La actividad física, una segunda oportunidad para recuperar la salud

La actividad física, una segunda oportunidad para recuperar la salud

Expertos destacan los beneficios de andar a paso ligero, subir escaleras o realizar suaves ejercicios en casa.

ANNA CABEZA – BARCELONA

Entrenados para afrontar la vejez de la mejor manera. El aumento de la esperanza de vida y el consecuente envejecimiento de la población obliga a prepararnos para afrontar esta etapa en las mejores condiciones físicas. Las pruebas, además, evidencian, que el ejercicio es altamente recomendable en adultos de más de 65 años.

Los beneficios se notan en la salud cardiorrespiratoria, cerebrovascular, muscular o ósea y la actividad reduce las posibilidades de que surjan enfermedades como la diabetes, hipertensión, incontinencia u osteoporosis. No menores son las ganancias psíquicas y de bienestar mental para los deportistas: ejercitar el cuerpo, sea a la edad que sea, combate la depresión y el estrés y el deterioro cognitivo. Las autoridades sanitarias insisten cada vez más en la importancia la actividad física en adultos mayores. La Organización Mundial de la Salud (OMS), además, recomienda enérgicamente dedicar unos 150 minutos semanales a una actividad aeróbica moderada -o unos 75 si es que se ejercita de manera vigorosa-. Siempre, eso sí, bajo consejo médico y tras un chequeo previo.

La necesidad de estar físicamente activo centró, precisamente, la segunda jornada de «Conversaciones de Mayores», el espacio de tertulia organizado por ABC y la Obra Social La Caixa, que se celebró esta semana en Barcelona. Conducida por la responsable de ABC Familia, Laura Peraita, la cita reunió a una cincuentena de asistentes.

En el transcurso de la jornada, Josep Antoni Bové, diplomado en enfermería y especializado en fisioterapia del deporte, recordó que los cambios físicos se empiezan a notar a partir de los 45 años. Los ciudadanos no habituados a una práctica deportiva continuada empiezan a resentirse entonces de haber llevado una vida sedentaria. Por este motivo, el experto, recomienda combatir el sedentarismo con ejercicio moderado.

Joan Cerdà, jubilado desde 2010 tras toda una vida trabajando de cara al público, encontró en el senderismo su afición. Retirarse no le sentó especialmente bien en un primer momento: le diagnosticaron una depresión estacional, que los especialistas le ayudaron a superar con tratamiento. Sin embargo, salir a caminar fue su gran panacea, como explicó en el acto. «Combino actividad física con ocio», explica. Cada miércoles queda con un grupo de amigos para realizar una ruta por Barcelona y el Área Metropolitana «de unas tres o cuatro horas, sin cansarnos mucho y con un aperitivo final», explica. «El movimiento hace que te sientas mejor», sentencia.

Uno de los aspectos que más sorprendió a los asistentes fue la recomendación de los expertos de hacer ejercicios sobre cómo caer, «como hacen los motoristas y otros deportistas profesionales». Por surreal que parezca, ayuda a corregir posturas y a coger inercias para que en el malogrado caso de sufrir un desequilibro el cuerpo pueda reaccionar de la mejor manera.

Incorporarlo en la rutina

A sus 86 años, Narcís Barceló es otro buen ejemplo de los beneficios de mantener, o en su caso incorporar, el ejercicio como rutina. Médico especializado en medicina interna, no predicó con el ejemplo mientras trabajó. Colgaba carteles en los pasillos para invitar a hacer ejercicio a los pacientes pero, mientras, «yo buscaba excusas para no hacer deporte».

Con la jubilación le empezaron a llegar los problemas de salud. En su caso la pérdida de masa y fuerza muscular, que le derivó en artrosis. Los estudios calculan, de hecho, que el 20 por ciento de los europeos mayores de 65 años sufren esta enfermedad consecuencia del envejecimiento. «Es un círculo vicioso difícil de vencer si no se hace ejercicio», explicó a otros jubilados.

Narcís, sin embargo, aprendió la lección. «Ahora procuro caminar una hora diaria a pesar de que voy con bastón, y muy lento. También hago gimnasia en casa cada día y además durante el verano hago natación, que me beneficia muchísimo», relata.

«Cuanto menos se camina, más masa muscular se pierde», recuerda, por lo que anima a todos a estar en activo. A pesar de hacerlo racionalmente, el ejercicio puede causar molestias y para ello los expertos aconsejan recurrir a hielo como antiinflamatorio natural.

El gimnasio en casa

Si la solución a los males puede estar en la nevera, las herramientas para ejercitarse a partir de los 65 años también están en cualquier estancia de la casa.

Los especialistas recomiendan hacer ejercicios y estiramientos en casa sentado en una silla. «Se puede cuidar la salud incluso viendo la televisión», recuerdan.

«Ser positivos nos ayuda a mejorar nuestro estado de salud general». Por Esther Armora.

La esperanza de vida ha aumentado y también la percepción de la población de que para vivir los últimos años con plenitud es necesario cuidarse y evitar el sedentarismo. Una alimentación saludable, beber mucha agua, practicar ejercicio físico moderado y tener una mentalidad positiva son claves para envejecer de forma saludable, según Josep Antoni Bové, fisioterapeuta del deporte y ponente en la jornada Conversaciones de Mayores organizada por ABC y la Obra Social La Caixa.

– ¿Qué podemos hacer para envejecer bien?

– Si queremos afrontar nuestra última etapa vital en buenas condiciones es importante que sigamos una dieta baja en grasas como la mediterránea, bebamos agua, realicemos actividad física moderada y, una cosa que olvidamos con frecuencia pero es importante, es la actitud. Tener una mentalidad positiva, ser positivos es vital porque nos ayuda a mejorar nuestro estado en general.

– Sobre la cantidad de agua diaria recomendable hay teorías contradictorias ¿Suscribe lo de los dos litros al día?

– En líneas generales sí. Beber dos litros al día es una buena medida. Eso no signfica que sean íntegros de agua. También cuentan los zumos, los caldos, el agua que contienen algunas frutas. Sin embargo, no debemos olvidar que la cantidad de agua necesaria varía en función de la persona porque no todos quemamos la misma energía. Si practicas algún deporte en el que eliminas mucha agua de tu cuerpo, el aporte hídrico que necesitarás será mayor.

– ¿Qué tipo de ejercicio es recomendable para las personas mayores?

– En líneas generales aquel que puedan practicar sin cargar con peso. La actividad física en el agua (Aquagym) es una buena solución. También lo son los estiramientos o andar unos 45 minutos diarios (dos o tres veces por semana) con un buen calzado. Lo que debe procurarse es mantener el tono muscular sobre todo en glúteos y piernas. Es la única forma de garantizar un buen equilibrio en las extremidades inferiores y evitar caídas y fracturas que, a determinadas edades, tienen efectos graves.

– ¿Ha habido un cambio de mentalidad respecto a la necesidad de combatir el sedentarismo?

– La gente cada vez entiende más que el sedentarismo es malo, no solo por ser un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, sino también porque con él y con el paso de los años, la musculatura merma y las articulaciones se atrofian. A partir de los 65 años se produce una merma muscular del 1,5 por ciento por año.

– Siempre se ha dicho que las mujeres envejecen peor que los hombres. ¿Sigue siendo así?

– Antes, las mujeres se cuidaban menos Sin embargo, ahora, a pesar de los cuidados deben lidiar con la menopausia y los cambios hormonales que conlleva, que las hace más susceptibles a padecer enfermedades como la osteoporosis que debilita mucho la estructura ósea.

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