Los beneficios de la cúrcuma en tu dieta

Los beneficios de la cúrcuma en tu dieta

Se puede emplear para disfrutar en diversos platos de su sabor, aroma y color, pero no hay consenso científico para su uso en la prevención o tratamiento del cáncer, la diabetes o la enfermedad de Crohn

ISABEL MEGÍAS

Colorida, atractiva, gustosa y milenaria. Así es la cúrcuma, una planta cuya raíz se utiliza para preparar el curry y cuyo extracto se usa como colorante alimentario, textil y cosmético. Desde la antigüedad, la medicina tradicional india y china la emplean para tratar diversas dolencias, desde quemaduras cutáneas hasta problemas digestivos. En la actualidad, su efectividad médica se estudia de manera exhaustiva, sobre todo desde que se empezó a hablar de su potencial efecto anticancerígeno, en la década de los 90. El siguiente artículo describe las cualidades de la cúrcuma y repasa las evidencias sobre los beneficios para la salud que se le atribuyen.

La cúrcuma (Curcuma longa) es una planta tropical cultivada principalmente en India. Su raíz, parecida a la del jengibre, se utiliza como especia en la elaboración del curry. Los primeros registros acerca del uso medicinal de la cúrcuma datan de 1800, cuando se aisló la curcumina -un compuesto químico presente en esta planta-, pero los estudios acerca de la cúrcuma experimentaron un auge a finales del siglo XX, cuando se empezó a hablar de su potencial efecto anticancerígeno.

La investigación actual se centra en el posible efecto de la curcumina como antiinflamatorio y antioxidante y en su capacidad para disminuir la glucemia (azúcar) en sangre y para mejorar la cicatrización de heridas y la actividad antimicrobiana. La mayoría de los estudios se fijan en evaluar los posibles efectos terapéuticos de la curcumina, aunque otros observan el efecto global de la cúrcuma, puesto que la curcumina podría interactuar con otros agentes activos de la planta.

CÚRCUMA Y CÁNCER

Hay múltiples trabajos publicados que han intentado determinar el efecto de la cúrcuma sobre el cáncer. La mayoría de estos estudios se han llevado a cabo utilizando distintas dosis de curcumina o extracto de cúrcuma. En concreto, varias investigaciones han evaluado el efecto de la cúrcuma o la curcumina sobre la prevención o el tratamiento del cáncer colorrectal, páncreas, cerebro y cuello, pulmón, mama, próstata o mieloma múltiple. Estos sondeos se han centrado sobre el efecto fisiológico que estos productos pueden tener, demostrando el que causan en algunos de los mediadores fisiológicos del cáncer. Sin embargo, ninguno de ellos es concluyente. Los científicos señalan que hacen falta más estudios clínicos bien controlados para poder confirmar su eficacia.

CÚRCUMA Y DIABETES

La curcumina ha demostrado tener efecto hipoglucemiante (disminución del azúcar en sangre) en animales de experimentación. Existen también algunas investigaciones que han valorado el efecto de la curcumina en humanos, en los que se ha observado la capacidad de la curcumina para controlar los niveles de azúcar en sangre en pacientes diabéticos. Aún así, los estudios son escasos y hace falta mayor investigación en este ámbito.

CÚRCUMA Y ENFERMEDADES DIGESTIVAS

También ha sido evaluado el efecto de la curcumina sobre las enfermedades inflamatorias del intestino. En concreto, sobre la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa; dos enfermedades en las que existe una inflamación a nivel del tracto digestivo (en la colitis ulcerosa se inflama el colon, mientras que en la enfermedad de Crohn puede inflamarse desde la boca hasta el ano). Los estudios en este campo son aún escasos. Los expertos concluyen que hacen falta más investigaciones, ya que la curcumina podría contribuir a una mejora de los síntomas de estos pacientes o a una disminución de las dosis de medicación necesarias.

También en pacientes con síndrome de colon irritable, los pocos estudios realizados parecen observar una mejoría de los síntomas cuando se administra curcumina. No obstante, los científicos también subrayan que hace falta mayor investigación en este tema para poder establecer la eficacia de la curcumina.

Otras enfermedades digestivas en las que se ha estudiado el efecto de la curcumina son la úlcera gástrica o la infección por Helicobacter pylori. Pero, de nuevo, en ambos casos se requiere de mayor trabajo científico para poder esclarecer sus efectos.

CÚRCUMA Y ENFERMEDADES INFLAMATORIAS

El proceso de inflamación ha demostrado tener un papel importante en la mayoría de enfermedades crónicas como las neurodegenerativas, cardiovasculares, metabólicas o autoimmunes. Por lo tanto, la curcumina podría tener algún efecto beneficioso sobre enfermedades como la obesidad o la arteriosclerosis, entre otras, dada su actividad antiinflamatoria. No obstante, pocos estudios existen todavía al respecto.

¿DEBEMOS INCLUIR LA CÚRCUMA EN LA DIETA?

Aunque las investigaciones acerca de la cúrcuma son esperanzadoras, no hay ningún consenso científico para su uso en la prevención o tratamiento de todas las enfermedades mencionadas. Debe considerarse, además, que los estudios realizados hasta ahora se han llevado a cabo con distintas dosis de concentrados de cúrcuma o extractos de curcumina, que en ningún caso son dosis de consumo habitual en nuestra dieta. Sería muy difícil ingerir dosis diarias de 8 gramos diarios, por ejemplo, de curcumina.

Así pues, no deben sobredimensionarse los trabajos científicos hechos hasta el momento. Desde luego, se puede emplear la cúrcuma y el curry en diversas recetas en nuestra dieta para disfrutar de su sabor, su aroma y color, pero es aconsejable esperar a que los investigadores sigan estudiando la cúrcuma y sus componentes antes de sacar conclusiones precipitadas de los estudios relacionados.

www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/2015/09/14/222457.php