Fuengirola entrega la primera vivienda de uso compartido para mayores

Fuengirola entrega la primera vivienda de uso compartido para mayores

La iniciativa permite que personas de este grupo de edad con escasos recursos puedan convivir en un inmueble del Ayuntamiento.

IVÁN GELIBTER

María Esther y Joaquina ya son, desde ayer, nuevas compañeras de piso. No son estudiantes, pero una iniciativa del Ayuntamiento de Fuengirola permitirá que pueda compartir una vivienda de titularidad municipal. La alcaldesa, Ana Mula, fue ayer la encargada de hacer entrega a estas dos fuengiroleñas de las llaves de su nueva casa, que tiene capacidad para dos personas y cuenta con dos habitaciones, un baño, cocina y salón. Este es el resultado de una iniciativa para que personas mayores con escasos recursos puedan convivir en inmuebles propiedad del Consistorio.

«Hoy es un momento muy especial y gratificante para mi equipo de gobierno porque hemos puesto en marcha un proyecto que surgió después de atender a una persona con unas circunstancias similares a las de Joaquina y María Esther, con una pensión no contributiva», relató la máxima responsable municipal, que explicó que esa señora les decía que no podía asumir el alquiler de ninguna vivienda en Fuengirola debido a que apenas tenía ingresos.

Tal como planteó Mula, ese hecho les hizo reflexionar sobre la posibilidad de poner en marcha un proyecto que permitiese al Ayuntamiento poner a disposición de personas con una pensión no contributiva viviendas de titularidad municipal para que pudiesen compartirlas. «Comenzamos a preparar ese reglamento que aprobamos en pleno, que ya está en vigor y que ha permitido que hoy sea una realidad esta entrega de llaves a dos personas mayores de nuestra ciudad. Ahora solo espero que pronto podamos poner en marcha el otro proyecto que tenemos en la calle Salvador Rodríguez Navas y en el que hemos dedicado una planta a este fin, para que personas mayores puedan compartir una vivienda que contará con un total de doce plazas», avanzó durante la entrega de llaves en la que también estuvo presente el edil de Servicios Sociales, Francisco José Martín.

Independencia personal

Tal como se explica en el propio reglamento, la fórmula de ‘Viviendas compartidas para mayores’ se planteó ante la necesidad de un alojamiento alternativo para estas personas, en una tendencia a adaptar el recurso a la necesidad y no al contrario. Las viviendas compartidas son alojamientos en los que un grupo de personas, preferentemente las incluidas en el colectivo de ‘mayores’ o personas con discapacidad que disfrutan de un grado de independencia personal, eligen vivir en régimen de autonomía, aunque bajo la tutela y asistencia técnica de una entidad pública, en este caso del Ayuntamiento. En especial, los alojamientos compartidos están concebidos para aquellas personas mayores de 60 años de edad que lo precisen y cuyo perfil y características se reflejan en reglamento.

Cada usuario contará con una habitación individual o en el caso de las parejas, podrán compartirla. Eso sí, tanto el salón, como los baños o la cocina serán considerados como zonas comunes, por lo que los ‘compañeros’ deberán compartir esos espacios. Además, si es necesario, el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) se encargará de las labores generales de limpieza de las viviendas.

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