08 Sep Qué es la psicosis posparto y en qué se diferencia de la depresión.
Tras el caso de Lindsay Clancy, los especialistas explican las claves para distinguir este trastorno de la depresión e identificar cuándo se requiere atención urgente.
2026. ABC
Carlota Fominaya
El juicio de Lindsay Clancy que el pasado 24 de enero de 2023 estranguló a sus tres hijos en su casa de Boston fue declarado nulo por la imposibilidad de que los doce miembros del jurado alcanzaran un veredicto. Clancy ha reconocido en todo momento la autoría del crimen, pero los miembros del jurado no han podido concluir si esta mujer era responsable de sus actos o si el trastorno mental que padecía la exoneraba del cruel asesinato.
Su defensa ha sostenido que padecía psicosis posparto, un trastorno clínico raro pero muy grave que, según la literatura científica y los expertos en Psiquiatría, requiere de una identificación y una atención rápidas, pero también una información rigurosa que evite generar alarma o asociar de forma automática enfermedad mental y violencia.
¿En qué consiste este trastorno? ¿Cómo se distingue de una depresión posparto?, ¿qué síntomas deberían hacer saltar las alarmas?, ¿puede aparecer en una mujer que nunca ha tenido previamente problemas de salud mental?, ¿qué papel desempeñan los antecedentes psiquiátricos, la falta de sueño o los cambios biológicos que acompañan al parto? Y, sobre todo, ¿qué puede hacer la familia o el entorno si detecta que algo no va bien?
Tal y como explica Gemma Parramon, psiquiatra del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, centro donde existe una Unidad de Salud Mental Perinatal que atiende a mujeres durante el embarazo y el primer año después del parto, se trata de un trastorno poco frecuente, que afecta aproximadamente a una o dos mujeres de cada 1.000 que dan a luz, «pero por sus características y posibles implicaciones se trata de una de las urgencias psiquiátricas más graves del periodo perinatal».
Esto es debido a que una de sus características principales es que suele comenzar de forma aguda y que los síntomas pueden cambiar rápidamente. «Una mujer puede encontrarse aparentemente bien y, en un periodo relativamente corto, presentar cambios importantes en su estado mental o en su conducta. Por eso es importante conocer los signos de alerta y consultar con rapidez», advierte.
Además, prosigue esta doctora, aunque existen factores que aumentan claramente el riesgo, especialmente haber presentado previamente una psicosis posparto o determinados trastornos psiquiátricos, como el trastorno bipolar, también puede aparecer en mujeres sin antecedentes de salud mental. «No debemos pensar que existe un perfil determinado de mujer a la que le pueda ocurrir. Puede aparecer sin factores de estrés evidentes, también en mujeres con buen apoyo familiar y social», señala Parramon.
Entre las posibles señales de alerta esta psiquiatra menciona el insomnio muy marcado, especialmente cuando la mujer duerme muy poco y, pese a ello, no siente necesidad de dormir; cambios emocionales intensos o muy rápidos; irritabilidad, euforia o tristeza; inquietud o, por el contrario, una marcada inhibición; así como confusión, desorientación o dificultades de atención y memoria. En algunos casos pueden aparecer además síntomas psicóticos, como delirios que son convicciones que no se corresponden con la realidad, alucinaciones o una desorganización importante del pensamiento y de la conducta. Ante este tipo de síntomas es necesaria una valoración médica urgente.
Psicosis y depresión posparto no son lo mismo
La psiquiatra del Vall d’Hebrón considera importante diferenciar entre la psicosis y la depresión posparto, esta última, mucho más frecuente y con una evolución que suele ser más progresiva. «La mujer puede empezar a sentirse triste, perder la capacidad de disfrutar de situaciones que antes resultaban agradables y experimentar sentimientos de culpa, desesperanza o incapacidad. También pueden aparecer fatiga, alteraciones del sueño o del apetito y, en los casos más graves, ideas de suicidio», apunta Parramon. Es verdad que la diferencia entre ambas situaciones, admite, no siempre es sencilla y requiere una valoración clínica. «En una depresión sin síntomas psicóticos, la capacidad para valorar la realidad suele mantenerse. En la psicosis posparto, en cambio, puede producirse una alteración importante del juicio de realidad, con delirios, alucinaciones, confusión o desorganización».
Además, recuerda esta experta, existen cuadros que pueden solaparse: «una depresión grave puede presentar síntomas psicóticos y una psicosis posparto puede incluir síntomas depresivos. Por ello, ante un cambio intenso o llamativo en el estado mental durante las primeras semanas después del parto, lo más importante no es que la familia intente establecer un diagnóstico, sino que solicite una valoración profesional».
Un trastorno con un importante componente biológico
La psicosis posparto, asevera esta psiquiatra, tiene un fuerte componente biológico. Sin embargo, Parramon recuerda que «en medicina no resulta útil separar radicalmente los factores biológicos de los psicológicos y sociales. Todos ellos pueden interactuar y contribuir tanto a la vulnerabilidad como a la evolución de una enfermedad».
El momento vital en el que aparece el trastorno, indica la especialista, ha llevado a estudiar especialmente los cambios biológicos que se producen tras el parto. «Durante el embarazo, los niveles de estrógenos y progesterona son muy elevados y descienden bruscamente después del nacimiento. Por eso se investiga cómo estas variaciones pueden interactuar, en mujeres susceptibles, con diferentes sistemas cerebrales implicados en el estado de ánimo, el sueño, la respuesta al estrés, la neurotransmisión o el funcionamiento inmunitario».
De hecho, «no podemos decir simplemente que la causa sean las hormonas», puntualiza Parramon. «Probablemente existe una interacción entre una determinada vulnerabilidad biológica y los profundos cambios que se producen en este periodo». Así, añade, «se cree que tampoco existe un único gen responsable. Como ocurre con la mayoría de los trastornos psiquiátricos, se trata de fenómenos complejos en los que pueden intervenir múltiples factores genéticos y ambientales».
El sueño tiene también especial importancia. «La privación intensa de sueño puede actuar como factor desestabilizador en algunas mujeres vulnerables, por lo que proteger el descanso durante el posparto forma parte de las medidas que deben tenerse en cuenta, especialmente cuando existen antecedentes de riesgo», insiste.
Identificar el riesgo antes del parto
Parramon recuerda que la prevención es especialmente importante en las mujeres que ya presentan antecedentes de salud mental. «En nuestra Unidad de Salud Mental Perinatal realizamos planificación del embarazo con mujeres que tienen trastornos psiquiátricos y quieren saber cómo puede evolucionar su enfermedad durante la gestación y el posparto, qué tratamientos pueden mantenerse o deben modificarse y qué medidas podemos adoptar para reducir el riesgo de recaída», subraya Parramon.
A su juicio, la atención a la salud mental debería formar parte del seguimiento habitual de cualquier embarazo. Las recomendaciones actuales -apunta- incluyen «preguntar durante la gestación por los problemas de salud mental actuales y previos, valorar posibles factores de vulnerabilidad y explorar también el apoyo de la pareja, la familia y el entorno, así como otras circunstancias que puedan influir en el bienestar de la mujer».
El objetivo, aclara, «no es considerar que todas las mujeres embarazadas necesitan atención psicológica especializada, sino detectar quién puede necesitar un seguimiento más estrecho y ofrecer a cada mujer el nivel de apoyo adecuado». En este sentido, la psiquiatra del Vall d’Hebrón destaca el papel fundamental de las matronas y del resto de profesionales que acompañan a las mujeres durante el embarazo y el posparto, porque su contacto continuado facilita detectar cambios que pueden requerir una valoración específica.
Por último, la especialista defiende una atención personalizada que contemple tanto los factores de riesgo como los factores protectores y que tenga en cuenta el contexto de cada mujer. «No atendemos enfermedades aisladas, atendemos personas. Y durante el embarazo y el posparto el entorno y la red de apoyo pueden ser especialmente importantes. La psicosis posparto es poco frecuente y requiere atención urgente, pero es también un trastorno tratable. Con una detección rápida y una atención especializada, la mayoría de las mujeres presentan una buena recuperación«, concluye.
