Un proyecto español sobre violencia económica de género recibe 3,5 millones de fondos europeos

Un proyecto español sobre violencia económica de género recibe 3,5 millones de fondos europeos

La investigación liderada por la Universidad de Valencia analiza un maltrato poco estudiado que con frecuencia empieza con la separación.

IGNACIO ZAFRA – VALENCIA

Un proyecto liderado por el Instituto de Políticas de Bienestar Social (Polibienestar) de la Universidad de Valencia ha sido financiado con 3,5 millones de euros por la Comisión Europea para investigar el llamado abuso económico de género, un tipo de violencia contra las mujeres hasta ahora poco estudiado. El proyecto, llamado Ecovio, en el que participan instituciones de España e Italia, busca definir los contornos y precisar las dimensiones de esta violencia que con frecuencia empieza tras la separación de la pareja y afecta también a los hijos en común. Los investigadores propondrán fórmulas para combatirla.

La violencia económica suele ser poco visible y no está contemplada como tal en la legislación penal ni civil, pero puede generar un gran estrés en las mujeres, por eso a veces se la ha englobado en la categoría del maltrato psicológico, explica Jordi Garcés, director de Polibienestar. No pasar la pensión compensatoria —la que, bajo determinadas circunstancias, debe pagar un cónyuge al otro que queda en peor situación económica—, retrasarse regularmente en su abono, dejar de hacer frente a deudas conjuntas u obligar a la mujer a pleitear para reclamar cada gasto relacionado con los hijos a su cargo que no está incluido en la categoría ordinaria de alimentos —aquella que abarca las necesidades básicas de los descendientes—, pero que la ley obliga al padre a cofinanciar cuando son razonables, como pueden ser las clases de inglés, el campamento de verano o el tratamiento de ortodoncia son manifestaciones habituales de este abuso de género, señala Garcés.

La violencia económica es más grave cuando quien la comete ha sido condenado previamente por maltrato físico, resalta Inmaculada Domínguez, investigadora de la Universidad de Extremadura y participante en el proyecto: «La mujer ha dado el paso de denunciar, se ha separado y se ha esforzado por rehacer su vida, pero la violencia económica la obliga a continuar manteniendo contacto con el maltratador y a reclamarle continuamente que cumpla con sus obligaciones, perpetuándose así una forma su dominio, que es lo que persiguen muchos de estos hombres», dice.

El abuso económico es a veces la primera forma de violencia y surge tras la separación. Pero en otras ocasiones se comete durante la convivencia, una etapa en la que a menudo adopta la forma de un control obsesivo sobre los gastos que realiza la mujer, incluso cuando ella dispone de sus propios ingresos, hasta al punto de forzarles a ocultar sus compras, afirma Domínguez. Los investigadores analizarán también la relación que existe entre esta violencia, la física y otras clases de maltrato psicológico.

El proyecto comenzará elaborando encuestas y realizando entrevistas para conocer mejor el fenómeno y su escala, y terminará con la redacción de un protocolo que contendrá medidas para frenarlo, además de crear el primer observatorio de violencia económica de España, explica Garcés.

El proyecto seleccionado por la Comisión Europea en su programa Derechos, Igualdad y Ciudadanía, tiene una duración inicial de dos años y se centrará en la violencia económica de género en España e Italia dos países que, indican sus organizadores, presentan similitudes legales y culturales. Junto a Polibienestar trabajarán en Ecovio la Facultad de Negocios, Finanzas y Turismo de la Universidad de Extremadura, la Sociedad Española de Asistencia Sociosanitaria y la asociación italiana Gruppo R.

elpais.com/sociedad/2019/07/22/actualidad/1563816247_870922.html