El envejecimiento incrementa en un 11% las personas tuteladas por la Xunta en Vigo

El envejecimiento incrementa en un 11% las personas tuteladas por la Xunta en Vigo

Aunque el perfil mayoritario es el de mayores de 60 años, la Funga percibe un aumento de jóvenes con problemas psiquiátricos por el consumo de drogas

ANA BLASCO

Las vidas de 86 vigueses adultos, pero incapaces de valerse por sí mismos y sin un familiar o allegado que pueda ejercer de tutor, están custodiadas por la Xunta. Son un 11% más que el año pasado. Un incremento «preocupante», en palabras de Rubén García, director de la Fundación Galega para a Tutela de Persoas Adultas (Funga), que depende de la Consellería de Traballo e Benestar. Lo atribuye a varios factores, donde el más importante es el envejecimiento de la población.

García explica que se trata de un aumento «importante», ya que la decena de casos a mayores que recoge la variación interanual, no muestra toda la realidad. No tiene en cuenta a todos los casos que se han dado de baja o fallecido durante el último ejercicio, lo que elevaría más las cifras.

El envejecimiento de la población y la reticencia de los mayores a abandonar su casa, es el principal factor al que la Funga achaca el incremento. También alude al desarraigo familiar provocado por la marcha de los hijos del hogar paterno en busca de oportunidades laborales o a la excesiva complejidad que supone para algunos familiares actuar de tutor. Además, destaca que en la sociedad hay un mayor conocimiento sobre el procedimiento de incapacitación y que las fiscalías están impulsando esta fórmula.

El perfil mayoritario del tutelado por la Xunta es, precisamente, el de una persona mayor de 60 años con sus facultades mentales mermadas. Sin embargo, Rubén García alerta de un fenómeno nuevo: el incremento de gente joven, de entre 20 y 30 años, con enfermedades psiquiátricas o discapacidades mentales. Lo atribuye a los trastornos ocasionados por el prematuro consumo de drogas. En la mayoría de los casos que les llegan, a las familias les resulta muy duro hacerse cargo de esta persona o el juez considera que no ese entorno no es el más adecuado para su desarrollo.

Es un juez el que debe declarar a una persona incapaz para responsabilizarse de sí misma, así como decidir quién será su tutor. Si no tiene ningún familiar o allegado que pueda desempeñar esta función, en Galicia es la Funga la que le ofrece esa protección jurídica y social, ya sea a través de una tutela o una curatela -si la incapacidad de obrar no es total y solo necesita un apoyo-. El organismo está compuesto por abogado, trabajadores sociales y administrativos, que se encargan desde gestionar su patrimonio hasta contratarle una línea de teléfono o buscarle un acompañante si necesita ir a Urgencias o está ingresado. La Funga no tiene centros residenciales propios. Tratan de visitar a sus usuarios una vez al año en su domicilio o en el complejo en el que estén ingresados, pero el contacto continuo se realiza a través del teléfono.

A veces, la protección de la Xunta puede ser transitoria o temporal. Ocurre, por ejemplo, cuando el Gobierno asume la defensa judicial de un adulto. En este caso, el cometido de la Administración puede ser, o bien representar al presunto incapaz en el proceso de incapacitación, o bien asistirlo ante la ley cuando carece de tutor o este no puede asumir la tarea.

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