Carmen Navarro: todos los trucos de una súper ‘abuela vitamina’ para estar a tope de energía a los ochenta años.

Carmen Navarro: todos los trucos de una súper ‘abuela vitamina’ para estar a tope de energía a los ochenta años.

«Los jóvenes deben saber que al éxito solo se llega con trabajo, esfuerzo y constancia», advierte esta empresaria.

Carlota Fominaya

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Ochenta y un años, «a dos minutos de cumplir 82», como ella misma reconoce, el próximo 17 de enero, y energía en estado puro, haciendo la jornada laboral de cualquier joven que acaba de empezar a comerse el mundo. De hecho, son las 19:30 de la tarde y Carmen Navarro sigue presente en su centro de Pozuelo, atendiendo y repasando asuntos pendientes.

Antes se ha pasado por el último local que ha abierto en medio de la crisis económica en pleno Ortega y Gasset, ha hecho varios diagnósticos de piel, ha comido en un restaurante del centro… y sigue vestida y maquillada como si acabara de salir por la puerta de su casa, después de una jornada maratoniana y sin descanso. «Soy mi marca. A donde voy, me dicen cosas bonitas», presume.

Empresaria con cincuenta años de profesión a sus espaldas, «en un país en el que la experiencia no parece ser un grado», matiza, ella es capaz de llevar su agenda diaria con citas donde a día de hoy ella misma hace valoraciones de sus clientes, la visita constante de expertos del sector que le quieren ofrecer siempre lo último, la gestión de sus centros, su presencia en distintos eventos e, incluso, algo que le que entusiasma: las redes sociales.

No se queda atrás nunca, de hecho maneja las redes con soltura. Visitar instagram (IG) es para ella una tarea cotidiana, no solo para saber lo que se mueve en su mundo sino para estar interconectada con amigos de dentro y fuera del sector. «Tengo un equipo que lo lleva, pero el otro día publiqué un vídeo en las ‘stories’ y mi equipo me llamó la atención. Pedí perdón, por supuesto», se ríe.

En sus publicaciones muestra siempre que sus centros tienen «de lo último, lo mejor», sin dejar de lado lo que para ella es lo más importante: «Por supuesto, la salud. Eso es lo primero. Quiero que las personas que acuden y confían en mí estén bien. Nunca voy a hacer un tratamiento si eso no se cumple, aunque me insistan».

Multitud de cosas definen a Carmen como una súper abuela o mujer supervitamina. Y no es la infinidad de suplementos que toma, cosa que hace «de tres en tres», confiesa, sino porque es la pasión por el trabajo personificada. «Tengo muchísimas cosas pendientes de hacer. Lo que necesito es tiempo». La palabra problema no existe para Carmen y siempre que alguien viene con algún agobio su respuesta siempre es «no pasa nada: ¿Problema? Solución. Para qué nos vamos a hacer un lío., los problemas dependen mucho de nuestra actitud. No soy de procrastinar, sino más bien de resolver las cosas en el momento, aquí y ahora. Mi padre era como yo», rememora.

Su filosofía de vida

En esa manera de afrontar la vida, «aprendida de él», asegura, parece radicar parte de su éxito. «Los jóvenes deben saber que se llega hasta donde se llega gracias al esfuerzo, a la constancia, y a intentar siempre hacer las cosas siempre mejor. Nadie te regala nada. También es importante saber a dónde quieres llegar y trabajar duro en ese camino. Si por la mañana te levantas y no sabes donde vas… Terminas en cualquier lado, eres como un barco al pairo, y eso es peligroso», advierte.

Consecuente con ese estilo de vida, Carmen Navarro lee a diario, ve constantemente vídeos con las últimas novedades de belleza, imparte clases a sus equipos, y asiste a formaciones presenciales y virtuales… siempre ejecutando su mente y su memoria. «Busco la excelencia todos los días. La gente cuando pierde la ilusión, se muere», sentencia. Por esto y muchas otras cosas, afirma, «no tengo miedo a la inteligencia artificial. Las máquinas hacen cosas maravillosas pero, ¿cómo va a sustituir la IA a las manos, la energía que somos? Son fundamentales para detectar lo que hay debajo de la piel, del tejido, si hay un problema de fibrosis…».

Los autocuidados

Lleva una vida muy sana, procura tomar mucha verdura, poco azúcar aunque «mato por un helado de dulce de leche o un tortel de Mallorca, porque también me gusta disfrutar de la vida», confiesa. Y sorprendentemente, su mayor secreto de belleza puede ser que es una de esas personas que duerme bien, «con la conciencia tranquila», presume.

«Es verdad que cuando cae la noche, llego rendida porque, además de todos mis quehaceres, practico deporte con un entrenador personal, hago meditación y sigo una técnica de control mental, llamada ‘programaciones’». Se trata, explica, »de visualizar una situación que no te gusta y pensar qué tienes que hacer. Eso es proyectar. Creo que lo hacen también los deportistas de alto rendimiento». A esto se le suma que también hace ejercicios de respiración. «Inspiro de forma muy profunda, mantengo un tiempo, expiro… Normalmente voy multiplicando el tiempo hasta que caigo».

No es, concluye, una persona que haya tenido suerte en la vida. «¿Suerte? Para nada. Todo me lo he sabido buscar en la vida».