24 Jul Las mujeres perciben más edadismo: las presuponen menos inteligentes y se infravalora su experiencia.
Un 76% de las féminas sienten presión social para eliminar los signos del envejecimiento.
2026. El Público
María José Pintor Sánchez-Ocaña
No se envejece igual si eres hombre que si eres mujer. Además de cuestiones biológicas y físicas, los condicionantes sociales preparan peor a las féminas para el paso del tiempo y sus consecuencias. El estudio elaborado por Hablandoenplata, iniciativa de @atresmediacom para eliminar el edadismo, hace hincapié en la presión social para eliminar los signos del envejecimiento.
Estas circunstancias hacen que las mujeres se muestren más víctimas del edadismo que los varones de su misma franja de edad.
Las mujeres mayores sufren un edadismo por género que combina discriminación por edad y sexo, lo que provoca mayor pobreza, peor salud, aislamiento y una doble invisibilización estética y social. Enfrentan estereotipos que anulan su sexualidad, limitan su autonomía, las infantilizan y asumen que su rol principal es el de cuidadoras, ignorando sus propias necesidades.
El impacto del edadismo en la salud mental
La Confederación Salud Mental España ha difundido esta semana, con motivo del Día Internacional de la Mujer, una nueva edición de la campaña #SaludMentalFeminista, esta vez, enfocada en concienciar sobre el impacto negativo que tiene el edadismo en la salud mental de las mujeres, especialmente en las mayores.
Para esta organización, las mujeres, a lo largo de su vida, reciben infinidad de mandatos de género y se convierten en el blanco perfecto de estereotipos y prejuicios sobre su aspecto físico, capacidad laboral, maternidad, sexualidad, autonomía personal y económica, salud, inteligencia o el rol de cuidados que se espera que desempeñen, entre otros.
En base a estos estereotipos, a las mujeres mayores se las presupone menos inteligentes, incapaces de tomar decisiones propias, se las excluye del espacio público y se infravaloran sus aprendizajes vitales en mayor medida que en hombres mayores.
Estas ideas, sin base científica alguna, se transforman en discriminación y contribuyen a explicar que ellas reciban peores salarios y tengan mayor riesgo de pobreza durante su vida y al llegar su jubilación; sean invisibilizadas cuando termina su edad reproductiva; tengan menor representación y participación en el espacio público; o que carguen con la mayor parte del trabajo de cuidados.
El humor para romper estereotipos
Desde esta confederación se propone el humor para luchar contra los estereotipos. Así, ante el ataque ‘vieja loca’, utilizado a veces para difamar y quitar autoridad a la mujer mayor, se matiza que no es vejez, ni locura es salirse de la norma. Para desmontar el titular “explícalo para que lo entienda tu abuela”, se pone en valor que la edad aporta años y experiencia, pero no quita inteligencia. Otros ataques que se dirigen comúnmente a mujeres mayores, “se le está yendo la cabeza” o “estás chocheando”, se identifican con el rechazo a su autonomía y empoderamiento, y tratan de desacreditarlas por su edad, sin tener en cuenta que la experiencia enriquece. En el campo de la salud mental, se responde a la suposición ‘¿Cómo vas a estar deprimida si tienes a tus nietos?’, argumentando que un problema de salud mental es complejo y las personas no eligen tenerlo.
Las canas lucen interesantes en ellos, pero han de ocultarse en ellas; los hombres maduran y las mujeres se deterioran. El rol de cuidadora no termina al llegar la jubilación, cuando muchas de ellas se ven abocadas seguir cuidando de sus nietos y nietas, madres y padres, parejas. El aspecto físico de las mujeres mayores se juzga de manera distinta al de los hombres mayores y, en muchas partes del mundo, si se convierten en viudas son discriminadas o sufren un ostracismo social.
En lo que a la representación en los medios se refiere, a las mujeres se las caracteriza en papeles secundarios, en los que su sexualidad ha sido anulada, su valor social depende de su capacidad como cuidadora o abuela y se ignoran sus necesidades, inquietudes y sus proyectos vitales. En el ámbito de la atención a la salud, expresa la OMS, “se han documentado disparidades en cuanto al acceso que tienen las mujeres mayores a la atención preventiva y el tratamiento”. Las diferencias se acentúan en mujeres con un problema de salud mental.
