Casi el doble de mujeres que de hombres presenta síntomas asociados a la depresión entre los 65 y los 69 años.

Casi el doble de mujeres que de hombres presenta síntomas asociados a la depresión entre los 65 y los 69 años.

Así lo refleja un informa del Banco de España.

Redacción

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El 32,1% de las mujeres españolas de entre 65 y 69 años presenta síntomas asociados a la depresión, mientras que en el caso de los hombres el porcentaje es del 16,3%, según el Banco de España.

En un artículo publicado hoy por el organismo en el que documenta el estado de salud de la población española en edades cercanas a la jubilación, señala que las diferencias por género en la salud de los españoles de 65-69 años son “sustanciales”, ya que entre las mujeres, el 62,9% reportaron problemas crónicos, el 30,1% problemas de movilidad y el 32,1% síntomas asociados a la depresión; mientras que entre los hombres estos valores fueron del 53,3%, el 15,8% y el 16,3%, respectivamente.

Estas prevalencias son significativamente mayores entre las personas de 65-69 años que entre las de 55-64 años.

Este informe destaca que se produjeron algunas mejoras en la incidencia de problemas de salud entre cohortes a estas edades. Por ejemplo, al comparar 2015 con 2004, las mujeres de entre 55 y 64 años presentaban menores prevalencias de problemas crónicos de salud y de movilidad.

En el contexto europeo, se observaron prevalencias elevadas de estos problemas de salud para las mujeres españolas de 65-69 años. España es uno de los países con mayores aumentos en las prevalencias en el grupo de 65-69 años respecto al grupo de 55-64 años.

JUBILACIÓN

En los últimos años, las tasas de empleo de la población con edades cercanas a la jubilación aumentaron en la mayoría de los países europeos. En paralelo, también se incrementaron las edades efectivas de jubilación, una dinámica que se espera que continúe en las próximas décadas.

En concreto, para el conjunto de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la edad media de jubilación para un hombre cuya carrera laboral se inició a los 22 años era de 64,2 años en 2020, mientras que se estima que esta edad aumentará hasta los 66,1 años para quienes iniciaron su carrera laboral en 2020.

Al mismo tiempo, el estudio realizado por el Banco de España prevé que, entre 2020 y 2060-2065, la esperanza de vida a los 65 años aumente de 18,1 a 22,5 años para los hombres y de 21,3 a 25,2 para las mujeres. Es decir, el incremento medio en la edad de jubilación previsto para los próximos 40 años supondrá en torno a la mitad del incremento medio en la esperanza de vida a los 65 años.

En este contexto, además de las mejoras seculares en la longevidad, “es importante considerar el estado de salud de las personas en edad avanzada, dada su relevancia como determinante de la oferta de trabajo y de la decisión sobre su jubilación, especialmente en ocupaciones que requieren capacidades físicas y mentales elevadas”.

Este trabajo también pone de manifiesto que, aunque las tendencias generales apuntan a una mayor longevidad y a una mejor salud de la población, la prevalencia de determinados problemas de salud en la población con edades cercanas a la jubilación “podría suponer una limitación de cara a alagar la vida laboral de este colectivo”.

En este sentido, el Banco de España concluye que “sería conveniente que las políticas públicas que se desplieguen en estos ámbitos tomen en consideración la heterogeneidad que dichos problemas de salud presentan por ocupaciones y grupos socioeconómicos”.