Mujeres jóvenes, migrantes y con discapacidad, las más expuestas a la violencia machista.

Mujeres jóvenes, migrantes y con discapacidad, las más expuestas a la violencia machista.

​​Las mujeres con una discapacidad igual o superior al 65% sufren prácticamente el doble de violencia física que el resto de las mujeres sin discapacidad.

2026. La Vanguardia

Cristina Oriol Val

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Ser mujer joven, haber nacido fuera de España o tener una discapacidad se asocia con una mayor exposición a distintas formas de violencia machista, según el estudio Mujeres especialmente vulnerables a la violencia elaborado a partir de la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2024.

El informe del Ministerio de Igualdad muestra diferencias significativas en la prevalencia, el tipo de violencia y las estrategias de respuesta –como la denuncia y la búsqueda de ayuda formal e informal– entre mujeres con distintos perfiles sociodemográficos, que se ven influenciados por factores como la edad, el origen, el grado de discapacidad o las condiciones socioeconómicas.

El 14,8% de las mujeres con discapacidad acreditada igual o superior al 33% ha sufrido violencia física a lo largo de la vida por parte de alguna pareja, frente al 9,7% de las mujeres sin discapacidad. Una violencia que aumenta progresivamente y prácticamente se duplica entre aquellas mujeres con un grado del 65 % o superior, alcanzando un 18,2%.

Las mujeres con discapacidad denuncian en mayor proporción

En ese contexto, este colectivo denuncia la violencia en mayor proporción (27,6%) que las mujeres sin discapacidad (16,2%). Un patrón similar se observa en la búsqueda de ayuda formal: el 58 % de las mujeres con discapacidad acreditada ha recurrido a servicios de atención médica, psicológica o social, frente al 40,3% del resto de mujeres.

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, y la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Carmen Martínez Perza, han presentado este jueves los principales resultados del informe, que señala que las mujeres con discapacidad también presentan una mayor prevalencia de violencia sexual en el ámbito de la pareja (11,3% frente al 8,2% en mujeres sin discapacidad), así como de violencia económica (16,6% frente al 12,4%).

Las mujeres gitanas sufren el doble de violencia machista

Por lo que respecta a las mujeres gitanas, el 16,5% manifiesta haber sufrido violencia de alguna pareja a lo largo de la vida, frente al 30,4% de las mujeres no gitanas. El informe señala que esta diferencia se explica principalmente por la menor prevalencia de la violencia emocional o de control, ya que en el resto de tipos de violencia, como la física o la sexual, no se observan diferencias. Asimismo, las mujeres gitanas denuncian y buscan ayuda en una proporción inferior (51,6%) a la registrada entre las no gitanas (78,6%).

Del mismo modo, las mujeres nacidas en el extranjero se ven expuesta a una mayor violencia. De hecho, la violencia total ejercida por cualquier pareja se sitúa en el 29,1% entre las mujeres nacidas en España y en un 34,9% entre las mujeres migrantes. Las mujeres nacidas en el extranjero han sufrido lesiones físicas como consecuencia de la violencia física o sexual de la pareja en una proporción superior a la observada entre las mujeres nacidas en España. No obstante, estas mujeres denuncian la violencia de la pareja en una proporción superior (23%) a la de las mujeres nacidas en España (15%).

Las jóvenes, las que sufren más violencia y menos denuncian

Las mujeres de 16 a 24 años son las que presentan mayor prevalencia de violencia sexual (16%) en el seno de la pareja, así como fuera de la pareja (un 25% a lo largo de la vida). Ocurre lo mismo para la violencia psicológica emocional, la violencia de control y el miedo: las más jóvenes son las que manifiestan haber padecido mayores niveles de violencia, seguidas del grupo de 25 a 64 años, mientras que las mujeres de mayor edad registran los niveles más bajos.

En cambio, la violencia económica muestra un patrón diferente, probablemente relacionado con la estructura de convivencia.

Sobre los mecanismos de respuesta, las más jóvenes son las que menos denuncian, el 5,5 %, mientras que las que tienen de 65 a 74 años presentan las tasas de denuncia más elevadas, el 23,1%. Sin embargo, las jóvenes son las que más hablan de violencia con su entorno, pese a buscar menos ayuda en servicios médicos, sociales o jurídicos.



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