Así creó Pablo El Ministerio del Tiempo

Así creó Pablo El Ministerio del Tiempo

* Homenaje al autor de la nueva serie televisiva de éxito que viaja por la Historia
* Escribió el texto enfermo de ELA gracias a un ordenador que activaba con la mirada
* Sólo pudo ver el primer capítulo a medio montar antes de morir

ANA MARÍA ORTIZ

ESCENA 1

Abrimos una de esas puertas que salen en El Ministerio del Tiempo y que permiten trasladarse al pasado y salimos cuatro meses atrás, a un día de primeros de noviembre, dentro de un luminoso piso de la madrileña calle de Claudio Coello. Estamos en la casa de Pablo Olivares, guionista junto con su hermano Javier de esta serie de ficción que TVE estrenó el martes con gran aplauso de público y crítica.

A Pablo le quedan unas dos semanas de vida: fallecerá el 20 de noviembre de 2014, el mismo día que la duquesa de Alba y en el aniversario de la muerte de Franco; qué afortunada coincidencia para un buen amante del humor negro como él. Pablo está postrado en una cama y bien jodido porque la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) que sufre lo ha dejado sin voz e inmóvil, pero, justo en este momento en el que nosotros nos asomamos, su rostro no muestra el sufrimiento del que se va sino más bien el entusiasmo de quien comienza a descubrir la vida.

Está a punto de ver el primer capítulo de El Ministerio del Tiempo, una copia aún sin facturar del todo, sin efectos especiales siquiera, pero la prueba palpable de que se ha hecho realidad el gran proyecto de su vida, la serie de ficción que lleva 15 años soñando y que no verá estrenar. A la primera entrega la ha titulado «El tiempo es el que es».

-¡¡¡Es magnífica, está fenomenal!!!, -aplaude su esposa, la periodista Ana Megías, al acabar el visionado.

Y Pablo, que siempre ha sido perfeccionista en exceso y un poco fatalista, responde a través de la pantalla de un ordenador cuyas teclas activa con la mirada que bueno, que hay un detalle aquí y otra allá que se podrían mejorar, que quizás va un poco lenta, ¿no?

Pero sus ojos saltones se agitan como nunca. Le ha encantado.

ESCENA 2

Nos dirigimos para abrir de par en par, como corresponde a un buen estreno, la puerta que conduce a las 22.35 horas de este martes 24 de febrero de 2015. La esposa de Pablo, Ana, y su hija, Paula, de 14 años, fruto de una relación anterior, cuelgan en la red social de Instagram una imagen en la que llevan puestas camisetas con el logo de El Ministerio del Tiempo. «¡Nosotras ya estamos preparadas!», escriben antes de que se emita en televisión el primer capítulo.

Imagen de los protagonistas de El Ministerio del Tiempo

Cuando Pablo ideó la serie, hace tres lustros, pensó que la ficción española tardaría mucho en estar preparada para algo así: existe un Ministerio secreto, llamado del Tiempo, desde cuya sede subterránea se custodian los cientos de puertas que conducen a distintos periodos históricos de España. Hay otras puertas clandestinas que escapan al control del Gobierno y que los malos de la película usan para ir y venir y cambiar el curso de los hechos en beneficio propio. La misión del Ministerio es evitar que los perversos manipulen la Historia por lo que sus empleados se ven obligados a desplazarse continuamente de un siglo a otro deshaciendo entuertos.

Ese es el argumento que llega a las 2.981.000 personas que esa noche eligen la Primera de TVE -14,8% de share-, pero Ana, Paula, su hermano y coguionista Javier, en fin, toda la familia, ven mucho más. Dicen que El Ministerio del Tiempo es el testamento profesional de Pablo, su apoteósico adiós, y una carta de despedida donde hay mensajes para todos. «Hay frases del personaje de Julián [uno de los protagonistas, interpretado por Rodolfo Sancho] a su mujer [fallecida en la trama] que son muy reconocibles. O las ha pronunciado él o yo», cuenta Ana, quien prefiere mantener los detalles en la esfera íntima. En un episodio, por ejemplo, Julián viajará a 1981 y podrá ver a su padre joven y a su esposa fallecida cuando era una niña y él aún no la conocía. En ese 1981, Ana celebraba su sexto cumpleaños.

Y luego están los guiños de Pablo Olivares a Pablo Olivares. Como esa escena en la que un funcionario del Ministerio del Tiempo confiesa que ha usado la puerta 58 para volver 40 veces al Vicente Calderón el 25 de mayo de 1996, el día que el Atlético de Madrid -una de las grandes pasiones de Pablo- consumó el histórico doblete. La puerta 58 es justo por la que él accedía a su asiento en el estadio. Y suyo es el guión de Campeones el corto del centenario del equipo rojiblanco, elegido en el Festival de Cine de Alcalá de Henares el mejor de los 90.

Aquí unas cuantas de las series en las que ha participado como guionista y en las que nunca le verían en los rodajes ni en las presentaciones porque de eso se ocupaba Javier, que Pablo era más bien alérgico a la parte del trabajo que exigía socializarse mucho: Víctor Ros (2013), Isabel (2012), Doctor Mateo (2010), Pelotas (2009), Los Serrano (2007), London Street (2003)…

Al acabar el estreno de El Ministerio del Tiempo el teléfono de Ana echa humo.

«He visto muchos episodios de series españolas, muchísimos, y ahora mismo no recuerdo ninguno tan redondo, original y estimulante como el primero de El Ministerio del tiempo…Es entretenida, divertida, original y valiente. Y sobre todo es inteligente y trata al espectador como si también lo fuera. Que lo es», escribirá Alberto Rey el día siguiente en EL MUNDO, en la misma línea elogiosa que el resto de críticos televisivos.

«Por un lado siento mucha alegría y orgullo, pero también rabia de que Pablo no pueda ver cómo El Ministerio del Tiempo se ha convertido en un fenómeno que ni él ni yo podríamos haber soñado. Está todo tan reciente…», se lamenta su hermano Javier.

ESCENA 3

Esta puerta cuesta más abrirla porque conduce al día de julio de 2010 en que todo comienza a torcerse. Es el dedo meñique, que se le queda a Pablo dormido y no hay modo de desentumecerlo. Del médico de cabecera al traumatólogo, luego al neurólogo y en octubre el diagnóstico: ELA.

Pablo era una persona de grandes citas pero la más rotunda y sobrecogedora se la pronuncia a su hermano Javier, tomando una copa en Barcelona, cuando apenas tenía debilidad en una mano: «Como guionista he hecho morir a tantos personajes con dignidad que sólo espero hacer lo mismo conmigo». Y así fue.

Cuenta además Javier que el impresionante y aplaudido adiós de Enrique IV en Isabel fue la primera muerte que Pablo ideó sabiendo que él también estaba condenado a dejar la serie de su vida. La escena adquiere otra dimensión si se conocen las circunstancias en las que la concibió. Justo antes de morir, al rey de Castilla se le aparece él mismo cuando era niño. Otra visita de Pablo al ayer.

-¿Queréis jugar?- le dice el Enrique infante al Enrique rey.

-Ya es demasiado tarde para jugar. Debí haberlo hecho hace mucho tiempo.

-¿Merece la pena ser rey?

-No, no merece la pena.

Esta es la última frase que Pablo pone en boca de Enrique IV.

Comenzó a escribir Isabel pulsando las teclas con los dedos agarrotados y la tuvo que acabar dictándosela a Ana. El Ministerio del Tiempo se creó ya con el súper ordenador llegado de Suecia que se manipula con la mirada y que además es capaz de convertir las letras en sonido. Pablo llegó a adquirir tal habilidad en su manejo que logró que la máquina hablara casi a un ritmo normal. Ana le ha cedido el sofisticado aparato a otro enfermo. Hay entre 3.000 y 4.000 afectados de ELA en España. A Pablo le hubiera gustado que se mencione.

ESCENA 4

Esta puerta sólo la entornamos un poco porque conduce al íntimo y respetuoso silencio del tanatorio Sur de Madrid el 21 de noviembre de 2014, a espaldas del estadio del Atlético de Madrid y muy cerca del distrito obrero de Usera, apunte importante porque él llevaba a gala ser un chico de barrio. En la incineración de Pablo Olivares Zurilla -Madrid, 29 de Junio de 1965- no hay símbolos religiosos ni se pronuncian discursos. Ya que la música lo acompañó siempre mientras escribía se le despide con una canción. Suena el Life on Mars de David Bowie, que da título a una serie de la BBC en la que también hay viaje en el tiempo, el de un inspector de policía que sufre un accidente y despierta 30 años atrás, en 1973. A Pablo le fascinaba la trama y peleó por hacer el guión de la adaptación a España -aquí se llamó La Chica de Ayer y la emitió Antena 3- pero no lo consiguió. Tenía esa espinita clavada.

Días después, Ana y el mejor amigo de Pablo, Fernando, pondrán fecha al funeral alternativo: una fiesta privada en un pub madrileño, donde los íntimos son llamados a brindar por él. Se convoca el 15 de enero sin caer en la cuenta de que ese día el Atleti se juega en el Bernabéu el pase a cuartos de final de la Copa del Rey. Cuando Fernando Torres -si Pablo hubiera visto el retorno de El Niño al Atleti…- marca antes de que se cumpla el primer minuto de su salida al campo hay quien llora. El equipo de Pablo elimina al Real Madrid.

ESCENA 5

Cruzas la puerta que da al 23 de noviembre de 2014, dos días después del funeral, y te encuentras a Ana subiendo a Instagram la fotografía de una mesa de bar sobre la que hay tres botellines de cerveza y una ración de calamares: «Mi homenaje personal a mi marido, Pablo, que nos dejó la tarde del jueves. Me ha dejado como misión ser feliz por él, beberme todas las cervezas que pueda y disfrutar de la vida que a él le han arrebatado tan pronto. Te quiero mucho, mi amor, siempre estarás a mi lado y sé que conseguiré dejar de llorar y ser mínimamente feliz por ti y por las lecciones de vida que me has dejado». ¡Salud!

ESCENA 6. Y ÚLTIMA

-Oye, Ana, si tú pudieras abrir una puerta, ¿cuál escogerías?

-Una que me llevara al pasado martes por la noche, detrás de la cual estuviera Pablo, para poder darle un beso y contarle lo que está pasando con su serie.

www.elmundo.es/cronica/2015/03/01/54f1c139ca47419a7f8b456d.html