonista.

Eva, empleada de Kyndryl, empresa tecnológica con más de 90.000 profesionales, cuenta que desde el principio se han establecido unas prioridades y están trabajando específicamente en los siguientes colectivos: Mujeres, LGBTI+, Personas con Discapacidad y Neurodiversidad. Cada uno de ellos tiene unas necesidades distintas. Hay áreas donde hemos avanzado más a lo largo de la historia, y queremos asegurarnos que las iniciativas que ponemos en marcha para cada una de ellas tenga sentido.”

Actualmente un 34% de la población activa española entre 18 y 65 años tiene reconocida una discapacidad según el INE. “Sin tecnología no podría desarrollar mi trabajo, pero tampoco mi vida normal”, asegura.

La combinación de tecnología y discapacidad encaja a la perfección, al ser las personas con discapacidad un valor estratégico para el desarrollo tecnológico inclusivo, con el firme propósito de no dejar nadie atrás, como se redactó en el informe “Objetivos de Desarrollo Sostenible y promoción de los derechos de las personas con discapacidad”, elaborado por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI).

Por tanto, Eva María Muñoz reclama a los actores de la transformación digital que tomen en cuenta a las personas con discapacidad. “Hoy por hoy, la tecnología nos ayuda en tanto en cuanto nosotros nos adaptemos a ella”, apunta sobre la importancia de incorporar a personas con discapacidad a los equipos que desarrollan nuevas aplicaciones y evalúan los avances técnicos para que se tengan en cuenta también sus necesidades.

Su labor ahora es extender estas cuestiones en su ámbito laboral, aunque ella augura que va a ser muy sencillo por la implicación social de la compañía en la que trabaja. “A mí me están ayudando y vamos a cruzar la frontera juntos”. “Es un lujo pertenecer a una empresa que se fija en algo más que la cuenta de resultados y apuesta por el impacto social que crea en la sociedad” , apostilla sobre Kyndryl. Así que aprovecha esta ventana para que todas las empresas se suban al carro y “valoren a las personas con discapacidad por sus habilidades y no por sus carencias”, concluye Eva María Muñoz.

El pasado mes de mayo Kyndryl firmó la Carta de Diversidad, otorgada por la Fundación Diversidad, reafirmando el compromiso de la compañía con esta área. Desde su nacimiento el pasado 4 de noviembre, contar con una plantilla diversa e inclusiva ha sido una prioridad. Por un lado, por la necesidad de apoyar el avance de la equidad en nuestra sociedad. Y, por otro, porque estamos convencidos de que contar con talento diverso es una enorme fuente de valor para la compañía.

Nuestro compromiso con la diversidad, inclusión y equidad se resume en que, en absolutamente toda nuestra actividad, no debe existir ningún tipo de discriminación, en que el espacio de trabajo de Kyndryl sea un lugar para que nos sintamos absolutamente libres de ser quiénes somos, y donde nos aseguremos de que haya igualdad de oportunidades para todos los profesionales



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