La nostalgia en los mayores

La nostalgia en los mayores

Sentir nostalgia, sin quedar fijados en el pasado, nos sirve para concebir mejor la vida, estando seguros de que no hay nada tan beneficioso como gozar del presente

ENRIQUE POZÓN *

«Por un momento los recuerdos pesaron más que las esperanzas, y me envejecí». Con un futuro limitado delante es inevitable que las personas mayores miren hacia el pasado. De hecho la vida es continua y lo llevamos con nosotros mientras avanzamos hacia delante.

Una característica de la vejez es el deseo de identificar los años de nuestra vida. Muchas personas escriben una sencilla autobiografía que recoge los acontecimientos más importantes en su vida e incluso lo publican La letra de una canción dice «mi vida no ha sido en vano», y nos gustaría tener alguna prueba de que esto es cierto.

Hoy en día usamos la palabra nostalgia mientras recordamos momentos que hemos idealizado en nuestra memoria, los llamados «viejos tiempos». Es dulce recordar instantes del pasado. Los miramos con melancolía pues sabemos que ya no volverán, se quedaron ahí. Sentir nostalgia, sin quedar fijados en el pasado, nos sirve para concebir mejor la vida, estando seguros de que no hay nada tan beneficioso como gozar del presente.

La vida pasa pero no por ello debemos lamentarnos o sentirnos tristes, al contrario, debemos disfrutar del presente. Tenemos un pasado –¡nadie lo puede negar!– pero nuestra vida actual pertenece a hoy y a mañana. Mirar atrás con nostalgia no es un sentimiento debilitador, sino una actividad muy saludable, un mecanismo de recuperación. Entre sus beneficios se encuentran una mayor felicidad, combate la soledad y alivia la exclusión social.

En las personas mayores la causa más habitual de la nostalgia es la soledad que reduce la percepción del apoyo social. Los recuerdos facilitan la sensación de integración social, elevando los sentimientos positivos, reduciendo la angustia existencial. Se refuerza el uso de la memoria; estímulo para hacer cosas que dábamos por olvidadas; nos volvemos a conectar con nuestro pasado, aquel que era importante, el que nos ha formado; aprendemos que el tiempo pasa y se queda ahí, no vuelve, al menos no vuelve como antes.

Pero hay que admitir que la nostalgia tiene sus riesgos. Cuando aparece en una depresión es difícil salir de ella. Para las personas de carácter triste es muy complicada la nostalgia, pues sólo piensan en el pasado como algo que «se fue y no volverá». Es muy típico en las personas mayores: «Antes la vida estaba mejor». Para salir de la nostalgia, peligrosa si es duradera, lo mejor es pensar en positivo, es decir «en la alegría con que viví aquellos años». De ahí tomamos fuerza para el presente y estamos preparados para los nuevos momentos felices. Entonces será cuando habremos obtenido los resultados de su ayuda. «No le dé vueltas al pasado, no lo puede cambiar. No le agobie el futuro, no sabe si llegará. Disfrute del presente, no lo deje escapar, porque cuando se vaya, jamás volverá».

* Doctor en Ciencias de la Educación

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