La importancia de diagnosticar de forma precoz la artritis reumatoide.

La importancia de diagnosticar de forma precoz la artritis reumatoide.

Resulta fundamental para controlar la inflamación de las articulaciones y evitar su progreso.

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La artritis reumatoide es una enfermedad crónica de origen autoinmume que causa inflamación de las articulaciones, con dolor, deformidad y problemas de movimiento. En fases avanzadas puede ser bastante limitante y mermar la calidad de vida de los afectados. En España, según datos de la Sociedad Española de Reumatología (SER), afecta a alrededor de 300.000 personas, por lo que aproximadamente el 1% de la población adulta padece esta enfermedad. Además, es más habitual en mujeres –3 mujeres por cada hombre– de mediana edad –entre los 40 y 50 años–.

La artritis se produce por una inflamación crónica de la bolsa que cubre la articulación y que técnicamente se conoce como membrana sinovial. Esto provoca dolor en la zona, implicando también al movimiento, ya que la articulación no se puede mover con normalidad. También se siente rigidez o tumefacción. De este modo, cartílago, huesos, ligamentos y tendones se ven perjudicados. Las articulaciones más dañadas suelen ser las muñecas, los dedos de las manos y de los pies, codos, hombros, caderas, tobillos y rodillas. En ocasiones, antes de experimentar estas manifestaciones se producen otros síntomas generales, como cansancio, fiebre baja, inapetencia o pérdida de peso, entre otros.

La artritis reumatoide evoluciona de forma diferente en cada persona, pues a veces los síntomas desaparecen de forma espontánea, y en otras ocasiones persisten para siempre. Lo más habitual es que se dé en forma de episodios variables, alternándose con momentos de calma y de exacerbaciones.

El diagnóstico precoz de la artritis reumatoide es fundamental para controlar la inflamación de las articulaciones y evitar el daño de las mismas, detener la progresión de la enfermedad e incluso para conseguir su remisión, según asegura el jefe de servicio de Reumatología del Hospital Quirónsalud Córdoba, Manuel Romero. «Ante la aparición de síntomas como dolor articular que generalmente se inicia en las manos o inflamación de alguna articulación, se debe derivar al paciente a las unidades de Reumatología con el fin de detectar la enfermedad cuanto antes«, afirma este especialista.

Cuanto más precoz sea el diagnóstico y la aplicación de una estrategia terapéutica adecuada mayor será la posibilidad de evitar los efectos devastadores de esta patología, ya que la inflamación mantenida y no controlada puede acabar dañando los huesos, ligamentos y tendones que hay alrededor de la articulación, lo que conduce a una deformidad progresiva.

Causas y consecuencias

En cuanto a las causas de su aparición son desconocidas. Lo que sí se sabe es que se trata de una enfermedad autoinmune, es decir, se produce por el mal funcionamiento de algunas células del sistema inmunológico, que por este fallo de origen incierto empiezan a atacar a las articulaciones sanas.

El experto de Quirónsalud explica que esta patología «es la consecuencia de modificaciones en el comportamiento del sistema inmune, que ocurre debido a la interacción entre cierta predisposición genética, factores hormonales y factores ambientales, como infecciones, tabaquismo, mala alimentación y alteración de la microbiota, la flora bacteriana que habita en nuestro organismo, intestino o cavidad oral, que reporta beneficios, siempre que se mantenga su equilibrio».

Esta enfermedad, apunta el doctor Romero, tiene una importante repercusión en la calidad de vida del paciente, no sólo en su salud, sino también por el deterioro de sus relaciones y capacidades sociolaborales. Asimismo, los pacientes que sufren artritis reumatoide presentan un aumento del riesgo de padecer otras enfermedades asociadas como infecciones, trombosis venosas y tumores, haciendo que se reduzca la esperanza de vida de los afectados.

Tratamiento

Como ya ha quedado claro, la detección precoz es fundamental para un mejor manejo y control de la enfermedad. En líneas generales, el tratamiento se combina con la adopción de pautas relacionadas con el estilo de vida y, si lo estima el médico, se indicará un tratamiento farmacológico. A veces, es posible que se realice alguna cirugía.

A día de hoy no existe curación para la artritis reumatoide, de modo que todas las medidas van encaminadas a aliviar el dolor y los síntomas. Del mismo modo, es crucial que el paciente siga de forma rigurosa los consejos del médico y cumpla las visitas periódicas, ya que es la mejor manera de llevar un control exhaustivo de la evolución de la enfermedad.