Adolescentes y redes sociales: la tormente perfecta

Adolescentes y redes sociales: la tormente perfecta

Ciberacoso, sexo, intercambio de imágenes inapropiadas, bulos dañinos… Ya no hay perfiles. «Si tienes un móvil, estás expuesto», dicen los especialistas

ANA PÉREZ-BRYAN

«Compartir una foto follando con tu novia no es guay. Es patético y de pringados». Angélica Cuenca es consciente de que la expresión puede resultar ruda y poco apropiada según el contexto, pero sabe por experiencia que en las charlas con escolares «hablar así es lo único que funciona». Mucho más efectivo que poner sobre la mesa su brillante currículum como psicóloga, sexóloga, experta en violencia de género, igualdad y titular de esta materia en el Ayuntamiento de Málaga, y sin duda mejor que presentarse como «alguien que viene ayudar». «En cuanto interpretan que estás allí para comerles el coco o para dar consejos de adultos no hay nada que hacer», zanja.

Pero hay que hacerlo, por eso se aferra a la estrategia de hablarles en su lenguaje. Y eso, traducido a los tiempos que corren, pasa por la pantalla de un móvil o de un ordenador, por los ‘bip bip’ de los WhatsApp, por las redes sociales en las que se intercambian todo tipo de archivos y, sobre todo, por la certeza de que las reglas de juego han cambiado y que en el marco de las relaciones entre adolescentes tiene el mismo peso –si no más– el escenario virtual que el real.

El panorama, de hecho, podría condensarse en los apenas 140 caracteres que caben en un ‘tweet’: «En internet, en cuanto a seguridad, sólo podemos minimizar los riesgos». El nivel cero no existe. Lo dice Daniel González, otra de las voces autorizadas en temas de seguridad, redes sociales y adolescentes, cuyo trabajo como policía especializado en el grupo técnico de delitos tecnológicos de la Comisaría Provincial de Málaga se ha convertido en este primer año de funcionamiento en una eficaz carrera contrarreloj por adelantarse a los tiempos y a las circunstancias.

Y sobre todo por hacer pedagogía entre los que apenas acaban de dar sus primeros pasos en las relaciones personales, porque uno en falso puede tener consecuencias nefastas para el futuro. «El problema es que todos piensan, sin excepción, que eso no les puede pasar a ellos», observa el experto, que también se ha convertido en un rostro familiar en las escuelas y foros de todo tipo que organizan charlas para tratar de prevenir conductas de riesgo.

Entre ellas, el intercambio de archivos comprometidos, la propagación de bulos y cotilleos dañinos, el linchamiento o el acoso a través de las redes sociales y, en fin, un amplio catálogo de nuevos delitos que desconoce el que pulsa la tecla y, por tanto, se convierte en cómplice. La línea de la legalidad es tan delgada, y el desconocimiento de la población tan grande, que la mayoría no sabe que por ejemplo difundir e intercambiar en un grupo de WhatsApp la foto de una menor, compañera de colegio, ligera de ropa puede considerarse «tenencia e intercambio de pornografía infantil», advierte González. Con todo lo que eso implica.

Si no chateas, no existes

En este punto del debate, los expertos coinciden en que no hay perfiles específicos de chavales víctimas-agresores o de grupos de riesgo, «porque todos lo son». Ahí está el dato más inquietante, sobre todo en la franja que abarca de los 12 a los 18 años. La confirmación de que si no participas de las redes sociales «eres un raro» o demasiado «independiente» está avalada por informes de peso como el del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), que presentó la semana pasada sus conclusiones y constata con datos exhaustivos que si no chateas no existes. El porcentaje que el informe pone sobre la mesa no deja lugar a dudas: el 94,5% de los jóvenes consultados de entre 16 y 24 años había utilizado Internet al menos una vez por semana en los últimos tres meses, y la franja de edad de 15 a 24 es, con diferencia, la que más utiliza las redes sociales a diario (66%). De ellos, la mayoría lo hacen «para pasar el rato» (95,1%) o para «intercambiar contenidos propios» (81,9%).

En este escenario, no es raro que hoy en día se asuma como algo normal «que los adolescentes tengan fotos de desnudos en sus móviles». «Si antes las revistas porno se guardaban bajo el colchón, hoy son los teléfonos los que acumulan todo este material». La reflexión parte de Marta González, delegada de la Fundación Alia2 en Andalucía. Esta organización sin ánimo de lucro que trabaja en el ámbito nacional lleva desde 2009 luchando contra la pornografía infantil en Internet y el ciberacoso, dos problemas que a su juicio requieren de un trabajo colectivo por parte de sectores públicos y privados, sobre todo en el ámbito de la escuela, porque es precisamente ahí donde se forjan algunas de las conductas que luego tienen su indeseable reflejo en la pantalla de un móvil.

Ahí, en primera línea de aula, trabaja desde hace años Carlos Vignote, psicopedagogo y orientador escolar en el IES El Palo. Su experiencia es un calco de la de otros profesionales que, como él, «ven venir los problemas» antes incluso de que se enciendan las luces rojas. Él las ha visto de todos los colores, pero se centra en un fenómeno que, a su juicio, tiene una incidencia «brutal»: el acoso chica-chica, que suele comenzar en el plano físico y luego se traslada al virtual. «Muchas veces se aprecia en clase esa tensión, cómo están pendientes unos de otros y cómo se comportan», admite el especialista, que tiene claro que el origen de todo este fenómeno está en la «sorprendente inmadurez» de los chavales. Ese rasgo, unido a la falta de competencias sociales, a la baja tolerancia a la frustración y al frenesí de «quiero esto y lo quiero ya», está detrás de una especie de ‘tormenta perfecta’ cuando además entra en juego el anonimato al que invitan las redes sociales.

CONSEJOS PARA LAS REDES SOCIALES Y EL EMAIL

1. Cómo elegir el perfil. Poner una foto que nos identifique lo menos posible.

2. La lista de amigos. No agregar a personas a las que no conozcas físicamente.

3. Los datos personales. No incluir información personal relevante en el perfil, sobre todo la que permita tu localización.

4. Ojo con el entorno. La privacidad de familiares y amigos también depende de uno mismo.

5. Gestión de las fotos. Cuidado con las fotografías que se suben a las redes sociales. En el caso de hacerlo, hay que pedir la autorización a las personas que salgan contigo.

6. ¿Qué hacer con el acoso? No participes en perfiles o grupos en los que se insulte.

7. En el correo electrónico. No abrir correos electrónicos de remitentes desconocidos.

8. Los formularios. No rellenar ningún formulario que te llegue por correo. Además, no debes incluir nombre y apellidos, edad o fecha de nacimiento. Ejemplo: Maria12@…

9. Seguridad. Es importante tener al menos dos cuentas de correo. Una que usemos de forma habitual y otras para cuestiones oficiales.

10. Contraseñas. No utilizar la misma clave para todas las cuentas. La contraseña segura tiene que tener al menos entre 6 y 8 dígitos, una mayúscula, un número y un caracter especial.

11. Las copias ocultas. Cuando envíes un correo a varias personas, poner sus direcciones en ‘copia oculta’ (CCO).

VOCABULARIO BÁSICO

Ciberbulling. También denominado acoso virtual. Es el uso de información electrónica con el fin de acosar a un individuo o grupo, aunque la mayoría de las víctimas suelen ser niños y adolescentes. El acosador utiliza medios como las redes sociales, el teléfono móvil o el email para acosar a sus víctimas con mensajes amenazantes y/o vejatorios.

Sexting. Consiste en el envío de mensajes o fotos de contenido sexualmente explícito mediante el soporte electrónica.

Grooming. Es la estrategia que desarrolla un adulto para ganarse la confianza de un menor a través de Internet. En la mayoría de los casos, el objetivo que subyace tras este tipo de conductas es el de seducir a los menores con fines sexuales.

Fake. Es un mensaje que se distribuye a través de redes sociales y que pretende transmitir una información falsa.

www.diariosur.es/sociedad/padres/201410/22/adolescentes-redes-sociales-tormenta-20141021202621.html