07 Abr El síntoma silencioso de la menopausia que millones de mujeres normalizan (y arruina su calidad de vida).
La sequedad en piel y mucosas es un problema frecuente pero invisibilizado que los expertos piden dejar de ignorar.
2026. ABC
Soledad Barbacil
La menopausia sigue siendo, a día de hoy, una de las etapas más incomprendidas en la vida de la mujer. A pesar de afectar a la totalidad de la población femenina en algún momento, continúa envuelta en silencios, mitos y falta de información. Esta carencia de conocimiento no solo genera dudas, sino también preocupación.
Según el Barómetro de la Menopausia 2025 promovido por STADA en colaboración con la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, 8 de cada 10 mujeres en España reconocen sentirse preocupadas ante la llegada de esta etapa. Una cifra que pone de manifiesto que, lejos de tratarse de un proceso asumido con naturalidad, la menopausia sigue siendo percibida como un momento de incertidumbre.
Gran parte de esta inquietud tiene su origen en el desconocimiento. La información disponible no siempre es clara, ni accesible, ni completa. Durante décadas, la conversación en torno a la menopausia ha sido escasa o centrada en aspectos negativos, lo que ha contribuido a generar una visión distorsionada.
En palabras de la doctora Carmen Sanabria, ginecóloga experta en fertilidad y salud de la mujer: «Durante años se ha hablado poco de esta etapa o se ha presentado como algo negativo. La menopausia no es una enfermedad, pero sí implica un cambio profundo del cuerpo femenino. Cuando las mujeres entienden qué ocurre en su organismo, desaparece gran parte de la angustia en esta etapa y ganan una mayor sensación de control».
Existe una idea muy extendida que reduce la menopausia al momento en el que desaparece la menstruación. Sin embargo, esta visión simplista no refleja la complejidad real del proceso. La menopausia es, en realidad, una transición hormonal progresiva que puede extenderse durante años. Durante este tiempo, el organismo femenino experimenta una disminución gradual en la producción de estrógenos, unas hormonas fundamentales que intervienen en múltiples funciones corporales.
Lejos de limitarse al sistema reproductor, los estrógenos tienen un papel clave en distintos sistemas del cuerpo. Participan en la salud de la piel, en el funcionamiento de las mucosas, en el sistema nervioso, en el metabolismo e incluso en la regulación del sueño. Por ello, su descenso no solo provoca cambios físicos evidentes, sino también alteraciones más sutiles que muchas veces pasan desapercibidas o se atribuyen a otras causas.
Tal y como explica Carmen Sanabria, ginecóloga experta en fertilidad y salud de la mujer: «Los estrógenos no actúan solo en el aparato reproductor. También intervienen en la piel, en las mucosas, en el sistema nervioso o en el metabolismo. Por eso los síntomas de la menopausia pueden ser tan diversos. Muchas mujeres interpretan estos cambios como señales de estrés o de envejecimiento, cuando en realidad responden a una reorganización hormonal del organismo».
El síntoma más ignorado
Entre todos los cambios que pueden aparecer durante la menopausia, hay uno que destaca por su frecuencia y, al mismo tiempo, por su invisibilidad: la sequedad. Se trata de un síntoma que muchas mujeres experimentan, pero que rara vez identifican como parte del proceso menopáusico. En muchos casos, se normaliza, se minimiza o simplemente se asume como algo inevitable. Sin embargo, la sequedad no es un problema menor ni exclusivamente estético. Puede afectar a distintas partes del cuerpo y tener un impacto significativo en la calidad de vida.
Durante la menopausia, la disminución de estrógenos repercute directamente en la capacidad del organismo para mantener la hidratación, la elasticidad y la regeneración de los tejidos. Como consecuencia, la piel puede volverse más seca, más fina y más sensible. Pero el efecto no se limita a la piel.
Uno de los aspectos menos visibles —y menos abordados— de la menopausia es el impacto en las mucosas. Estas estructuras, que recubren diferentes partes del cuerpo, también dependen en gran medida de la acción de los estrógenos. Cuando los niveles hormonales disminuyen, las mucosas pierden parte de su hidratación y capacidad protectora. Esto puede manifestarse en diferentes zonas del organismo.
La sequedad puede aparecer en los ojos, provocando molestias, irritación o sensación de arenilla. También puede afectar a la boca, generando incomodidad o dificultades en la salivación. Y, de forma especialmente relevante, puede presentarse en la mucosa vaginal. En este último caso, las consecuencias pueden ser más evidentes y, a menudo, más limitantes. La falta de hidratación y elasticidad puede provocar escozor, microfisuras o dolor durante las relaciones sexuales, lo que repercute directamente en la vida íntima y emocional de muchas mujeres.
La doctora Carmen Sanabria, ginecóloga experta en fertilidad y salud de la mujer, lo explica así: «Es frecuente que la sequedad aparezca al mismo tiempo en diferentes mucosas del organismo, ya que todas ellas dependen en gran medida de la acción de los estrógenos».
Un problema que va más allá de lo físico
Aunque a menudo se percibe como una cuestión secundaria, la sequedad puede tener un impacto profundo en el bienestar general. En el caso de la piel, puede generar tirantez, picor o mayor sensibilidad. En las mucosas, puede provocar molestias persistentes que afectan al día a día. Y en el ámbito íntimo, puede interferir en la vida sexual, generando incomodidad, inseguridad o incluso evitación. Todo ello puede repercutir también en el estado emocional. La suma de pequeños malestares cotidianos puede traducirse en una sensación general de pérdida de bienestar.
A esto se añaden otros cambios propios de la menopausia, como las alteraciones del sueño, la disminución de la energía o las dificultades de concentración. Algunas mujeres también experimentan mayor fatiga física o una sensación de menor fuerza muscular. En conjunto, estos factores pueden afectar a la calidad de vida de manera significativa, aunque muchas veces no se identifiquen como parte de un mismo proceso.
Más allá de los datos clínicos, la vivencia de las mujeres durante la menopausia confirma la relevancia de este problema. Un estudio realizado por Vitae Health Innovation entre más de 800 mujeres consumidoras de OlioVita pone de manifiesto que la sequedad es una de las principales preocupaciones durante esta etapa. Los resultados reflejan que no se trata de una cuestión meramente estética, sino de un problema funcional con impacto directo en el bienestar diario.
Según los datos recogidos: El 67% de las mujeres utiliza el producto para combatir la sequedad de la piel, el 55,2% lo hace para aliviar la sequedad vaginal y el 41% lo consume por problemas de ojo seco. Estos porcentajes evidencian que la sequedad afecta a múltiples áreas y que su abordaje se ha convertido en una prioridad para muchas mujeres. Además, muchas usuarias describen su experiencia como «un antes y un después» en su calidad de vida, al recuperar el confort y la normalidad en su día a día.
La importancia de visibilizar el síntoma
Uno de los principales retos en torno a la menopausia es precisamente la falta de visibilidad de ciertos síntomas. Mientras que otros signos, como los sofocos, son ampliamente conocidos, la sequedad en piel y mucosas sigue siendo un tema poco abordado. Esto contribuye a que muchas mujeres no lo identifiquen como un síntoma tratable.
La normalización juega aquí un papel clave. Al considerarse algo «propio de la edad», muchas mujeres no consultan con profesionales ni buscan soluciones. Sin embargo, los especialistas insisten en que comprender los cambios hormonales es fundamental para poder actuar de forma adecuada.
Información, prevención y abordaje integral
La clave para mejorar la calidad de vida durante la menopausia pasa por un enfoque integral. Esto implica, en primer lugar, contar con información clara y rigurosa que permita entender qué está ocurriendo en el organismo. Conocer los cambios ayuda a interpretarlos correctamente y a reducir la incertidumbre.
En segundo lugar, es importante adoptar hábitos saludables que favorezcan el bienestar general. La alimentación equilibrada, el ejercicio físico regular y el cuidado del descanso son pilares fundamentales en esta etapa.
Y, en algunos casos, puede ser necesario recurrir a soluciones específicas que ayuden a aliviar determinados síntomas. Tal y como señala esta ginecóloga experta en fertilidad y salud de la mujer: «Cada vez más, los profesionales de la salud y los laboratorios entienden que acompañar esta etapa requiere una visión integral que combine información, hábitos saludables y apoyo nutricional cuando es necesario».
El papel de la innovación en salud femenina
En los últimos años, se ha producido un avance significativo en el desarrollo de soluciones orientadas a mejorar el bienestar durante la menopausia. Laboratorios como Vitae Health Innovation trabajan desde un enfoque de salud integral —física, mental y emocional— para ofrecer productos basados en la evidencia científica y formulados con ingredientes naturales.
Este tipo de iniciativas responde a una creciente demanda: la de abordar la menopausia desde una perspectiva más completa, que tenga en cuenta las necesidades reales de las mujeres. La investigación en este ámbito no solo busca aliviar síntomas, sino también contribuir a que esta etapa se viva con mayor normalidad y calidad de vida.
A pesar de los avances, todavía queda mucho camino por recorrer en términos de visibilización y normalización de la menopausia. Hablar abiertamente de esta etapa, compartir información y dar voz a las experiencias de las mujeres son pasos fundamentales para romper el silencio que la ha rodeado durante tanto tiempo. Identificar síntomas como la sequedad y entender su origen hormonal es clave para dejar de asumirlos como inevitables y empezar a abordarlos de forma activa.
La menopausia no es el final de nada, sino el inicio de una nueva etapa que puede vivirse con bienestar si se cuenta con las herramientas adecuadas. Cambiar la narrativa es esencial. Pasar de una visión negativa a una perspectiva informada y empoderadora permite afrontar esta transición con mayor seguridad. En este contexto, reconocer síntomas como la sequedad —y entender que no deben normalizarse ni ignorarse— es un paso fundamental. Porque, como recuerdan los especialistas, comprender el cuerpo es el primer paso para cuidarlo. Y en la menopausia, más que nunca, la información se convierte en una herramienta de bienestar.
