Propósitos saludables para el 2019 (sin mover un dedo)

Propósitos saludables para el 2019 (sin mover un dedo)

Fíjese metas capaces de cumplir y que impacten positivamente en su salud y en su vida diaria.

RONNY SUÁREZ Y CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ

Doce meses después de hacerse tantas promesas, ¿en realidad pudo cambiar o lograr eso que se fijó como propósito para este año? ¿Bajó de peso, inició una rutina de ejercicio, dejó de fumar, visitó al médico con regularidad, fue al odontólogo, se hizo la citología? Lo más seguro es que la mayoría de ellos, sino todos, quedaron en el camino y desde ya están planillados para el próximo año.

La estadística es fría: ocho de cada 10 personas abandonan la mayoría de sus propósitos antes de terminar la tercera semana de enero. Y por supuesto, el remordimiento por fallarse a sí mismos suele guardarse por varios meses hasta diciembre.

La primera causa para fallar en estos intentos es la falta de motivación y el desencanto por no encontrar resultados inmediatos, a lo que estas intenciones requieren de ajustes, esfuerzos y muchas veces cambios radicales en la cotidianidad, algo que no siempre encuentra un camino fácil.

De ahí que la propuesta que aquí planteamos parte de pequeñas variaciones en la cotidianidad que pueden impactar positivamente su salud y que puede incluir en su lista de lista propósitos bajo la premisa de que el único esfuerzo que requieren es quererlos hacer.

Despéguese del celular

Que estar conectado deje de ser una prioridad. Estudios han calculado que diariamente el celular se mira 150 veces y las dos terceras partes de los usuarios entran en pánico si no lo tienen. Se ha comprobado que además de promover el sedentarismo, apartar a la gente de sus núcleos sociales y desperdiciar tiempo útil también hay alteraciones físicas, desde déficits posturales, dolor por desequilibrios musculares y tendinosos hasta molestias por sobreuso articular, visual y mental. Sugerencias: no duerma con el teléfono en el cuarto, eso le permitirá horas útiles de sueño. Y si la excusa es que es su alarma, pues compre un despertador. No usarlo mientras come o en reuniones familiares son decisiones sencillas que le darán minutos de calidad a su vida. Si el tema son los correos electrónicos, puede fijar horarios para ver este tipo de mensajes y también con sus redes sociales.

Adiós a la comida chatarra

El mundo está comiendo más comida ultraprocesada que frutas y verduras, según estudios. ¿No le parece que cocinar es más valioso que pedir un domicilio? Retome ese hábito. Su cuerpo se lo agradecerá. Empiece por cogerles gusto a las verduras, cinco porciones al día combinadas con fruta, pueden ser la diferencia entre una vida con calidad y una vejez dolorosa. Y si es papá, sea el ejemplo. Se debe inculcar el gusto por lo natural. Acostúmbrese a hacer cinco comidas moderadas al día, con eso no llegará con hambre al almuerzo a la cena y regulará su propio metabolismo. No se salte el desayuno. Y si quiere consumir alimentos ultraprocesados, ilústrese leyendo las tablas nutricionales y trate de entender lo que significan. Sobra decir que las gaseosas y otras bebidas azucaradas llevan consigo riesgos metabólicos que exigen eliminarlas de cualquier dieta. El agua es el mejor hidratante.

Buenas amistades

Los amigos son buenos para su salud, lo mismo que las buenas relaciones, aquellas sanas que le aportan a su vida desde todo plano. Diferentes estudios han demostrado que la cercanía con personas gratas promueve la síntesis de hormonas amigables como las endorfinas y la oxitocina, que se manifiestan con disminución del estrés, mejoría en el sueño y en las relaciones interpersonales y en la productividad laboral.

Para lograrlo, seleccione del listado de personas que lo rodean aquellos que han sido su soporte, que han perdurado en el tiempo, no solo interpersonales sino incluso familiares. Fomente la relación con ellos, búsquelos, llámelos. Recuerde que con los buenos amigos jamás se necesita tema ni coyuntura. Y si acaso hay alguna grieta en algunas de estas relaciones que usted considera importantes, trate de zanjarlas.

Ríase más

El valor de una carcajada y de la risa genuina, a todo pulmón, ha sido cuantificado por la ciencia en términos de bienestar, años de vida saludable, disminución de enfermedades y de mejora de las relaciones interpersonales, por eso hay que promover siempre la risa. Es fácil: tenga conversaciones amenas, disfrute, encuéntrele el punto positivo a todas las cosas. Y ríase, ríase duro, así esté solo.

Descanso y reloj interno

Dormir mucho no es pecado, así el mundo convulsionado lo quiera mostrar de esa forma. Un adulto debe dormir, por lo menos, siete horas al día, bien dormidas. La ciencia ha probado qué tan perjudicial puede ser no dormir y cómo puede esta mala costumbre afectar el llamado reloj interno. Es simple. Reparta bien sus jornadas, ocho horas para dormir, ocho para trabajar, idealmente, y ocho para vivir. Procure respetar ese principio, que no se trata de un capricho. No lleve trabajo para la casa y haga de sus fines de semana algo valioso para su salud.

Reconcíliese con usted

El rencor, las predisposiciones, las rabias y la envidia solo perjudican a quienes las sienten, muchas de ellas afectan el componente emocional y físico: aumentan el estrés, favorecen la irritabilidad, merman el apetito. No hay razón para malgastar el tiempo en eso. No vale la pena tener una discusión con gente que no conoce, por situaciones que no ameritan y que muchas veces terminan agrandándose en su dimensión y desbordando su capacidad para controlarlas.

Atienda las señales

No se trata de que se obsesione con el cuerpo y sus funciones y pretenda que todo esté perfecto, pero sí aprenda a interpretar lo que su organismo le quiere decir con señales como dolores de cabeza o en otras zonas, insomnios, pérdida de peso o del apetito, sangrados, inflamaciones, diarreas o estreñimientos prolongados y procesos respiratorios que parecen no curarse. Anticípese y busque una consulta con un médico y eso sí recuerde que esto no evita o no reemplaza los controles que se debe hacer.

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