Cantabria estrena sus vacaciones de otoño en contra de los padres

Cantabria estrena sus vacaciones de otoño en contra de los padres

Las familias ven «insuficientes» los centros abiertos por el Gobierno regional para poder conciliar

OLGA R. SANMARTÍN – MADRID

La ingeniera Raquel Armesto tiene dos hijos de cuatro y ocho años y vive en Santander. Trabaja como autónoma y su marido es funcionario, así que no tienen que hacer tantos malabarismos como otros padres para que su vida laboral cuadre con la familiar. Pero están rotundamente en contra de la nueva semana de vacaciones que los alumnos disfrutarán a partir de este lunes en Cantabria porque «rompe el ritmo de los niños» y «no les enseña a estar en la vida real».

«Acostumbrándoles a una semana de vacaciones cada dos meses, los estamos sobreprotegiendo y convirtiéndolos en unos vagos. Cuando tengan que enfrentarse a un trabajo de verdad, no van a saber hacerlo. En EGB y BUP yo salía del colegio mucho más tarde que mis hijos y no estoy traumatizada», explica por teléfono Raquel Armesto, que, durante estos días que los niños no tienen que ir a clase, va a llevar a los críos a un curso de inglés «intensivo» y también está planeando hacer una excursión cultural a Madrid con toda la familia.

«Pero iré con el portátil y la oficina a cuestas, porque tengo que seguir trabajando», apunta. «Cada vez que los niños tienen un día libre es un caos. Basta con que me llamen por teléfono del trabajo para que el pequeño empiece a gritar: ‘Mamá, mamá»». Entre este lunes y el próximo domingo, Cantabria celebra su primera semana de vacaciones de noviembre, que cuenta con la firme oposición de las familias. Las asociaciones de padres denuncian que no sólo les genera «serios problemas» para conciliar, sino que tampoco creen que beneficie a los alumnos desde un punto de vista pedagógico.

En el otro lado están los profesores, que ven con buenos ojos el llamado Calendario Escolar de las Cinco Vacaciones, un modelo copiado de Europa que no tiene precedentes en España. En él, los estudiantes de Infantil a Bachillerato de todos los colegios públicos y privados de Cantabria disfrutan de una semana de vacaciones cada dos meses. En vez de los tradicionales trimestres, pasa a haber cinco bimestres con sus respectivas evaluaciones.

Los días lectivos (175 anuales) son los mismos que otros años y que en otras comunidades autónomas, pero ahora el curso comienza más pronto y termina más tarde y los días festivos, que en otras regiones se disfrutan sueltos, se han agrupado en una semana libre en noviembre y en otra en febrero, que se suman a los tradicionales 16 días de Navidad y a los 11 días de Semana Santa.

Cansancio de los niños frente a conciliación familiar

El consejero de Educación de Cantabria, Ramón Ruiz, explica que, con esta reorganización de los tiempos escolares, persiguen dos objetivos. El primero es «que sea un desahogo para el esfuerzo emocional y físico de los alumnos, sobre todo en Infantil y Primaria», porque «los niños llegaban muy cansados al final del trimestre» y «el Observatorio para la Convivencia Escolar de Cantabria había detectado que las disfunciones se acumulaban» en este periodo, coincidiendo con el «cansancio» de los alumnos.

El segundo objetivo es que haya «periodos de evaluación más cortos con el fin de tener cinco informaciones sobre el alumnado, en vez de tres, para ajustar y corregir lo que no funciona» desde un punto de vista académico.

Los padres agrupados en la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa), que representa a la escuela pública, y en la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos (Concapa), que engloba a los de la privada concertada, encuentran, en cambio, muchas pegas.

«El nuevo calendario se elaboró sin contar con los padres. Nos enteramos cuando estaba aprobado, por los periódicos», expone Mónica Haro, presidenta de la Concapa en Cantabria. «El Gobierno regional lo redactó con los profesores, porque dicen que es un calendario laboral, pero afecta profundamente a la vida de las familias. La preocupación mayor, además de las complicaciones para conciliar, es cómo afectará al rendimiento de los alumnos, porque a los niños, cuando vuelven de vacaciones, les cuesta coger el ritmo escolar».

Considera que dividir el curso escolar en bimestres no ha sido una buena idea porque son periodos «demasiado cortos». «Acaba de empezar el curso y los alumnos ya han tenido una buena tanda de exámenes y han terminado el bimestre. Nos preocupa cómo afectará todo esto a los estudiantes con dificultades para el aprendizaje».

Rus Trueba, presidenta del sindicato de profesores Anpe Cantabria, argumenta, por el contrario, que los tiempos de trabajo y descanso son ahora «mucho más racionales». «Antes, las evaluaciones podían durar o un mes o tres meses, dependiendo de en qué fecha cayera la Semana Santa. A veces se hacían larguísimas. Ahora habrá una semana de descanso cada dos meses y los alumnos van a volver al colegio en mejores condiciones».

¿Es mejor para el rendimiento escolar?

En realidad, no queda muy claro que este modelo sea mejor desde un punto de vista pedagógico. Hay un estudio de la Universidad de Duke (EEUU) que apunta que los alumnos que en verano tienen largas vacaciones, como ocurre en España, presentan una ligera desventaja frente a los que disfrutan de descansos más cortos y repartidos como plantea Cantabria en su calendario. Pero también hay otros trabajos, como el de Paul von Hippel, investigador y sociólogo de la Universidad de Ohio, que aseguran que el rendimiento es el mismo en ambos casos.

Trueba opina, al igual que el resto de asociaciones de profesores que han suscrito el nuevo calendario, que «es mejor» que las evaluaciones sean más cortas porque «se detectan antes los problemas de aprendizaje que pueda tener un alumno».

Sin embargo, hay docentes que, a título individual, ponen objeciones. José Antonio Sánchez Raba, director del colegio público Cisneros de Santander, está a favor del nuevo sistema porque «llegar al final del trimestre es agotador», tanto para los profesores como para los estudiantes, y porque no cree que deba mantenerse el modelo que vincula el calendario a las festividades religiosas. Sin embargo, considera que las cinco evaluaciones «no mejoran el proceso de enseñanza y aprendizaje», sino que «lo deterioran» porque «la realidad es que aumentan los exámenes y el tiempo dedicado a la burocracia».

Tanto él como Iñaki Rivera, jefe de Estudios de Secundaria del colegio SagradoCorazón Esclavas de Santander, explican que siempre han detectado casos que necesitan corregirse sin necesidad de esperar a la evaluación de diciembre, porque desarrollan una evaluación continua que no precisa de reuniones específicas del claustro de docentes en las que se aborde el trabajo de los alumnos.

El consejero niega que este sistema vaya a implicar un mayor número de exámenes ni más trabajo organizativo para los profesores. También confía en que la vuelta al cole tras una semana festiva se produzca con normalidad, como ocurre después de Navidad o Semana Santa.

El problema para los padres de que libren los hijos

Pero queda sin resolver el problema de la conciliación de los padres, por mucho que desde la Consejería se insista en que éste es un asunto que no concierne «sólo» a Educación y en cuya resolución debe participar toda la sociedad.

La Consejería ha abierto algunos centros para estos días con actividades lúdicas y talleres conducidos por monitores, así como servicios de comedor. Pero Leticia Cardenal, presidenta de la Ceapa Cantabria, considera que esta oferta «es insuficiente y está mal organizada».

Explica que, de los cerca de 150 colegios públicos que imparten Infantil y Primaria en Cantabria, sólo abren estos días ocho centros, lo que representa el 5% del total. «Valoramos mucho esta iniciativa, pero el horario de apertura es de 9.00 a 14.00 horas, lo que hace imposible conciliar a los padres. Además, en otras ocasiones se han ofrecido estos servicios gratis a las familias y ahora no», apunta.

La Consejería sostiene que no se ha quedado fuera «ningún alumno» que ha solicitado plaza; argumenta que hay un elevado porcentaje de niños becados, y añade que la oferta se completa con plazas en albergues, centros culturales, ludotecas y otros recursos que ofrecen 17 ayuntamientos. El 50% de los centros concertados también está abierto estos días, aunque no de forma gratuita.

«No creemos que sea una oferta suficiente para cubrir nuestras necesidades», insiste Leticia Cardenal. En la Concapa le dan la razón.

Según el estudio La organización de los tiempos escolares en Europa 2016/2017, que Eurydice (la base de datos de la CE) publicó el pasado mes, hay 17 países en los que existe una semana de vacaciones escolares en otoño. España es de los pocos que -salvo en el caso de Cantabria- no la tiene.

«En otros países es verdad que hay estas paradas, pero en las empresas ofrecen muchas más posibilidades de conciliación», argumenta Mónica Haro. «Además, no es una semana para irse a casa, sino que los centros suelen aprovechar para ofrecer a sus alumnos viajes de fin de curso, la Semana Blanca o actividades medioambientales. Los profesores se hacen cargo, pero aquí no se ha organizado este tipo de actividades culturales».

Cantabria es una región donde los padres ya están acostumbrados a que sus hijos no vayan al colegio por la tarde, porque el 80% de los centros públicos tiene implantada la jornada continua y salen a las 14.00 horas.¿Pero funcionaría este sistema en el resto de España? Según los datos recogidos en una encuesta de Ipsos España, sólo el 27% de los españoles sería partidario de aplicar este calendario escolar.

www.elmundo.es/sociedad/2016/10/31/5815e63f46163fb4028b4572.html